Relevo de jeques en Catar

El emir Hamad entregará el poder del país a su segundo hijo Tamim, con el fin de que “llene de juvenud” el gabinete.

El jeque Hamad bin Jalifa al Zani, de Catar, quien entregará el poder a su hijo. / EFE
El jeque Hamad bin Jalifa al Zani, de Catar, quien entregará el poder a su hijo. / EFE

El jeque Hamad ben Jalifa Al Thani no es un hombre viejo. Tiene 61 años, pero al parecer los 17 que completa en el poder de Catar ya fueron suficientes para obligarlo a dar un paso al costado. No hay razón que explique las causas de su retiro como emir, no las hay más allá del presumible desgaste ocasionado por el tiempo en el gobierno y la necesidad de llenar de juventud su trono.

Explicaciones no hay demasiadas. Simplemente la noticia se conoció el lunes a través de la red de televisión Al Jazzera –controlada por él. Las fuentes citadas hablan del martes como el día de la transferencia de poder, el día en que el jeque Hamad ben Jalifa Al Thani entregará el mano a su segundo hijo Tamim ben Hamad al Jalifa, de 33 años. A partir de entonces, la fecha: el 25 de junio será un día feriado en el país.

El legado del emir Hamad ha sido enrome para la nación catarí. En 1995, cuando la pequeña nación pérsica pasaba por una de sus peores crisis históricas –social y económica- no dudó en derrocar a su padre, el jeque Jalifa, a quien él mismo acusaba de culpable de la debacle. El hallazgo de las enormes reservas de gas natural en Catar y esa fortuna lo acompañaron en su rol de gobernante. Actualmente, el país produce 77 millones de toneladas de gas natural licuado y es el principal exportador mundial.

El crecimiento de la nación ha sido enrome. En 17 años, el jeque Hamad puso a Catar en un pueblo de privilegio mundial, con un aparato diplomático sólido impulsado por las colosales ganancias de la exportación de su producto estrella. Su poder económico trasciende los continentes, con grandes porciones accionarias en los bancos más prestantes del Reino Unidos, equipos de fútbol como el París Saint-Germain, ensambladoras de vehículos, etc. No en vano, logró que la Fifa le concediera a su país la sede del mundial de 2022, un sueño que parecía inalcanzable para una nación de apenas 1.8 millones de habitantes y menos de 12.000 kilómetros cuadrados de superficie.

Hoy la propia Al Jazzera informa que la sucesión era una decisión tomada por el emir hace meses, y que Tamim venía siendo preparado por su padre a lo largo del último periodo. En cualquier caso, el príncipe heredero, formado militarmente en Gran Bretaña no es ajeno al poder de su país: es el subcomandantante de las Fuerzas Armadas, el presidente del Comité Olímpico de su país y tiene a su cargo todos los programas preparativos para la Copa Mundo de 2022. Como si fuera poco, es el director de la Autoridad Catarí de Inversiones, donde palabras más palabras menos, decide en donde, cómo y cuándo invertir las millonarias arcas que el gas le ha dejado a su país.

A partir de ahora el rostro del poder en Catar se rejuvenecerá, pero de plano se descarta cualquier cambio en el direccionamiento político del País. A Tamim ahora le corresponde el turno de liderar la nación, una amable noticia que le dejó la abdicación de su hermano mayor, Jassem. Entonces Tamim, sus dos esposas y sus seis hijos, se convertirán en la familia más importante del emirato, con mucho dinero para seguir creciendo. De todas maneras, las fuentes diplomáticas que la prensa cita de manera anónima, hablan de un acompañamiento constante del padre en esta nueva etapa de gobierno, ejerciendo un rol honorario. Tamim ben Hamad al Jalifa gobernará hasta su muerte o hasta que decida endosar el poder a alguno de sus herederos.

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