¿Quién sería el nuevo emperador de Japón?

Tras el anuncio del emperador Akihito, quien dijo que quiere renunciar por problemas de salud, se despeja el camino para la posible llegada de su primogénito, Naruhito, al trono.

El príncipe Naruhito, con su esposa, Masako Owada. EFE

La de la monarquía japonesa es una historia ancestral. La dinastía Yamato es la más antigua del mundo; lleva en el poder desde el 660 antes de cristo. Y ahora, tantos años después, se viene un momento histórico para ello. El actual emperador, Akihito, quien llegó al trono en 1989, tras la muerte del emperador Hirohito, ha dicho que quiere renunciar debido a que padece graves quebrantos de salud, a sus 82 años de edad; si abdica, sería la primera vez desde 1.817, cuando el entonces emperador, Kōkaku, renunció y fue reemplazado por su hijo, Ninkō.

En un video de 10 minutos, filmado en el Palacio Imperial, Akihito sostuvo que le "preocupa que pueda convertirse en algo difícil para mí llevar a cabo mis responsabilidades como símbolo del Estado, tal y como he venido haciendo hasta ahora (...) Hay momentos en que siento varias limitaciones por mi condición física (...) Cuando un emperador enferma o su estado de salud es grave, me preocupa que, como ha sucedido en el pasado, la sociedad entre en punto muerto o la situación pueda impactar en las vidas de la gente (...) En ocasiones me planteo cómo sería posible evitar esta situación". La pregunta ahora es quién lo reemplazaría. 

Primero, para la sucesión es necesario, antes, una reforma por parte del Parlamento de Japón, ya que la una ley, promulgada en 1949, no permite la posibilidad de renunciar. Y esta, incluso, debe ser discutida antes por el Consejo de la Casa Imperial. Superado ese escollo y aprobada la renuncia en el Congreso, viene la sucesión. Y ahí es Naruhito, el primogénito de Akihito, nacido en 1960 y cinco años mayor que su hermano, Fumihito, quien tiene todas las posibilidades de ser el nuevo en el Trono de Crisantemo

Pero con la posible llegada al poder de Naruhito se abre una nueva controversia. Y es que el posible sucesor no ha tenido, aún, hijos varones. Y su esposa, Masako Owada, ya tiene 52 años y se recupera de una profunda depresión que sufrió por la presión a la que se ha visto enfrentada. El embrollo es que, por ley, las mujeres no pueden ser emperatrices de Japón; en varias ocasiones se ha intentado cambiar esto, pero el Consejo de la Casa Imperial lo ha impedido. Sus esperanzas descansan, entonces, en la familia de Fumihito, sobre todo, en su hijo, Hisahito, quien, en 2006, se convirtió en el primer varón de la Familia Imperial, tras 41 años.