La policía de Río, en paro a un mes de los Juegos Olímpicos

“Quien venga a Río de Janeiro no estará a salvo” fue el mensaje de los policías y bomberos en huelga. 30% de los recursos para seguridad pública fueron recortados.

Una de las publicidades que abundan en Río de Janeiro a propósito de los Juegos Olímpicos, que empiezan el 7 de agosto. / EFE

A pocos días de la inauguración de los juegos olímpicos, la policía civil entró en paro para rechazar los recurrentes cortes presupuestales en la ciudad.

“Bienvenidos al infierno: policías y bomberos no reciben salario, quien venga a Río de Janeiro no estará a salvo”, se leía en inglés en uno de los anuncios traídos por miembros de la policía en Río que ocuparon el aeropuerto internacional.

Vestidos completamente de negro, los agentes abandonaron sus patrullas, se quitaron los uniformes, y se rehusaron a trabajar y protestan en puntos importantes de la ciudad en contra de los agresivos recortes presupuestales que han venido sufriendo los servidores públicos en los últimos meses, lo que consideran un abandono por parte del gobierno regional.

Las protestas y el grave peligro que representa la falta de personal de seguridad en una de las ciudades más pobladas en América Latina se suman a la difícil crisis financiera que vive Río debido a una de las recesiones más impactantes que ha vivido el país desde hace décadas, junto al desmedido desvío de fondos federales para la financiación de los Juegos Olímpicos de Río 2016, que comienzan el 7 de agosto. 

El estado de Río había declarado hace unos días un colapso económico y pidió socorro por parte del gobierno central hace unos días como una estrategia de presión para conseguir recursos federales para financiar los Juegos y algunos servicios públicos, como la seguridad, que recientemente vio recortado su presupuesto por un 30% de los recursos.

El Gobierno central aprobó un apoyo de 2.900 millones de reales (USD $850 millones) como respuesta al auxilio del gobierno de estado.     

Desde hace varios meses, los oficiales han sido sujetos a retrasos importantes en sus salarios, así como a una grave escasez de productos básicos necesarios para su trabajo, incluyendo combustible, bolígrafos, tinta para las impresoras e incluso papel higiénico.

“La prioridad de la policía es la gente, la prioridad del Gobierno son los juegos olímpicos”, gritaban en conjunto cerca de 300 agentes de policía que marcharon hasta la sede de la Asamblea Legislativa del estado de Río de Janeiro.
 

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