¿Puede ser la guerra, justa y humanitaria?

Gracias a la exacerbación de la violencia en oriente medio y la adquisición de un gran poderío armado y espacial de grupos terroristas, en las academias y centros de poder toman fuerza los conceptos de guerra justa y humanitaria. ¿Pero qué significan realmente?

El Espectador consultó a Teresa Santiago, una de las filósofas mexicanas más sobresalientes de su campo. Doctora en filosofía política  e investigadora de tiempo completo en el Departamento de Filosofía de la Universidad Autónoma Metropolitana, en el Distrito Federal, dedica su más reciente publicación titulada ‘La guerra humanitaria’ a debatir sobre los orígenes, implicaciones y usos de este término en la práctica política. 
 
¿Qué es la ‘guerra justa’?
 
De acuerdo con la doctrina de la guerra justa, hasta el día de hoy vigente, se trata de una guerra que, en primer lugar se hace por una causa justa; no puede ser una guerra de agresión, sino siempre defensiva; librada con la intención de reparar un mal o una injusticia; declarada por un autoridad competente y debe ser el último recurso. Además, debe guardar proporción entre los fines y los medios para librarla y plegarse al derecho humanitario, esto es, respetar todos los códigos referidos a inmunidad de la población civil, trato a prisioneros, usos de armas químicas y biológicas, etc.
 
¿De dónde surge el concepto de ‘guerra justa’?
 
En su obra ‘Política’, Aristóteles hace referencia a ciertas guerras de carácter justo, aquellas que se libran para conseguir esclavos. Es bueno recordar que el filósofo griego era defensor de la esclavitud para lo cual ofrece una serie de argumentos con el fin de justificar la idea de que hay quienes nacen para mandar mientras otros por razones naturales están destinados a ser dominados. También entre los latinos (Cicerón et. al.) el concepto de guerra justa ya era corriente.
 
¿Qué diferencia existe entre con el concepto de guerra humanitaria y guerra justa?
 
La guerra humanitaria es un tipo de ‘guerra justa’. De manera que este último término es más amplio que el primero. La guerra humanitaria es un tipo de guerra que podría distinguirse de otras porque se justifica esgrimiendo razones de índole ‘humanitaria’, específicamente, la defensa de los derechos humanos y la dignidad de las personas.
 
¿Qué pensadores han impulsado el concepto de guerra justa?
 
La “paternidad” de la teoría del ‘bellum iustum’, se adjudica a san Agustín de Hipona. Se trata de una tradición muy larga y rica en la cual encontramos teólogos de la talla de santo Tomás de Aquino, o Francisco de Vitoria, padre del derecho internacional junto con Hugo Grocio, también un defensor de la doctrina. En la actualidad ha resurgido el interés por los conceptos y principios vertidos en ésta. Entre los defensores de la misma podemos anotar a Michael Walzer, autor del libro ‘Just and Unjust Wars’.
 
Fuera de las academias occidentales, ¿existen quienes impulsen estos conceptos de ‘guerra justa’ o ‘guerra humanitaria’?
 
He encontrado que en ocasiones se utiliza el término con cierto descuido. No es lo mismo la tradición agustiniana del ‘bellum iustum’ que la ‘yihad’, ahora tan conocida, u otro tipo de guerras “santas”. La teoría de la guerra justa, al igual que la idea de guerra humanitaria, supone una serie de principios de contención que probablemente resulten incomparables con los principios religiosos sobre los cuales se fundamentan las guerras santas en regiones no occidentales del planeta.
 
¿Cuál es la posición de las legislaciones frente a lo que la teoría filosófica considera casos de ‘guerra humanitaria’?
 
No existe como tal todavía una normatividad internacional sobre las ‘guerras humanitarias’. Como sabemos, conforme a la Carta de Naciones Unidas, la guerra está prohibida como recurso para dirimir conflictos entre las naciones, sin embargo, el Consejo de Seguridad de ese organismo puede legitimar algunas guerras si cumplen con ciertas condiciones. En los hechos, las naciones poderosas pueden ir a la guerra pretextando razones humanitarias  más allá de que el Consejo de Seguridad les otorgue o no su aval.
 
¿Cuáles son las principales críticas a la guerra humanitaria y guerra justa?
 
Las críticas son de distinta índole y  desde distintas posiciones. Para los teóricos que defienden el sistema internacional vigente, la idea de incorporar términos tales como ‘guerra justa’, ‘guerra humanitaria’, sería un retroceso hacia etapas anteriores al surgimiento del derecho público europeo.  Desde esta perspectiva, las naciones enfrentadas en un conflicto tienen el mismo estatus legal pues se les considera entes políticos soberanos y, por ende, no valen consideraciones de índole moral sobre las causas justas que puedan enarbolar para ir a la guerra que pudiera romper esa igualdad o equilibrio jurídico.  
  
¿Un humanitarismo selectivo?
 
Otra crítica importante para las guerras humanitarias es la de que éstas no pueden evitar aplicar un humanitarismo selectivo, como se ha podido corroborar en casos como Kosovo y Ruanda. En el primero sí se intervino para parar el genocidio y las masacres; mientras que en el caso de Ruanda, se dejó a su suerte a cientos de miles que murieron en esa guerra fratricida atroz.
 
¿Cuáles son las razones para que un gobierno apoye una intervención militar amparado bajo el concepto de ‘guerra humanitaria’?
 
La razón, básicamente, es la defensa de los derechos humanos que se ven afectados por gobiernos dictatoriales, como por ejemplo, en Myanmar -ahí no se ha intervenido, pero sería un ejemplo de un contexto propicio para una intervención-, o por guerras civiles que degeneran en masacres, limpieza étnica e incluso genocidio. Pero, sabemos que ninguna guerra se emprende solamente por estas razones. El carácter instrumental de la guerra no tiene por qué estar ausente en las llamadas ‘guerras humanitarias’. Lo interesante es, en todo caso, preguntarnos si es posible conciliar este carácter instrumental con un propósito humanitario.
 
¿Cuál es el argumento liberal?
 
Es un argumento para apoyar la guerra humanitaria, más que a la guerra justa en general.  Una fuente de inspiración importante, si bien no la única, son las tesis de John Rawls, principalmente expuestas en su obra: Derecho de gentes, pero también,  desde luego, Michael Walzer. Una premisa sustancial de este argumento es que las naciones tienen deberes -no sólo derechos- tanto jurídicos, como morales, al ser miembros de la comunidad internacional. En esta medida, no pueden permanecer indiferentes cuando se suscita una emergencia humanitaria relacionada con la violación sistemática a los derechos humanos. Otra premisa importante es que las naciones liberales y democráticas tienen la responsabilidad de vigilar que se respeten los derechos humanos y si, además, está en su poder intervenir para lograrlo, tienen el deber moral de hacerlo.
 
Pero existe un gran dilema  detrás del debate sobre la guerra humanitaria y la defensa de los derechos humanos…
 
Yo diría que el debate es el siguiente, de un lado, no podemos ser ingenuos y pensar que las guerras humanitarias son guerras que tienen como objetivo puros fines humanitarios pues, como ya se dijo, toda guerra es instrumental y está guiada por causas económicas, geopolíticas, o bien, ambas. Sin embargo,  la violación de los derechos humanos es una realidad indudable y atrozmente actual frente a la cual no podemos permanecer indiferentes ¿cómo hacer entonces para evitar estas emergencias humanitarias? Probablemente el camino más correcto sea la prevención luchando por crear sociedades más justas e igualitarias, pero esto puede llevar décadas enteras ¿qué hacer mientras tanto? Es deseable que existan mecanismos que pueda intervenir, sancionar y castigar a quienes provocan esas emergencias pero ¿cuáles serían éstos? Desde luego las respuestas no están a la mano, pero podemos empezar por reconocer el dilema y reflexionar sobre la complejidad del mismo.