Papa a los jóvenes: “eviten a los vendedores de humo”

Francisco les pidió a más de medio millón de jóvenes que se congregan hasta mañana en Cracovia, en la Jornada Mundial de la Juventud, que se rebelen. Visitó el campo nazi de Auschwitz, en donde no pronunció ningún discurso.

Francisco pasó por la puerta del campo nazi de Auschwitz.
Francisco pasó por la puerta del campo nazi de Auschwitz. AFP

Polonia era una tarea pendiente del papa Francisco en sus tres años de pontificado. Por eso su viaje, que termina mañana, estuvo lleno de significado: fue su primer visita al corazón católico de Europa y a la tierra del papa polaco Juan Pablo II, ya elevado a los altares. Francisco llegó el 27 de julio a Cracovia, con ocasión de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ). Este recorrido, el decimoquinto internacional del pontífice, dejó varios momentos y lecciones.

Fiel a su estilo sencillo y sin temer por su seguridad, el papa se trasladó en tranvía hasta Blonia, un enorme parque en el centro de Cracovia, donde unos 600.000 jóvenes de todo el mundo lo esperaban. Allí los invitó a rebelarse, a cuestionar, a soñar y a evitar los caminos oscuros que les roban lo mejor. “Los invito a vivir una vida plena con Jesucristo en lugar del vértigo alienante y a evitar las falsas ilusiones, que en mi tierra diríamos vendedores de humo”.

También tocó temas polémicos, como ya es costumbre. Instó a Polonia a “acoger a los que huyen de las guerras y del hambre” —este país ha negado el ingreso a miles de migrantes—. Señaló que el mundo está en guerra, pero aclaró que no las religiones. “Estamos en guerra. No tengamos miedo de pronunciar esa palabra. El mundo está en guerra porque perdió la paz. Hablo en serio de guerra, una guerra de intereses, por dinero, por los recursos de la naturaleza, por el dominio de los pueblos. Pero no es una guerra de religiones, porque todas las religiones quieren la paz”. (Vea acá fotos de la visita)

Pero quizás el momento más conmovedor fue la visita al campo de exterminio de Auschwitz. En total silencio recorrió durante dos horas el lugar. Antes de partir escribió en el libro de honor: “Señor, perdón por tanta crueldad”. Se trata del tercer pontífice que visita Auschwitz después del polaco Juan Pablo II en 1979 y el alemán Benedicto XVI en 2006.

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