Prisiones, sigue la crisis en Brasil

El sistema penitenciario de Brasil atraviesa una profunda crisis que comenzó el primer día del año, cuando 56 reclusos fueron brutalmente asesinados en una cárcel de la ciudad amazónica de Manaos por un enfrentamiento entre clanes rivales.

Miembros de la Policía entran a un patio de la prisión de Alcaçuz, Natal.
Miembros de la Policía entran a un patio de la prisión de Alcaçuz, Natal.AFP

Ayer, en un capítulo más del caos, al menos 150 presos se fugaron de una cárcel del estado brasileño de São Paulo durante un motín, en el que no se registraron muertes, confirmó el Sindicato de los Agentes de Seguridad Penitenciaria (Sindasp). Según las autoridades, que no han terminado el conteo, podrían ser más de 200 los presos que se escaparon, la mayoría de ellos miembros del Primer Comando de la Capital (PCC), la mayor organización criminal del país. Cerca de 90 presos fueron recapturados.

La lucha de poder entre grupos criminales se ha extendido a otras prisiones del país y en lo que va de año más de 130 presos han muerto. El motín comenzó cuando un grupo de prisioneros decidió protestar por la “rígida disciplina” de la cárcel, que, como ocurre en otros casos nacionales, tiene además problemas de superpoblación. Este hecho se suma al descubrimiento de tres túneles en la prisión de Alcaçuz, en el estado Río Grande do Norte. Desde el 14 de este mes, cientos de presos se encuentran amotinados y las autoridades no dan abasto para controlarlos. Ese día, 26 presos fueron asesinados en medio del comienzo del motín. Según las autoridades del penal, los reclusos han aprovechado las lluvias para cavar los túneles e intentar la fuga.

En el caso de Alcaçuz, las reyertas tienen origen en el enfrentamiento entre distintas bandas criminales, que se disputan el control de la prisión. El número de muertos por la lucha aún no es definitivo. Aparte de la crisis interna, el penal tiene una población que supera casi por el doble su capacidad: aunque puede albergar a 620 presos, poco antes del motín había 1.083.

La razón principal de estos enfrentamientos es la guerra por el control del tráfico de cocaína, que se disputan presos del PCC y facciones rivales, entre ellas el Comando Vermelho. Los presos han tenido acceso a armas blancas, palos y piedras durante los motines.

Luego de los hechos del 1° de enero, los siguientes días las fugas y las matanzas se extendieron hacia otras cárceles: en un centro penitenciario en Roraima murieron 33 reclusos. La crisis se ha desplazado también a las calles. Natal se ha convertido en una ciudad militarizada.

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