Refugiados en Nigeria: entre el hambre y la guerra

Más de 2,2 millones de personas —entre ellas las víctimas del bombardeo de este martes en Rann— han huido durante la guerra contra el grupo yihadista Boko Haram. Más de 8 millones necesitan asistencia humanitaria.

Retrato del estado del campo de refugiados en Rann tras el bombardeo ejecutado por el Ejército de Nigeria este martes.Médicos Sin Fronteras y AFP

Los más de 50 muertos y 120 heridos del bombardeo oficial este martes sobre un campo de refugiados en Rann (noroeste de Nigeria) habían huido de la violencia del grupo yihadista Boko Haram, que azota la región del Borno, y se encontraron con el desastre: de acuerdo con el Ejército, un error de cálculo produjo su muerte. Varios auxiliares de medicina también resultaron heridos en el ataque. El error es un asunto infinito: desde 2009, tras el ascenso de la insurgencia de ese grupo, han tenido que desplazarse de sus casas en busca de un futuro menos agreste.

Lea los detalles sobre el bombardeo oficial en Rann

De acuerdo con las más recientes cifras, recopiladas por la Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (Ocha, un órgano de Naciones Unidas), 2,3 millones de personas fueron desplazadas de sus hogares por la guerra. Más de 11 millones se encuentran en necesidad: necesitan refugio y alimentación y 7,1 millones de entre ellos requieren asistencia alimenticia de manera urgente. Hay casos en que nigerianos mueren de hambre: 515 mil niños sufren de malnutrición grave.

Nigeria comparte la desgracia del desplazamiento con sus países vecinos (Chad, Níger y Camerún), en donde Boko Haram también ha atacado y tiene cierta influencia. Sin embargo, es Nigeria el país que más se enfrenta a estos rigores: en Camerún han sido desplazadas 180.000 personas y en Chad, 105.000. Más de US$1.000 millones han sido invertidos para la atención de estos desplazados.

No es sólo hambre y miedo lo que deben afrontar los refugiados. Esto dijo Acnur, la organización dedicada a los refugiados, en agosto del año pasado: “Hay numerosos reportes de violaciones a los Derechos Humanos, incluyendo asesinatos, violencia sexual, desapariciones, reclutamiento forzado, conversiones religiosas forzadas y ataques a sitios civiles”. Uno de los desplazamientos más fuertes se presentó en junio, tras sendos enfrentamientos en la ciudad de Bosso: más de 106.000 personas tuvieron que moverse de sus casas para salvarse. 

Sin embargo, los refugiados tienen que cumplir el sino de Sísifo: cuando cruzan la frontera, tienen que devolverse porque también allí se encuentran bajo amenaza. Y empiezan de cero. Poco más de un millón de personas, en cambio, han podido volver a sus casas, según guarismos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

¿Por qué se produce este desplazamiento? Esto dice la OIM: “Aunque la crisis fue sobre todo alentada por el conflicto y la insurgencia de Boko Haram, otros factores indujeron el desplazamiento. La insurgencia suma el 92,9% (de los desplazamientos); los enfrentamientos comunitarios, el 5,5%, y los desastres naturales, el 1,5%”. La OIM ha proveído ayuda humanitaria a más de 325.000 personas en el noroeste del país a través de ayuda psicológica, refugio y distribución de alimentos.

Las mujeres y los niños son los más vulnerables en medio de la guerra. Nigeria todavía espera noticias de la suerte de muchas de las más de 200 niñas que fueron secuestradas en Chibok en abril de 2014. Algunas de ellas han sido liberadas; otras, vendidas como esposas o violadas y abandonadas. En julio de 2015, el grupo insurgente asesinó a ocho refugiados en Gamboru.

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