Pulso de potencias en la calle Liu Xiaobo

Congresistas de EE.UU. quieren bautizar en honor al Nobel encarcelado la vía de la embajada china en Washington.

El presidente del comité noruego del Nobel de Paz, Thorbjoern Jagland, observa la silla vacía de Liu Xiaobo, premio Nobel de Paz de 2010, quien fue condenado a 11 años de prisión por pedir reformas en China y, claramente, no asistió a la entrega del prestigioso galardón. / Flickr: kunshou-EPA

El premio Nobel de la Paz chino encarcelado Liu Xiaobo tendrá una calle con su nombre en Washington si la propuesta de un grupo de congresistas llega a buen puerto. Y no sería una calle cualquiera, sino la vía en la que se encuentra la Embajada china en la capital estadounidense.

El Gobierno de Pekín, que considera al disidente y escritor un criminal, ha calificado la iniciativa de “provocadora” e “ignorante”. Difícilmente podría aceptar que los membretes de sus documentos lleven impreso el nombre y el apellido del intelectual que el 25 de diciembre de 2009 fue condenado a 11 años de prisión por “incitar a la subversión del Estado” con su petición de reformas democráticas.

Un grupo variado de 14 miembros del Congreso pidió el pasado 29 de mayo al alcalde de Washington, Vincent Gray, que rebautice el tramo de la calle International Place a su paso por la embajada -diseñada por I. M. Pei e inaugurada en 2009- para llamarla Liu Xiaobo. Según dicen, insuflaría ánimo a los activistas de derechos humanos en China.

“Este modesto esfuerzo daría sin ninguna duda esperanza a los chinos que continúan ansiando derechos humanos básicos y una democracia representativa y recordaría a sus opresores que se encuentran en el lado erróneo de la historia”, señala la misiva dirigida a Gray y al Consejo del Distrito de Columbia. La propuesta tiene precedentes. En la década de 1980, durante la Guerra Fría, Washington renombró la calle de la Embajada de la Unión Soviética en honor al disidente Andréi Sájarov.

La iniciativa sobre Liu Xiaobo experimentó un avance importante la semana pasada a pesar de las advertencias de Pekín. Phil Mendelson, presidente del Consejo del Distrito de Columbia, presentó una resolución y pidió que se vote el cambio de nombre en el Congreso, en donde tiene apoyos en ambos partidos.

David Keyes, director de la organización de derechos humanos Advancing Human Rights, ha revelado que comenzó a impulsar el cambio de nombre de la calle después de una conversación durante una comida con el maestro de ajedrez y activista ruso Gari Kaspárov, informa France Presse. Keyes ha asegurado que se sintió impresionado por una historia sobre el expresidente de la Unión Soviética Mijaíl Gorbachov, quien contaba que en sus visitas al extranjero había oído hablar tantas veces del entonces preso Natan Sharansky que decidió que el precio de mantenerlo entre rejas era demasiado alto. Según Keyes, rebautizar la calle “aumentaría el precio que China tiene que pagar por encarcelar a disidentes y defensores de la democracia”.

Entre quienes apoyan el cambio de nombre están la líder demócrata en la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, y el republicano Frank Wolf. “Algunos pueden argumentar que este es un gesto puramente simbólico, pero lo símbolos tienen poder”, ha afirmado Wolf.
Liu Xiaobo, de 58 años, fue condenado a 11 años de prisión por publicar en internet artículos críticos con el Partido Comunista Chino y liderar la redacción de la Carta 08, un manifiesto que pedía la separación de poderes, un sistema judicial independiente, libertad de expresión y elecciones multipartidistas, entre otros puntos.
 

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