Policía pide controlar porte de armas durante Convención Republicana

Tras la masacre en Baton Rouge, las alertas están encendidas ante la posibilidad de un enfrentamiento durante la convención que se realiza en Cleveland (Ohio). La Policía de esa ciudad ha pedido que se controle el porte de armas durante el evento, pero el gobernador, el republicano John Kasich, ha dicho que es imposible.

Cleveland se prepara para la Convención Republicana de la que se espera que Donald Trump salga ratificado como candidato presidencial. AFP

El temor es claro: que Cleveland se convierta en campo de batalla entre extremistas, durante la Convención Republicana que allí se realiza y al final de la cual Donald Trump será anunciado como candidato del PR a la Presidencia de los Estados Unidos. Tras el asesinato de tres policías en Baton Rouge (Louisiana) y con, por lo menos, 50 manifestaciones convocadas para protestar por la violencia racial que vive Estados Unidos, Cleveland tiene a las autoridades con los pelos de punta. "Estamos entrando en dos semanas de convenciones en las que nuestra retórica política tiende a ser más incendiaria de lo usual (...) Por eso es tan importante que todos (...) se enfoquen ahora en palabras y acciones que puedan unir al país en vez de dividirlo aún más", sostuvo recientemente el presidente Barack Obama.

Y es que, como si fuera poco, Ohio es uno de los Estados con la legislación más permisiva en lo que al porte de armas se refiere; en esta región es permitido andar con ellas por la calle y a la vista de todos. La posibilidad de un tiroteo no es menor, en un país dividido, como lo es Estados Unidos en este momento. Por ello, la Policía de Cleveland le pidió al gobernador de Ohio, el republicano John Kasich, que controlara el porte de armas durante el evento. "Lo último que necesitamos en el mundo es alguien caminando por ahí con un AR-15 en la espalda", sostuvo Stephen Loomis, presidente de la Asociación de Policías Patrulleros de esa ciudad. No obstante, Kasich, otrora precandidato presidencial, ha dicho que es imposible ponerle taras a la Segunda Enmienda, pese al difícil momento.

Entendiendo el riesgo que supone el evento, la ciudad de Cleveland ha gastado casi US $49 millones en seguridad y, de la misma forma, ha aumentado a US $50 millones el valor de su póliza contra "protestas". Algo similar ha hecho la ciudad de Filadelfia, donde se realizará la convención demócrata. "Hemos escuchado reportes sobre todo el mundo, desde anarquistas y separatistas negros, a seguidores de Trump y opositores a Trump que vendrían a Cleveland para causar problemas o solo manifestar (...) Pero estamos preparados para todo", dijo el jefe de la Policía de Cleveland, Calvin Williams.

Y es cierto: en la ciudad se van a encontrar movimientos de todo tipo: desde las Nuevas Panteras Negras, hasta la organización de ultraderecha, los Oath Keepers. Y con la Policía bajo alarma tras las masacres en Dallas y Baton Rouge y con el rechazo que ha generado la muerte de afroamericanos a manos de agentes de la Policía, la fórmula para un enfrentamiento parece conjurada. Estados Unidos y el mundo miran con recelo a Cleveland.

 

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