¿Qué pasa en Francia? El país galo está desbordado por la violencia

Peleas callejeras de "hooligans", protestas contra el gobierno y ataques de yihadistas, son el panorama del país que acoge el torneo de selecciones de fútbol más importante de Europa.

Fotografía de la manifestación que se llevó a cabo el martes en París contra una reforma laboral del gobierno, donde los enfrentamientos dejaron unos 40 heridos. / AFP

El desasosiego se apodera de Francia, país que acoge la Eurocopa de fútbol y parece una democracia desbordada por la violencia, entre batallas callejeras de 'hooligans', agresivas manifestaciones o un hospital infantil atacado por vándalos en París. (Vea: Ataque terrorista en Francia en plena Eurocopa)

Las manifestaciones que se suceden desde marzo contra una reforma laboral del gobierno socialista han solido degenerar, pero pocas veces como el martes en la capital, donde los enfrentamientos dejaron unos 40 heridos. (Lea: 1,3 millones de franceses se manifestaron contra reforma laboral)

A golpes de martillo, mazos, adoquines arrancados, fueron destruidas vitrinas, restaurantes, paradas de autobús. Cualquier objeto que pudiera servir de proyectil fue lanzado contra las fuerzas de seguridad por centenares de personas enmascaradas, al grito de "¡todo el mundo detesta a la policía!". (Vea: Imágenes de la violenta jornada de protestas contra reforma laboral en Francia)

Al paso de las hordas, unos quince ventanales del hospital Necker para niños enfermos fueron quebrados y sus muros pintados con 'graffitis". Este ataque causó una enorme conmoción en la opinión pública.

"Es absolutamente lamentable", comenta Natalie Dana, productora de 48 años, interrogada el miércoles sobre los disturbios de la víspera. "Es evidente que los violentos están ahí para generar violencia, no para manifestar", en unas manifestaciones que la mujer considera "legítimas y justificadas". (Lea: ¿Qué pasaría si Francia sigue en huelga?)

Una carta al presidente francés, François Hollande, escrita por Oscar, un niño de 10 años hospitalizado por un cáncer, fue divulgada en las redes sociales: "Algunos cretinos escribieron incluso, en los ventanales, dirigiéndose a nosotros, los niños: +No trabajen nunca+. Es algo estúpido, porque cuando estás enfermo lo que quieres es curarte para recuperar una vida normal, el colegio, los amigos, todo".

El primer ministro Manuel Valls fustigó el miércoles a los autores de los desmanes, "más numerosos que de costumbre, 700 a 800, que sin duda querían matar" policías.

Esta manifestación nacional, la novena desde marzo, tuvo lugar un día después del asesinato de un policía y su compañera, en la región parisina, por un yihadista que afirmaba actuar en nombre del grupo Estado Islámico (EI). (Lea: Asesino de policía en Francia prometió "convertir la Eurocopa en un cementerio")

Valls pidió al sindicato CGT que dejara de organizar grandes manifestaciones en París. Hollande amenazó por su lado con prohibir estas manifestaciones si la seguridad de las personas y de los bienes no estaba garantizada.

"La idea de una democracia abierta, tolerante, está hoy en peligro" advirtió el ex-eurodiputado Daniel Cohn-Bendit, puntal de la revuelta estudiantil de mayo de 1968 en Francia.

'Fin de semana en Marsella'

La oposición de derecha había exhortado al ejecutivo -sumido en un abismo de impopularidad- a ser más firme. Pero para la CGT, actor central en las últimas semanas en las huelgas de los transportes o en el sector de la energía, "amenazar con prohibir las manifestaciones" es propio de "un gobierno que está en las últimas".

Este fin de semana pasado, el país ya había descubierto, estupefacto, las imágenes de batallas campales entre hinchas violentos ingleses y rusos en Marsella, antes y después de un partido de sus selecciones en la Eurocopa. 

Estos violentos enfrentamientos, muy alcoholizados, causaron 35 heridos, tres de ellos graves, pese a la movilización de 1.200 policías.

Con no poco humor, un fotógrafo de la AFP relató en el blog de la agencia su "fin de semana en Marsella", en el que supuestamente iba a inmortalizar el "alegre folklore" de los hinchas ingleses, con sus exuberantes atuendos. Pero las cosas no transcurrieron ni mucho menos como el fotógrafo esperaba.

"Hay rumores sobre la presencia de grupos neonazis rusos, impacientes de pegarse con los ingleses, de bandas de maleantes marselleses que sueñán con un 'remake' de las violencias del Mundial de 1998, de 'hooligans' ingleses decididos a portarse como... pues eso, como 'hooligans' ingleses, e incluso de posibles ataques terroristas del grupo Estado Islámico contra la zona de aficionados donde debo trabajar. ¡Maravilloso...!" relata este periodista, Leon Neal. Y sus fotos muestran violentas detenciones, rostros ensangrentados...

"En Francia hemos perdido la alegría de vivir", resumia el miércoles el diario británico The Guardian. Y agregaba: "Francia, un país acostumbrado a la risa y a la ligereza, se enfrenta a un nuevo sentimiento: la fatiga". 

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