Rafael Correa dice que es un "disparate" que quisiera desfilar en Londres

El mandatario ecuatoriano arremetió contra los medios de comunicación, de quienes dice no saben como "escandalizar" para debilitar su gobierno.

El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, aseguró este sábado que es un "disparate" la versión de que él quería desfilar con el equipo de deportistas de su país en la inauguración de los Juegos Olímpicos de Londres.

El mandatario ecuatoriano dijo que se enteró de ello por la prensa y señaló que quizá fue por una consulta que habría hecho una funcionaria del Ministerio del Deporte al Comité Olímpico Ecuatoriano (COE).

En Londres, ayer viernes, también se informó de que Correa había solicitado ver la posibilidad de desfilar con su país en la inauguración de los Juegos, pero que recibió la negativa del Comité Olímpico Internacional (COI).

Correa "le pidió información para poder desfilar al presidente del COE, Danilo Carrera, quien le dijo que no se estilaba eso, pero iba a consultar con el COI, que le ratificó la negativa", explicó ayer a Efe Tony Montoya, jefe de prensa de la delegación olímpica ecuatoriana en Londres.

"Es una chifladura, una ridiculez, pero ni siquiera hemos pensado en ir a ver los Juegos Olímpicos", remarcó Correa en su habitual informe sabatino, en el que criticó a la prensa por hacer un escándalo del tema.

"No se ha programado ningún viaje al exterior" y se puede revisar la agenda presidencial de julio para constatarlo, agregó el mandatario.

"No se de dónde salió ese disparate", reiteró tras insistir en que, al parecer, "una asistente del Ministerio del Deporte ha preguntado al Comité Olímpico si los presidentes pueden desfilar". Ello, dijo, no justifica una conjetura de la magnitud con la que han manejado la información algunos medios de comunicación.

"Ya déjense de ridiculeces, no saben qué hacer, qué decir, cómo escandalizar", apuntó el mandatario y aseguró que algunos medios privados, opuestos a su gestión, lo que buscan es "enervar a la ciudadanía" contra el Gobierno y "minar la credibilidad, la autoridad, la solvencia moral del Presidente".