Putin y Obama: ¿en guerra fría?

El presidente estadounidense, a punto de entregar el poder, expulsó a 35 funcionarios rusos del país. Moscú rechaza las acusaciones “infundadas”.

Los presidentes Vladimir Putin, de Rusia, y de Estados Unidos, Barack Obama, en un encuentro en México en 2012.
Los presidentes Vladimir Putin, de Rusia, y de Estados Unidos, Barack Obama, en un encuentro en México en 2012. AFP

El 5 de septiembre de 2016, a poco más de un mes de que se celebraran las elecciones presidenciales en Estados Unidos, el presidente Barack Obama se cruzó con su homólogo ruso, Vladimir Putin, en Hangzhou (China), en donde se realizaba la cumbre del G-20. Entonces las relaciones entre los dos líderes ya eran muy tensas por las acciones rusas en Siria y Ucrania. (Lea: Rusia ordena el cierre de escuela en respuesta a sanciones de EE.UU.)

El 5 de septiembre de 2016, a poco más de un mes de que se celebraran las elecciones presidenciales en Estados Unidos, el presidente Barack Obama se cruzó con su homólogo ruso, Vladimir Putin, en Hangzhou (China), en donde se realizaba la cumbre del G-20. Entonces las relaciones entre los dos líderes ya eran muy tensas por las acciones rusas en Siria y Ucrania. (Lea: Sanciones de EE.UU. buscan impedir restablecimiento de relaciones bilaterales)

En dicho encuentro, según contó hace una semana el propio presidente estadounidense, Obama —quien ya venía siendo informado sobre la interferencia rusa a favor de Donald Trump en la campaña—, le dijo. “Basta ya, o las cosas se van a poner feas”. (Lea: Obama expulsa a 35 agentes rusos, tras injerencia en elecciones presidenciales)

Ante los señalamientos, Putin rechazó las acusaciones, pero Obama le avisó que responderían a los ciberataques de forma apropiada si éstos continuaban. (Lea: Estas son las sanciones de Obama contra Rusia)

Pues las cosas se pusieron feas. Aquel llamado de atención de Obama no fue tenido en cuenta por Putin, quien según las agencias de inteligencia de Estados Unidos, “definitivamente influyó para el triunfo de Donald Trump”. De acuerdo con los informes, “personas vinculadas al gobierno ruso ayudaron en la difusión de correos electrónicos robados que acabaron dañando a la candidata demócrata, Hillary Clinton”. Esta conclusión se repitió en las investigaciones de otras agencias del Estado.

Por eso, el saliente presidente Obama, a quien le quedan tres semanas en la Casa Blanca, prometió esclarecer el caso antes de abandonar el cargo. (Lea: Cómo Rusia hackeó las elecciones que ganó Trump, según EE.UU.)

Lo primero que hizo fue imponer sanciones, incluyendo la expulsión de 35 agentes y el cierre de instalaciones rusas en suelo norteamericano. “He ordenado un número de acciones en respuesta al agresivo acoso del gobierno ruso sobre funcionarios estadounidenses y operaciones cibernéticas contra la elección estadounidense”, señaló Obama según un comunicado de la Casa Blanca, prometiendo otras acciones para el futuro.

“Estas acciones siguen a repetidas advertencias privadas y públicas que hemos dado al gobierno ruso y son una respuesta necesaria y apropiada a los esfuerzos para perjudicar los intereses estadounidenses en violación de las normas internacionales”, subrayó el mandatario.

¿Qué sanciones aplicó? EE. UU. sancionó en primer lugar al Departamento Central de Inteligencia ruso (servicio militar de inteligencia GRU, por su acrónimo en ruso) y al Servicio Federal de Seguridad (servicio de seguridad nacional, FSB).

Entre las seis personas sancionadas con la congelación de sus bienes están Vladimir Stepanovich Alexseyev, Sergei Gizunov, Igor Kostyukov e Igor Korobov, quienes ocupan cargos directivos en el servicio de espionaje militar ruso. Asimismo, Aleksei Alekseyevich Belan (con pasaporte lituano) y Evgeniy Mikhaylovich Bogachev, dos individuos a los que no vincula directamente con los organismos de inteligencia, pero que Washington acusa de apropiación indebida de fondos y de datos personales a través de ataques informáticos.

Adicionalmente, EE. UU. impuso sanciones contra tres empresas rusas dedicadas a seguridad cibernética a las que acusa de proveer las herramientas al GRU y al FSB para los ataques.

¿Qué hará Trump?

Los funcionarios de la Casa Blanca tratan ahora de acomodar estas sanciones a la orden ejecutiva firmada por Obama en 2015 para castigar a agentes extranjeros que perpetraran ataques informáticos que pusieran en riesgo la seguridad nacional o la estabilidad financiera del país.

Esa medida contemplaba sanciones por ataques contra la infraestructura estadounidense, como la red energética o la de transporte, pero no contra su sistema electoral.

La orden permite a las autoridades embargar propiedades en Estados Unidos de las personas implicadas en los ataques, bloquear sus operaciones comerciales y prohibirles la entrada al país.

El Ejecutivo busca también blindar esas sanciones para que Donald Trump no pueda revertirlas fácilmente si ese fuera su deseo cuando llegue al poder, el 20 de enero. Según The New York Times, “Donald Trump tendría un dilema, pues deberá decidir si levanta las sanciones a las agencias de inteligencia rusas cuando asuma el cargo.

Sin embargo, tendrá que tener en cuenta que “hay muchos republicanos en el Congreso que piden una investigación pública sobre las acciones de Rusia. Si el señor Trump levantara las sanciones, le requeriría que rechazara las conclusiones de sus agencias de inteligencia”.

últimas noticias