¿A quién le importa Puerto Rico?

A sólo semanas de que se celebren en EEUU las elecciones presidenciales, la isla vive uno de sus momentos más inciertos. Ni Hillary Clinton ni Donald Trump se han pronunciado sobre la crisis.

Ni Hillary Clinton ni Donald Trump se han referido a la quiebra de Puerto Rico. AFP

La crisis social y económica por la que atraviesa Puerto Rico tocó fondo el pasado mes de junio cuando el Congreso de los Estados Unidos aprobó la imposición de una Junta de Control Fiscal, con poderes plenarios, que tomó el control de las finanzas públicas de la isla.

Puerto Rico sufre los estragos de una década de recesión económica, un desempleo que ronda el 13% y una deuda de $72.000 millones, contraída tras décadas de mala gestión gubernamental y la toma desmedida de préstamos en los mercados de bono. Ahora, el país caribeño también perdió su autoridad para gobernar.

La situación de la isla no viene de ahora. Tiene su génesis en la mala práctica de varias décadas de gobierno local. Desde 1952, cuando el país tuvo la posibilidad de escoger su propio gobernador, los mercados de bono otorgaron empréstitos a la isla en forma de “ayuda” económica.; una ayuda a la que recurrieron gobernantes, cuatrienio tras cuatrienio, para pagar la deuda ya existente –cada vez que no lograban cuadrar el presupuesto–.

Durante la pasada década, por ejemplo, la deuda de Puerto Rico aumentó a una tasa exponencial del 9% anual. En el 2000, el déficit de la isla rondaba los $20.000 millones, en 2010 ya alcanzaba los $64.000 millones.

La incapacidad de la isla de acogerse al Capítulo 9 de la Ley de Quiebras de EEUU –por ser un territorio no incorporado Puerto Rico no goza de los mismos derechos que el resto de los territorios– , el Congreso dio paso a la aprobación de un proyecto (PROMESA Act.) que permite revocar los poderes autonómicos del país y tomar control sobre sus finanzas. Una medida no exenta de oposición.

Para la aspirante a la gobernación y promotora de la independencia de la isla, María de Lourdes Santiago, la llamada junta “no viene a enderezar las finanzas del país”, si no, “a cobrar” la multimillonaria deuda.

En ese sentido, la también abogada sostiene, que el verdadero problema de Puerto Rico no es la imposición de la junta ni la deuda –de por sí, impagable–, si no el estatus político actual que une al país con EEUU.  

“La quiebra de Puerto Rico, es el único resultado posible de un sistema de inferioridad política que depende de que un país pobre subvencione a un país rico. Si Puerto Rico no tiene los poderes necesarios para proteger su industria, su comercio, su agricultura, para negociar libremente con el resto del mundo, vamos a seguir en el mismo sitio”, afirma la líder independentista.

Pero la opción de que Puerto Rico pueda, en efecto, tomar sus propias decisiones y salir a flote por su cuenta podría tener que esperar un poco más –de los 118 años que ya lleva en ese estatus. Este viernes, en su primera reunión formal con la junta, desde que esta entró en vigor, el gobernador de Puerto Rico, Alejandro García Padilla, presentó un detallado informe de presupuesto para el nuevo año fiscal, matizado de recortes gubernamentales y cancelación de beneficios marginales a empleados públicos.

Concretamente, el plan fiscal propone la consolidación de varias decenas de agencias gubernamentales, entre ellas hospitales, la reorganización de la Universidad de Puerto Rico (UPR) –principal centro docente público del país–, y la congelación de salarios hasta el año 2021.

Con todo, el plan, que deberá ser aprobado por las siete personas que conforman la junta –de hecho, asignadas por el presidente Barack Obama– antes de poder implantarse, presenta un déficit presupuestario de $4.772 millones. Un número que preocupa aún más si se consideran las medidas que ya ha tomado el actual gobierno sin obtener logros sustanciales: aumento en los impuestos de consumo; aprobación de un arbitrio a la gasolina; y el cierre de más de 400 escuelas públicas.

Empero, el panorama de la isla no ve la luz al final del túnel. Al menos a corto plazo. A sólo semanas de que se celebren en EEUU las elecciones presidenciales, Puerto Rico vive uno de sus momentos más inciertos. Y es que, sin importar quien acceda a la Casa Blanca, la situación del país seguirá siendo la misma. En la actualidad, ni Hillary Clinton ni Donald Trump se han pronunciado rotundamente sobre la crisis de la isla y sus mensajes han distado de ofrecer una solución viable.

“Tanto demócratas como republicanos han manipulado el tema de Puerto Rico a su antojo solamente para ganar votos del sector latino”, asegura Santiago.  

Sobre las posibles medidas que permitirían a la isla salir de la crisis –sin la necesidad de la junta–, Santiago detalló que haría falta “iniciar un proceso de descolonización, proceder con una restructuración de la deuda, que sea responsiva a nuestros intereses, y (la puesta en marcha de) proyectos de desarrollo económico” bajo la tutela del gobierno local.

Por ahora, la isla deberá responder ante la junta de control fiscal antes de tomar cualquier decisión que implique el uso de sus propios recursos económicos. Algo altamente parecido al régimen colonial que imperaba en Puerto Rico durante los primeros 50 años del siglo pasado, cuando eran los EEUU quienes imponían su gobierno.