Patas de oso y huesos de león, los nuevos frentes del tráfico de animales

Un esqueleto de león puede venderse por 10.000 dólares.

El negocio de las mafias de tráfico de animales en Asia y África está migrando a nuevas modalidades. Las patas de oso y los huesos de león son las últimas ofertas en este mercado negro que está moviendo millones de dólares al año. Un esqueleto de león sudafricano, que en 2010 se comercializaba en 4.000 dólares, hoy puede costar 10.000 dólares (datos de la ONG británica Lion Aid). Los ambientalistas temen que este nuevo negocio se vuelva tan lucrativo como el de los cuernos de rinoceronte, que actualmente alcanzan precios superiores a los del oro.

Las últimas noticias sobre estas mafias llegaron desde la región autónoma de la etnia zhuang de Guangxi, en el sur de China, donde las autoridades acaban de desarticular una red de delincuentes que comercializaba animales en vía de extinción. La mayor sorpresa que se llevó la policía en este operativo fue encontrar cientos de patas de oso. Según su cálculo, para obtener las cantidades confiscadas, los traficantes tuvieron que cazar al menos 43 osos negros que les iban a representar ganancias por unos 3.000 millones de dólares. También se encontraron cadáveres de tortugas salvajes en congeladores.

En el otro frente están los huesos de león sudafricano que son utilizados para fabricar pócimas tradicionales. “Son las mismas mafias que trafican con cuernos de rinoceronte (a los que se les atribuyen propiedades medicinales en Asia) las que están comerciando con huesos de león”, le dijo a Efe Jo Shaw, especialista en Comercio y Tráfico de Especies del Fondo para la Protección de la Vida Salvaje del África Austral. Los huesos de leones sudafricanos son utilizados también en la producción de falsas pócimas sexuales para hombres.

A finales del año pasado la policía sudafricana desmanteló la mayor red de tráfico de cuernos de rinoceronte de los últimos tiempos. Entre los integrantes de la organización se identificó un criador de felinos, que al mismo tiempo se dedicaba a falsificar permisos de caza de especies en vía de extinción, y a un ciudadano tailandés que tenía antecedentes judiciales por posesión ilegal de huesos de león.

“Nuestra mayor preocupación no es sólo la caza de leones, sino que también se comience a cazar otras especies más sensibles, como leopardos o guepardos, ya que es casi imposible distinguir unos huesos de otros”, aseguró en EFE la conservacionista sudafricana Kelly Marnewick.
 

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