Periodista chilena Mónica González contó su secuestro en México

La periodista habría sido secuestrada el 19 de julio por Los Zetas, uno de los carteles del narcotráfico más grandes de ese país. Durante el secuestro, sus captores llamaron a familiares y conocidos para cobrar un millonario rescate.

/ Foto: Archivo

En el programa Ciudadanos de CNN Chile, la reconocida periodista chilena, Mónica González relató el secuestro del que fue víctima el pasado 19 de julio cuando estaba hospedada en un hotel cinco estrellas en México, mientras pasaba un par de semanas de vacaciones con su nieta en este país. La reportera de investigación, galardonada con el premio Guillermo Cano de la UNESCO, contó los momentos de temor que soportó, la “pesadilla” que vivió.

Después de haber estado en Ciudad de México, González llegó junto con su nieta a San Cristóbal de las Casas, en el estado de Chiapas. Como acababa de llegar de viaje, se recostó a dormir, pero su sueño fue interrumpido por una llamada de la recepción. El recepcionista le explicó que le pasaría a un comandante de la Policía, pues se estaba realizando un operativo en el hotel.

El comandante, cuenta González, empezó a interrogarla y hacerle preguntas personales. La periodista, entonces, lo frenó y le preguntó: “Explíqueme por qué tengo qué responderle estas preguntas personales a estas horas de la noche. ¿Quién me garantiza que usted es policía?”. La respuesta de su interlocutor “le heló la sangre”: “¿Policías? Ja, ja, ja, estás en mano de Los Zetas”.

Los miembros de Los Zetas que custodiaban a Mónica González y a su nieta las obligaron a ir a otro hotel. Allí, los hombres la ridiculizaban y se burlaban de su trabajo: “Se reían mucho de que soy una periodista de investigación y de que soy premiada por la Unesco”.

Además, el teléfono de González fue hackeado. Los secuestradores empezaron a llamar a su familia, ubicada en Francia, y a conocidos suyos, entre ellos, al director de El Economista, el mexicano Luis Miguel González, quien, con la esperanza de que la liberaran, pagó los $25.000 dólares que le pidieron. Pero González y su nieta siguieron secuestradas.

Pasaron otros dos días confinadas en el hotel, hasta que, desesperada, González convenció a los hombres de que la dejaran volver al otro lugar donde se había hospedado originalmente. Allí estuvo durante poco más de una hora hasta que llegaron agentes de la Policía. Ellos la llevaron al aeropuerto. Pero solo pudo sentirse tranquila cuando se encontró con el embajador de Chile en México, Ricardo Núñez, fue en ese momento que pudo decirse: “estoy a salvo”.

En el programa Ciudadanos, en el que González es panelista, aseguró que si contó su historia es para evitar “solo lamentarme por haber vivido el horror”. Además, para sobre el peligro de que “tantos ciudadanos chilenos sigan yendo inadvertidamente a México” cuando, por ejemplo, en el estado de Chiapas ocurren seis secuestros diarios.

Temas relacionados