Presidente francés se enfrenta a creciente descontento social

Nuevas manifestaciones de profesores, artesanos y comerciantes van a poner a prueba al presidente socialista esta semana.

François Hollande, presidente de FranciaAFP

François Hollande, el presidente francés más impopular de la historia reciente, luchaba este martes para tratar de contener el creciente descontento social, mientras aumentan rumores de una inminente remodelación gubernamental.

Nuevas manifestaciones de profesores, artesanos y comerciantes van a poner a prueba al presidente socialista esta semana, días después de las protestas contra un impuesto ecológico a los camiones.

Pero Hollande reafirmó el martes su determinación para continuar su política, pese a sondeos catastróficos.

"El único objetivo que tengo ahora es el empleo, particularmente el de los jóvenes", dijo el mandatario francés tras una conferencia europea consagrada al desempleo juvenil, en la que participaron 24 de los 28 jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea.

Según las últimas estadísticas de la Comisión Europea, el desempleo juvenil se eleva al 23,5%, aunque en países como España o Grecia, más de la mitad de los jóvenes no trabaja.

En total, 7,5 millones de jóvenes entre 15-24 años ni estudian ni trabajan en la zona euro.

Los miembros de la UE han prometido consagrar 12.000 millones de euros en los próximos dos años, que se sumará a dos partidas similares del Banco Europeo de Inversiones y el Fondo Social Europeo para fomentar el empleo, la educación y la formación entre los jóvenes.

Para tratar de frenar el creciente descontento social, el gobierno de Hollande anuló, al menos temporalmente, la llamada 'ecotasa'.

Esa medida ha puesto de manifiesto la impotencia y debilidad del Ejecutivo, en momentos que se acumulan los malos datos sobre empleo, el descontento de los votantes y la frustración por el continuo cierre de empresas.

Dos tercios de franceses quieren que Hollande despida al primer ministro Jean-Marc Ayrault, que es visto como incapaz de motivar a un gabinete inconexo.

Entre los posibles candidatos a reemplazar a Ayrault destaca Martine Aubry, la alcaldesa socialista de la ciudad de Lille, norte, que iba a almorzar este martes con Hollande, y Manuel Valls, el popular ministro del Interior que ha mantenido un conspicuo perfil bajo en las últimas semanas.

Una encuesta publicada el lunes muestra que solo el 21% de los franceses aprueba la política de Hollande, tres puntos menos que en octubre, lo que le hace el presidente más impopular desde que el país instauró el sistema presidencial hace más de 50 años.

El atormentado líder fue abucheado durante el desfile conmemorativo del armisticio que puso fin a la I Guerra Mundial, el lunes en los Campos Elíseos de París.

Aumento de impuestos "asfixiante"

En otro revés para el gobierno, los profesores de primaria empezaron una ola de huelgas el martes para protestar por el aumento en medio día, a cuatro días y medio, la semana laboral desde septiembre.

Los críticos arguyen que el medio día adicional aumenta la carga de trabajo y crea nuevas cortapisas a los padres con hijos.

El sindicato de artesanos profesionales de Francia, que representa a trabajadores autónomos y comerciantes empezarán a protestar el miércoles. Jean-Pierre Crouzet, el presidente del sindicato, dijo que los miembros están "asfixiados" por nuevos impuestos, estimados en 1.100 millones de euros (este año.

El gobierno pretende recaudar unos 3.000 millones de euros más con el aumento de impuestos para el próximo año para tratar de paliar el déficit público a raíz de las presiones de Bruselas.

La segunda economía de la eurozona puso fin a la recesión con un crecimiento del 0,5% en el segundo trimestre, pero sigue renqueante.

Una de las pocas buenas noticias que ha recibido Hollande en los últimos tiempos son las previsiones de la Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo (OCDE), que señala un crecimiento económico en alza. Este año rondará el 0,3% del PIB y el próximo el 0,8%, aunque inferior a las previsiones del gobierno.

El desempleo marca récords en Francia, donde las compañías francesas son víctimas de la falta de competitividad y de los altos costes de producción.

Pero el pesimismo afecta en particular a la región de Bretaña, en el noroccidente del país, donde la población ha realizado airadas protestas contra el aumento de impuestos y la supresión de empleos, llegando a romper radares que ayudaban a recaudar la tasa ecológica de los camiones.

Los miembros de la UE han prometido consagrar 12.000 millones de euros en los próximos dos años, que se sumará a dos partidas similares del Banco Europeo de Inversiones y el Fondo Social Europeo para fomentar el empleo, la educación y la formación entre los jóvenes.

 

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