Presunto caso de ciberacoso pone contra las cuerdas a Iglesia en Italia

Un joven asegura ser acosado por un párroco que le confesó su homosexualidad y sobre las frecuentes relaciones sexuales que mantenía con otros curas.

 La Iglesia de Italia encara un nuevo quebradero de cabeza después de que un joven haya denunciado ante las autoridades eclesiásticas el supuesto ciberacoso que ha sufrido por parte de un religioso, quien al parecer le llegó a detallar sus frecuentes orgías con otros sacerdotes.

El afectado por los hechos es Andrea Baldón, un cocinero en paro de 32 años que reside en la ciudad véneta de Rovigo (norte) y que, según mantiene, sufrió la persecución cibernética de un sacerdote de Taranto (sur) que se obsesionó con él.

En el contexto del rechazo manifiesto del papa Francisco a ese tipo de abusos por parte de algunos miembros del clero católico esta revelación añade el detalle de que el presunto acoso del religioso se hizo a través de la red.

En una entrevista publicada recientemente por el diario "Il Corriere del Mezzogiorno", Baldón, que se declara "católico practicante", explica que se conocieron a través de la red social Facebook la pasada Navidad.

Todo comenzó como una amistad basada en la religiosidad ya que, según refiere, él lo único que buscaba era "un guía espiritual" que le ayudara a afrontar algunos problemas personales.

"En un principio yo estaba ilusionado por haber encontrado un guía espiritual que me pudiera ayudar ya que, por aquel entonces, tenía problemas como la enfermedad de mi padre, el divorcio de mi hermano y el trabajo que había perdido", explica.

Sin embargo, esta relación se torció poco a poco a causa de las insinuaciones del párroco que, siempre a través de las redes sociales dada la distancia geográfica entre ambos, le dedicaba todo tipo de obscenos piropos y que le hizo protagonizar escenas sexuales a través de la cámara del ordenador bajo la promesa de un trabajo.

Baldon asegura que el cura le confesó su homosexualidad y que en múltiples ocasiones le había informado de las frecuentes relaciones sexuales que mantenía con otros curas e incluso con un miembro de la Guardia Suiza vaticana.

"Me llamaba amor, decía que le gustaba, que era guapo y un día me confesó que era homosexual y que había mantenido relaciones sexuales con otros curas", asegura.

El retrato que Baldon realiza de este sujeto es el de una persona pendiente constantemente de las nuevas tecnologías y conectado "desde por la mañana hasta las cuatro de la madrugada" en los chat de diferentes plataformas virtuales, canales que utilizaba para atosigarle.

"Me preguntaba si conocía jóvenes porque quería carne fresca, chicos delgados y bien dotados", señala el joven, quien tuvo que recurrir a tranquilizantes médicos.

Un día llegó a la conclusión de que la vía adecuada en estos casos es la denuncia y así lo hizo ante el Tribunal Eclesiástico regional de Apulia (sur).

El denunciante presentó como prueba más de 300 conversaciones, capturas de pantalla y grabaciones por cámara web que atestiguarían los encuentros sexuales que ambos mantuvieron por videoconferencia.

Unos documentos que han convencido al arzobispo de Taranto, Filippo Santoro, quien mediante un comunicado publicado en el portal web de la diócesis ha anunciado la destitución del sacerdote.

Además señala que "por motivos de transparencia", ha enviado "toda la documentación" disponible sobre el caso a la Fiscalía italiana una vez que ha constatado "la credibilidad" de los hechos.

"Además de los procedimientos canónicos de mi competencia, que ya he iniciado, he considerado oportuno informar a la autoridad judicial", explicó por carta hace unos días.

La diócesis, que en sus comunicados evita publicar el nombre del acusado, señala que se trata de un sacerdote que no pertenece al clero de Taranto, sino a una orden religiosa.

Los medios de comunicación, basándose en la denuncia, informan de que el sacerdote en cuestión es Antonio Calvieri, de 51 años, miembro de la Orden de los Carmelitas y, hasta su destitución, párroco del santuario del Santissimo Crocifisso de Taranto.

Por otro lado, la justicia canónica investiga la posibilidad de que exista una red de sacerdotes que participen en orgías, si bien por el momento no hay evidencias de esto en la diócesis de la industrial Taranto.

Así lo mantiene el portavoz diocesano Emanuele Ferro que, en una nota, aduce que en la documentación que maneja el Tribunal Eclesiástico "no hay rastro de que el escándalo afecte a otros sacerdotes de la diócesis".

Por otro lado, Ferro señala que el párroco no está en la ciudad y que la orden religiosa a la que pertenece pondrá al frente del santuario a un sustituto antes del miércoles próximo.

Temas relacionados