Pulso en las calles venezolanas

Nicolás Maduro dice que si un sector de la oposición quiere cambiar al presidente, debe esperar hasta 2016, cuando se cumple la mitad de su mandato, para convocar a un referendo revocatorio.

El dirigente opositor Leopoldo López se trepó a una estatua del prócer cubano José Martí antes de entregarse a la Guardia Nacional. / Reuters

Nadie lo tenía entre sus cálculos y menos después de las últimas elecciones presidenciales en las que el liderazgo opositor se consolidó en la figura de Henrique Capriles Radonsky, gobernador del estado de Miranda, quien perdió frente a Nicolás Maduro por poco más de 200.000 votos. Un logro muy significativo, según coincidieron analistas y hasta en el mismo oficialismo. Sin embargo, meses después la figura de Capriles se desmarcó de la Mesa de Unidad Democrática (MUD), pues mientras él le apostaba a fortalecer a los partidos y la gestión pública para derrotar al chavismo, otra vertiente opositora —radical— (representada por María Corina Machado, Leopoldo López y Antonio Ledezma) decidieron encabezar asambleas en la calle para buscar una salida expedita de Maduro.

De hecho, Capriles no apoyó el llamado a marchar que hizo Leopoldo López a los estudiantes venezonalos el pasado 12 de febrero. Entonces, el líder de la oposición se desmarcó de estas marchas aduciendo que “no era momento para eso”. Pero los hechos suscitados tras las manifestaciones, que dejaron tres muertos, y la detención de López visibilizaron a una figura que no despertaba tanto fervor como Capriles.

Hoy parece haber un reacomodo entre la dirigencia de los antagonistas a Maduro. La consultora política Carmen Beatriz Fernández presagia una división profunda en la Mesa de la Unidad Democrática entre seguidores de Leopoldo López y los de Henrique Capriles. Explicó que “siempre se ha sabido que en la oposición ha habido diferencias, pero éstas se habían dialogado a lo interno. Nunca se llegaron a dirimir posiciones públicamente ni se organizaron actos de calle que no contaron con el apoyo de actores políticos de la MUD. Capriles y López están enfrentados”.

En conversación con El Espectador, Fernández, directora de la consultora DataStrategia, advierte que Leopoldo López se ha convertido en una figura política “fulgurante en los últimos días. Desde que se ordenó su detención el país ha estado pendiente de sus pasos”. Sostiene que su postura radical, en donde proclama la salida del gobierno mediante los mecanismos constitucionales que existen (referendo revocatorio, renuncia, enmienda constitucional, Asamblea Nacional Constituyente), “lo desmarca completamente de Henrique Capriles, quien ha expresado que no es el momento para que se vaya Maduro. La MUD está golpeada, pero no herida de muerte, lo que cambia es el escenario”, advirtió Fernández.

Asegura la analista que Venezuela atraviesa una severa crisis en el orden económico y social, “a punto de hacer aguas, el país pareciera ir rumbo a un colapso en un tiempo corto. Aquí hay un promedio de entre 15 y 20 protestas al día en demanda de soluciones a problemas concretos y tangibles como la inseguridad, la escasez y la inflación. Esta agenda cambió hace una semana a temas más etéreos como el de la defensa de la democracia, de la libertad de expresión, derechos humanos, con la propuesta de Leopoldo López y María Corina Machado, de la salida del gobierno de Maduro”.

“Si mi encarcelamiento vale para el despertar de un pueblo (...) valdrá la pena mi encarcelamiento infame”, dijo López, quien luego de llegar a la concentración opositora en la Plaza Brión se dirigió, entre un enjambre de simpatizantes y cámaras de los medios, hacia el personal de la Guardia Nacional, que lo metieron en un camión con rejas y pequeñas ventanillas. López será trasladado a la penitenciaría judicial de Ramo Verde, a las afueras de Caracas, para ser presentado hoy ante un tribunal de control de Caracas donde responderá por los delitos que se le imputan, entre ellos, homicidio y terrorismo.


El gobierno, atomizado

Y si para el sector opositor esta crisis política los confronta, la situación para el gobierno tampoco es la más holgada. Nicolás Maduro explicó, en cadena nacional el domingo pasado, que el Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin) había desobedecido sus órdenes y no hubo acuartelamiento de ese cuerpo el jueves 12. De hecho, ayer hubo destituciones en la cúpula de la policía política de Venezuela.

El sociólogo Carlos Raúl Hernández sostiene que la última semana “los chavistas han cometido varios errores, como el de ordenar allanamientos a sedes de partidos políticos sin orden judicial, se han sacado del aire a medios de comunicación y el país ha visto cómo grupos armados que dicen apoyar al oficialismo causaron destrozos. Eso los debilita ante el país. A lo interno, Maduro debe apelar a la unión de fuerzas revolucionarias, pues su gobierno está muy débil”. Incluso dijo que “López puede convertirse en preso incómodo para el gobierno si lo mantienen retenido”.

El mandatario venezolano, sin embargo, fue claro ayer cuando aseguró que si hay algún sector de la oposición que quiera cambiar al presidente, debe esperar hasta 2016, cuando se cumple la mitad de su mandato, para convocar a un referendo revocatorio. “Para quienes quieren convocar a un revocatoriom deben recoger la cantidad de firmas necesarias para ello, y que los firmantes deben poner sus huellas, esos requisitos servirán para confirmar que la voluntad del pueblo. Así lo dice la Constitución”.