La reforma migratoria en EE.UU. sigue avanzando

Un grupo bipartidista de senadores presentaron una propuesta de ley para reformar el sistema migratorio en EE.UU. A la propuesta le espera un tortuoso camino en el congreso.

El presidente estadounidense Barack Obama/ AFP
El presidente estadounidense Barack Obama/ AFP

El presidente de EE,UU., Barack Obama, instó a los legisladores a aprobar el proyecto de ley presentado este miércoles por un grupo bipartidista de senadores para reformar el sistema de inmigración en EE.UU.

“Este proyecto de ley es claramente una avenencia, y nadie conseguirá todo lo que quiere, incluido yo. Pero es en gran parte consistente con los principios que reiteradamente he presentado para una reforma exhaustiva”, afirmó Obama.

De ser aprobada la iniciativa, sería la más ambiciosa reforma migratoria en Estados Unidos de las últimas tres décadas, con la que podría legalizarse a los 11,5 millones de indocumentados en el país. La nueva legislación contiene el comienzo de nuevos programas de visas para trabajadores de baja y alta cualificación, requiere un enfoque nuevo y estricto sobre la seguridad fronteriza, instituye un nuevo requisito de que todos los patrones verifiquen el estatus legal de sus trabajadores. Las personas que han sido deportadas tendrían la oportunidad de regresar a Estados Unidos si sus esposos o hijos están en el país.

Según la ley, luego de que se implemente un nuevo plan de seguridad, los indocumentados que hayan ingresado al país antes de 2012 podrán recibir un estatus provisional, diez años más tarde podrán optar a la "tarjeta verde" de residente definitivo y tres años después podrán ser naturalizados. Los candidatos no deben tener antecedentes delictivos, deben aprender inglés, pagar una multa e impuestos. Pero aquellos que llegaron al país siendo jóvenes podrán ser regularizados más rápido, en cinco años.

Así, el sistema de inmigración estadounidense pasaría de un énfasis en los vínculos familiares con ciudadanos estadounidenses o residentes permanentes para determinar quién puede venir al país, a un enfoque mucho mayor en las habilidades y oportunidades de empleo de los futuros inmigrantes.

Después de presentado el proyecto, la conferencia de prensa destinada a hablar del tema tuvo que postergarse para los próximos días después de los atentados ocurridos durante la Maratón de Boston. Sin embargo, la iniciativa ya generó una fuerte polémica entre los legisladores. Para algunos en la izquierda, los detalles de la ruta de acceso a la ciudadanía son de preocupación, pues a los inmigrantes les tomaría 13 años tener la opción a la naturalización, los primeros 10 de ellos en una situación jurídica provisional, durante los cuales los inmigrantes no tendrían acceso a prestaciones federales. La "Ley de seguridad fronteriza, oportunidad económica y modernización migratoria" aún debe superar un tortuoso camino en el Congreso, con plazos indefinidos.

El gobierno de México –60% de los inmigrantes indocumentados en EE.UU. son de este país- se mostró complacido con el proyecto. "Es un paso positivo que se formalice una propuesta de reforma migratoria integral, con apoyo bipartidista y aportaciones de diversos actores estadounidenses interesados", opinó la cancillería mexicana. El gobierno de México también expresó que esta iniciativa "tendría el potencial de fortalecer a la región en su conjunto", pero debe tomar en cuenta las aportaciones de los inmigrantes para respetar sus derechos y aprovechar "los lazos sociales y las complementariedades económicas en América del Norte".

La diferencia que marcaron los inmigrantes latinos fue definitiva en los pasados comicios presidenciales de 2009. Obama obtuvo el 71% del cada vez más importante voto hispano. Por eso, el presidente de EE.UU está en deuda con los inmigrantes de su país, aunque la reforma migratoria fue su promesa electoral durante su primera campaña presidencial en 2008. El reciente interés republicano en favorecer la reforma migratoria es explícitamente electoral, teniendo en cuenta que su excandidato presidencial, Mitt Romney, apenas ganó un cuarto de los votos de la población hispana (que es la que más crece en el país) en las pasadas elecciones. El senador republicano, John McCain, líder en materia de inmigración, ha admitido que su partido busca recuperar los votos de los hispanos. Tiene que hacerlo para conservar alguna posibilidad electoral en el escenario político de un país de inmigrantes.