Reforma migratoria en EE.UU., afectada por atentados en Boston

Desde la Casa Blanca diferentes autoridades criticaron el intento de varios legisladores estadounidense de rechazar la regularización de indocumentados porque los dos sospechosos de los ataques en Boston llegaron a Estados Unidos como refugiados.

Zuriel Espinosa (de negro) marcha en las calles de Los Angeles por la reforma migratoria.
Zuriel Espinosa (de negro) marcha en las calles de Los Angeles por la reforma migratoria.

Siempre se ha dicho que el dolor más grande para cualquier inmigrante ilegal en los Estados Unidos es no poder enterrar a sus muertos. No poder despedirse para siempre de quienes más se quiso o aquellos que quizá nunca se conoció por estar al otro lado de la frontera. Hasta el lunes pasado, la esperanza de que esta pesadilla terminara para los aproximadamente once millones de inmigrantes ilegales en este país crecía.

Después de mucha espera el día cero para la reforma migratoria parecía haber llegado. El proyecto estaba listo y solo se esperaba que la suerte –que al parecer esta vez sí estaba de su lado– le ayudara a atravesar victorioso un difícil congreso estadounidense a no menos de 18 meses de elecciones parlamentarias. Pero los atentados en Boston volvieron a complicar el camino. Varios legisladores rechazaron el plan de regularización de indocumentados porque los dos sospechosos de los ataques llegaron a Estados Unidos como refugiados. Sin embargo, varias voces, incluida la del republicano Marco Rubio, rechazan ese argumento.

“La semana pasada, los detractores de la reforma migratoria empezaron a explotar el atentado de Boston”, aseguró el senador demócrata Patrick Leahy en el Comité de Asuntos Judiciales del Senado. “Pido urgentemente contención en este aspecto. Los solicitantes de asilo y los refugiados han enriquecido a este país desde su fundación”, aseguró. Lo mismo pidió en Audiencia en el Congreso, la secretaria de Seguridad Interior Janet Napolitano.

“Aunque nada es perfecto, hay que rezar para que esta reforma pase, esto sería un avance inmenso para las millones de personas que sufren y que son explotadas en este país por el simple hecho de no tener documentos”, asegura Zuriel Espinosa, un joven activista de 25 años quien vive en Los Ángeles, California, uno de los estados con mayor concentración de inmigrantes ilegales, así como de DREAMers, jóvenes que entraron al país de forma ilegal antes de sus 16 años de edad.

Como la mayoría de los jóvenes que serán beneficiados de aprobarse la reforma, Zuriel llegó con sus padres a los Estados Unidos cuando apenas tenía dos años. Dejándolo todo atrás. Abandonaron México para cruzar la frontera con el objetivo de dar una mejor vida a sus dos hijos. “Así fue, pasamos de no tener nada a la posibilidad de que mi hermana y yo fuéramos a la escuela. Yo me gradué y fui a la universidad donde estudié desarrollo urbano. De pasar esta reforma y poder quedarnos en Estados Unidos de forma legal significaría que podría encontrar un trabajo digno de mis estudios y no como pasa ahora cuando miles de jóvenes universitarios indocumentados como yo no tienen otra opción que trabajar limpiando baños”.

El proyecto es claro, los grandes beneficiados de la reforma serán los DREAMers o jóvenes indocumentados como Zuriel, que hayan entrado al país antes de sus 16 años. Ellos recibirán un trato preferencial y podrán acceder a su ciudadanía de primeros en la fila, mientras el resto tendrán que esperar entre 10 y 13 años luego de pagar multas e impuestos atrasados.

Aun así nada será fácil. Toda aquel que quiera ser arropado por la reforma tiene que demostrar que ha vivido en los Estados Unidos los últimos 5 años. “Satisfacer esos requisitos será fácil para quienes han tenido una existencia visible, con trabajos fijos, cuantas bancarias y vivienda estable, pero para muchos quienes llevan toda la vida fuera del radar del gobierno les será muy difícil” explica el joven quien también es vocero del Dream-Team Los Ángeles, organización cívica de inmigrantes que recién regresó el fin de semana pasado de la multitudinaria marcha a favor de la reforma migratoria en Washington D.C.

“Les aseguro que esta no es una amnistía, por el contrario les saldrá más difícil y costoso a los indocumentados que quieran conseguir su ciudadanía a través de esta reforma que aquellos que regresen a sus país, esperen diez años y lo hagan como el resto de la gente”, dijo al Fox Sunday Show, Marco Rubio, senador republicano por el estado de la Florida y miembro del grupo de los ocho congresistas que trabajó durante meses en la redacción de este proyecto.

“No solo los requisitos nos preocupa también los dos mil a tres mil dólares que tendrán que pagar en multas quienes quieran aplicar a los documentos temporales de residencia, así como los costos de renovación por cerca de diez años. Es claro que muchos no podrán pagarlos. ¿Qué pasará con ellos?” se pregunta Zuriel.

A cambio de flexibilizar el sistema migratorio, abriendo el camino a la ciudadanía de cerca de 11 millones de indocumentados entre estos medio millón de colombianos, las tuercas en materia de seguridad y control migratorio se apretarán al máximo en este país. De aprobarse la reforma se exigirá a todo empleador público y privado verificar electrónicamente el estatus legal de cada trabajador bajo el sistema E-verify. De igual forma se iniciará un ambicioso proyecto por asegurar en un 95% la frontera Sur con México, utilizando tecnológica de rastreo satelital incluido el uso de los controvertidos drones, o naves no tripuladas. De igual forma se fortalecerá la comunicación en tiempo real entre todos los organismos de seguridad del país con los archivos migratorios de cada ciudadano, que acompañado de un estricto sistema digital de entrada y de salida de personas no permitirá que nadie que haya entrado legalmente al país se quede mas allá del permiso de su visa.

Por ahora organizaciones pro inmigrantes en todo el país no dejan de luchar para que cesen las deportaciones durante este proceso. Sin embargo, se espera lo contrario. “Es claro que de pasar la reforma y de ahí en adelante las personas que se mantengan por x o y motivo en la ilegalidad la pasaran muy mal, ese es el caso de todos aquellos que llegaron a este país después del 2009, quienes no calificarán para aplicar por la ciudadanía”, concluye Zuriel, quien sueña con adquirir su legalidad definitiva para salir de una vez por todas de la oscuridad en la que tuvo que vivir y trabajar por los últimos diez años como limpiador de baños, repartidor de periódico, cajero de restaurante de comidas rápidas, entre muchos otros oficios.

Al parecer esta vez gran parte del país apoya la reforma, hoy casi dos de cada tres estadounidenses, el 64% de la población, apoyan la creación de un camino hacia la ciudadanía para los inmigrantes indocumentados según lo confirmó la última encuesta del Wall Street Journal.

 

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@Corzo360