Pena de muerte a la democracia

Un tribunal condenó a la pena capital a casi 700 militantes de la Hermandad Musulmana.

El panorama en las calles de Minya luego del fallo emitido por el tribunal de esta provincia egipcia. / AFP

El anuncio reciente del tribunal de Minya en Egipto desnuda el carácter autoritario y dictatorial del régimen que se instaló en El Cairo desde la caída de Mohammed Mursi en agosto del año pasado. Esta vez se trata de la pena de muerte proferida contra 683 militantes de la Hermandad Musulmana, acusados de atentar contra la vida de policías durante las manifestaciones en contra del gobierno militar del general Abdel Fatah Al Sissi.

Para la Organización de las Naciones Unidas, se trataría del proceso masivo de este tipo más grande en la historia reciente. Según Human Rights Watch, el juicio que llevó a estos centenares a la pena capital apenas duró algunas horas y los abogados defensores ni siquiera tuvieron la oportunidad de hacer uso de la palabra. Este anuncio se suma al de hace algunas semanas dictado por el mismo tribunal, que condenó a la pena capital a 529 personas, castigos que terminaron conmutados por la cadena perpetua para 492 de ellas.

Lo ocurrido en estos días en Egipto muestra que la denominada Primavera Árabe ha sido un total fracaso, al menos en este país. La dictadura del general Al Sissi ha llegado a unos niveles de represión injustificables, que ahondan la polarización en un Egipto en el que urge la reconciliación. Hace tres años, cuando el fenómeno “democratizador” comenzaba en Túnez con la inmolación de Mohamed Bouazizi, algunos planteaban la idea de un mundo árabe que emprendía una revolución con miras a la instalación de la democracia. No obstante, y cuando se conmemora otro aniversario de la Revolución de los Claveles en Portugal, que dio paso a la última Gran Ola Democratizadora en el mundo (España, Grecia, América del Sur, Europa Central y del Este), la comunidad internacional asiste impasible a la consolidación de la dictadura egipcia.

Entre tanto, el gobierno militar espera las elecciones presidenciales para los días 25 y 26 de mayo (y para el 16 y el 17 de junio la segunda vuelta) que seguramente favorecerán al actual presidente, quien ha anunciado su candidatura, sin que se pueda identificar hasta el momento algún rival de peso con oportunidades reales de ejercer la oposición. Esta semana, un tribunal de El Cairo prohibió el Movimiento 6 de Abril, responsable de la caída de Hosni Mubarak en 2011. Se trata de un partido político compuesto por jóvenes disidentes del régimen de Mubarak que lo habían combatido fuertemente desde 2008 en la revuelta de Mahallah (para muchos, el inicio del fin de Mubarak) y disidentes del actual gobierno militar. En buena medida, fueron quienes inspiraron la revolución en Egipto.

Es imposible pensar en una solución a la crisis egipcia desde afuera, pero es prudente reconocer que en los momentos claves de la democratización en el mundo la presión de la comunidad internacional para la caída de estos regímenes no democráticos ha sido esencial. En Egipto, la indiferencia de Occidente ha oxigenado y sigue vigorizando al dictador militar.

 

 

* Profesor Universidad del Rosario.

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