Política contra el Partido de Trabajadores de Kurdistán trastoca el juego político en Turquía

Con más de 1.050 personas detenidas desde el viernes, la mayoría del ámbito de la izquierda kurda, esta amenaza hace presagiar mayor presión policial a gran escala.

AFP

 Entre acusaciones de golpe de Estado y peticiones de retirar la inmunidad parlamentaria a los diputados de la izquierda kurda por su supuesto apoyo a la guerrilla del PKK, el escenario político de Turquía está más dividido que nunca.

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, elevó el tono en una conferencia de prensa, poco antes de partir hacia China, al invocar la "sangre" de los policías y militares caídos en los últimos días bajo las balas del grupo armado Partido de Trabajadores de Kurdistán (PKK).

"La República de Turquía tiene derecho a pedir cuentas por la sangre de nuestros mártires a todos los así llamados políticos, los así llamados intelectuales, las así llamadas asociaciones de la sociedad civil", clamó el presidente.

Con más de 1.050 personas detenidas desde el viernes, la mayoría del ámbito de la izquierda kurda, esta amenaza hace presagiar mayor presión policial a gran escala.

Además, exigió Erdogan, "se deberían tomar las medidas necesarias contra varias personas del Parlamento y se debería levantar su inmunidad parlamentaria por su respaldo al terrorismo", en alusión a los diputados del HDP, el partido de la izquierda prokurda.

El copresidente del HDP, Selahattin Demirtas, recogió el guante y prometió presentar mañana mismo una iniciativa parlamentaria para levantar la inmunidad de sus 80 diputados.

"Si no tenéis miedo, levantad también vuestra inmunidad", subió la apuesta en alusión probablemente al partido de Erdogan, el islamista AKP.

Además, Demirtas acusó a Erdogan de haber llevado a cabo un "golpe de Estado", al arrastrar el país a una guerra de dos frentes, contra la guerrilla kurda en el sureste y contra el grupo yihadista Estado Islámico (EI) en Siria, en la fase postelectoral cuando aún no se ha formado el nuevo Gobierno turco tras los comicios legislativos del pasado 7 de junio.

"El 7 de junio se les quitó a ustedes esta autoridad. Desde entonces, ustedes no son el poder único", recordó Demirtas.

El AKP perdió en esos comicios la mayoría absoluta que había ido renovando desde 2002, y debe pactar con cualquiera de las otras tres formaciones del hemiciclo para recuperar el Gobierno.

Tanto el HDP como el partido ultranacionalista MHP, que también dispone de 80 escaños, se negaron después de las elecciones a un pacto con el AKP, si bien por motivos completamente antagónicos que solo coincidían en su rechazo a la figura de Erdogan.

La campaña militar contra el PKK y la ruptura del proceso de paz kurdo, expresado hoy por Erdogan, podrían propiciar un acercamiento entre AKP y MHP, ya que precisamente son las medidas exigidas por los ultranacionalistas para una coalición de gobierno.

Pero de momento, las negociaciones se desarrollan entre el AKP y el mayor partido de la oposición, el socialdemócrata CHP, que dispone de 132 escaños, frente a los 258 del partido islamista.

Hoy tuvo lugar una reunión entre ambos partidos, que el portavoz del AKP, Besir Atalay, calificó de "extremamente fructífera".

"Hay un diálogo sano, humano, civilizado. Nuestras delegaciones realizan juntas un trabajo muy productivo", aseguró Atalay.

El domingo, el líder del CHP, Kemal Kiliçdaroglu, había señalado que estaba dispuesto a formar con el AKP una "gran coalición", algo que siempre ha sido la opción favorita del mundo de los negocios, pero que detesta gran parte de las bases del partido socialdemócrata, de firmas convicciones laicas.

"Conocemos el alto precio de un gobierno de coalición, pero podríamos asumir esta responsabilidad por el bien del país. Todo retraso hará que la factura sea aún más cara", advirtió Kiliçdaroglu.

Su giro hacia las posturas de mano dura se trasluce en un mensaje que difundió hoy en Twitter tras el asesinato de un suboficial turco en la provincia de Hakkari, al que dispararon en la calle mientras hablaba por teléfono.

"Ya no tenemos aguante para perder otro hijo más. Hay que tomar medidas cuanto antes para garantizar la seguridad nacional", tuiteó el dirigente socialdemócrata.

Si no se forma una coalición en los próximos 30 días, se deberán convocar nuevas elecciones, previsiblemente para octubre.

Si bien un sondeo poco después de las elecciones mostró que los resultados no cambiarían, ahora, tras el fin de la paz social kurda, el HDP podría volver a caer por debajo del umbral electoral del 10 por ciento, y el AKP, recuperar así la mayoría absoluta.

Éste es el cálculo de Erdogan, denunció Demirtas, al asegurar que el "único pecado" de su partido era haber ganado el 13 por ciento de las papeletas en las pasadas elecciones.

El propio Erdogan pareció admitirlo hoy cuando afirmó que el HDP había explotado electoralmente la situación y el AKP "se había visto perjudicado" por el proceso de paz.

"Ellos (en alusión a los políticos kurdos) se aprovecharon del proceso de paz" en los comicios locales del año pasado y las generales de junio, acusó el presidente

Temas relacionados