La paz pasó por Londres

La reina Isabel II le ofreció a Colombia apoyo comercial, técnico y político para conseguir una paz estable y duradera con las guerrillas.

La reina Isabel II y el presidente Juan Manuel Santos, durante el banquete ofrecido en honor al mandatario en el palacio de Buckingham. / AFP

Se trató quizás de una de las imágenes más llamativas de la semana: el presidente Juan Manuel Santos y su esposa María Clemencia Rodríguez, invitados especiales, fueron recibidos por la reina Isabel II en el Pabellón Real del Horse Guards Parade mientras 41 salvas sonaban de fondo desde Green Park y la Torre de Londres, en su honor. Las notas del Himno nacional se escucharon interpretadas por la Guardia del Primer Batallón Coldstream.

Fue el comienzo de una semana trascendental para Santos –el primer mandatario colombiano en realizar una visita de Estado al Reino Unido– que dejó claro el momento histórico que atraviesa el país y la relevancia que ha cobrado en el escenario internacional. Y así lo hizo saber la misma reina Isabel II, quien, incluso, durante la cena de Estado en el palacio de Buckingham, dedicó unas palabras para destacar la importancia del camino que transita Colombia hacia el fin de un conflicto armado de más de 50 años.

“Conseguir la paz es el liderazgo más difícil de todos, pero a la vez el que mejores recompensas nos trae. Tratar de llegar a un equilibrio entre opiniones opuestas sin olvidar jamás las necesidades de los pobres es algo que requiere paciencia, recursividad y mucho tesón”, manifestó la soberana, al ofrecer el apoyo comercial, técnico y político del Reino Unido para conseguir una paz estable y duradera.

Un apoyo nada despreciable, si se tiene en cuenta que el Reino Unido ha sido, en los últimos años, un aliado clave para Colombia en términos comerciales. De hecho, según las cifras reveladas por la primera ministra británica Theresa May, tras su encuentro con Santos, el Reino Unido ha sido el tercer inversionista extranjero más grande en Colombia en la última década y, sólo en 2015, la relación comercial se avaluó en cerca de £1 billón. “Es una relación que beneficia las dos partes. Por ejemplo, el año pasado, Lloyds of London abrió una oficina en Bogotá, en una acción que traerá £130 millones en ingresos adicionales para el sector de seguros en el Reino Unido”, aseguró May.

De la cita salieron acuerdos cruciales como una nueva alianza en el sector de petróleo y gas, £1billón en financiamiento de exportaciones para estimular la inversión en proyectos de servicios sanitarios rurales y energías renovables y un acuerdo tributario para dar mayor seguridad a empresas y empleados.

Pero el terreno comercial fue tan sólo uno de los frentes de acción. La paz y la financiación de proyectos en un escenario de posconflicto también fueron eje central de los encuentros del mandatario de Colombia. Y los resultados no pudieron ser mejores. La Primera Ministra británica anunció una partida de £7,5millones para financiar proyectos de desminado y a la misión internacional de monitoreo.

Además, habrá una inversión de hasta £25 millones para proyectos de desarrollo urbano, agricultura, servicios y transporte, que, según May, mejorarán la calidad de vida de más de tres millones de personas afectadas por el conflicto y crearán oportunidades de exportación avaluadas en £6 billones para 2.500 empresas británicas. “Desde nuestra propia experiencia sabemos que la construcción de la paz toma tiempo, perseverancia y paciencia. El Reino Unido seguirá siendo un firme aliado del presidente Santos y del pueblo colombiano a medida que trabajan para asegurar un acuerdo de paz definitivo y duradero”, aseguró.

Una experiencia que hace referencia a los diálogos que se dieron en Irlanda del Norte entre el Gobierno y el Ejército Republicano Irlandés (IRA), para dar fin a un conflicto armado que comenzó en 1968 y concluyó en 1998, con el Acuerdo de Belfast. El exitoso proceso ha sido referente para los diálogos de paz de Colombia, incluso en cuanto a la refrendación del acuerdo final mediante un referendo, que en Irlanda obtuvo más del 70 % de aprobación.

Por eso, la ciudad de Belfast fue un destino estratégico para Santos en su itinerario de viaje. Sobre todo teniendo en cuenta que el camino andado en términos de posconflicto ha sido largo y las lecciones aprendidas en Irlanda pueden servir de insumo para Colombia en el camino de la construcción de la paz tras la firma definitiva del acuerdo con las Farc.

Tan importante es, en el contexto internacional, el caso irlandés que, incluso el hombre designado en octubre de 2015 por la Unión Europea como enviado especial para el proceso con las Farc en La Habana, Eamon Gilmore, fue viceprimer ministro y ministro de Relaciones Exteriores de Irlanda y participó en la implementación de los acuerdos en su país. “El proceso de paz colombiano es de una enorme prioridad para el Gobierno y muchas organizaciones y personas a lo largo y ancho de Irlanda los han asistido”, aseguró la ministra principal de Irlanda del Norte, Arlene Foster, al concluir un encuentro con el mandatario colombiano.

Lo cierto es que la visita de Estado de Santos dejó abiertas puertas, que serán más que necesarias en el momento de comenzar a implementar en el país las reformas y medidas que se acuerden tras las deliberaciones que continúan en la mesa de diálogos de La Habana para la consecución de un acuerdo final. Eso sí, su viaje no estuvo exento de críticas, como las que llovieron desde la oposición tras las declaraciones que dio ante el Parlamento Europeo, donde señaló que la derrota del plebiscito en las urnas fue el resultado de “una estrategia basada en desinformación y mentiras como fue admitido por el gerente de la campaña del No”. Una muestra clara de que, hecha la labor ante la comunidad internacional, le espera en Colombia otra tarea titánica: continuar en la búsqueda de consensos que permitan concretar, de una vez por todas, un acuerdo de paz definitivo.

 

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