¿Quién detiene al Estado Islámico?

Estados Unidos no quiere luchar solo contra los yihadistas. Barack Obama pidió respaldo a Australia, Reino Unido, Jordania, Qatar, Arabia Saudita, Turquía y Emiratos Árabes.

Imagen de video de un grupo de soldados sirios, prisioneros del Estado Islámico, antes de ser ejecutados. / AFP

Los cerca de 15.000 combatientes que hacen parte del Estado Islámico (EI) tienen el control de Mosul, Faluya y Raqqa, importantes ciudades del norte de Irak. En los últimos tres meses se tomaron otras urbes del oriente iraquí, al igual que extensos territorios en Siria, como la gobernación petrolera de Deir el Zour. Sin embargo, con el comienzo de los bombardeos estadounidenses sobre posiciones del EI en Irak se ha logrado frenar el avance de los militantes del Califato. Los peshmergas, fuerzas kurdas que luchan contra los yihadistas, han recibido armas de varios países, entre ellos Irán, Albania, Canadá, Croacia, Dinamarca, Italia, Francia, Estados Unidos y Reino Unido, apoyo cada vez más insuficiente con el avance del EI, denunciado por las atrocidades que deja a su paso.

La última fue revelada ayer: los yihadistas ejecutaron a 160 soldados en el norte de Siria, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH). Los soldados fueron capturados durante la toma de la base a finales de julio y del aeropuerto militar de Tabqa el domingo. El EI también tiene acorralados a miles de chiitas en Amerli, un enclave de 12.000 habitantes en donde el ejercito iraquí se prepara a hacerles frente y evitar una matanza. Ya lo intentaron. En Twitter, EI confirmó haber matado a 200 soldados derrotados y colgó un video en el que se ve a jóvenes en ropa interior caminando descalzos por una carretera y flanqueados por yihadistas armados. “Estado Islámico”, gritan unos, a lo que otros responden: “es inmutable”.

Esta creciente amenaza del EI ha hecho que Estados Unidos considere el lanzamiento de ataques aéreos. Irak también reúne fuerzas en el norte y el sur del país para lanzar un ataque contra los insurgentes suníes. Un desafío para Barack Obama, que debate si la operación debe expandirse a Siria. Hace un año Washington planteaba bombardear al régimen de Bashar al Asad y hoy contempla bombardear a sus enemigos islámicos. Aviones estadounidenses empezaron a sobrevolar el lunes Siria con el objetivo de recopilar información. Un paso necesario para tomar la decisión.

Obama repite que no abandonará la regla que anunció al inicio de los ataques aéreos: ningún estadounidense estará en tierra para combatir al enemigo. En un discurso emblemático pronunciado a fines de mayo en la prestigiosa academia militar de West Point, el presidente advirtió: “La estrategia de invadir todos los países en los que están implantados los terroristas es ingenua e insostenible”.

Estados Unidos se retiró de Irak en 2011 y tuvo que regresar para bombardear al EI. El presidente estadounidense no quiere meterse solo en Siria ni afrontar unilateralmente la amenaza yihadista en Irak. Por eso busca apoyo para una campaña militar. Según The New York Times, ha contactado a Australia, Reino Unido, Jordania, Qatar, Arabia Saudita, Turquía y Emiratos Árabes para que respalden un eventual ataque.

Las lecciones de la última década pesan en cada decisión de Obama. La Casa Blanca repite que la opción militar no puede ser la única respuesta. “Mucha gente tiene el sentimiento de que la herramienta más potente y más eficaz a disposición del presidente es la acción militar”, dijo Josh Earnest, portavoz de Obama. “Pero lo que hemos aprendido de manera dolorosa durante la última década es que una operación militar realizada por Estados Unidos no ofrece una solución duradera”.

¿Cómo detener al EI? Según el general Martin Dempsey, el militar estadounidense de más alta graduación, los yihadistas pueden ser “derrotados”, con la condición de perseguirlos también en Siria y no solamente en Irak. “Es imposible contener al EI, hay que derrotarlo”, estima el senador republicano John McCain, quien desde hace semanas reclama ataques en Siria. Algunos analistas estiman que para derrotar a un grupo que “no tiene lugar en el siglo XXI”, Washington podría verse obligado a flexibilizar su posición respecto de Damasco. “El gobierno de Al Asad tal vez sea terrible, pero es un mal menor en comparación con el EI”, escribió en el Financial Times Richard Haass, presidente del Council on Foreign Relations.

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