La renuncia de Mario Monti

El jefe de gobierno italiano dimitió como jefe de gobierno tras haber salvado a Italia de una crisis muy aguda. Dudas en el horizonte electoral.

El primer ministro italiano, Mario Monti, da un discurso durante la conferencia de embajadores italianos 'Diplomacia italiana para el crecimiento del país' en el Ministerio de Exteriores de Roma. / EFE
El primer ministro italiano, Mario Monti, da un discurso durante la conferencia de embajadores italianos 'Diplomacia italiana para el crecimiento del país' en el Ministerio de Exteriores de Roma. / EFE

La renuncia del jefe de gobierno, Mario Monti, a poco más de dos meses de que se realicen las elecciones legislativas en Italia, plantea nuevos interrogantes para el panorama electoral.

Monti presentó su renuncia oficial este viernes ante el presidente de la República, Giorgio Napolitano, inmediatamente después de que el parlamento aprobara la ley de presupuestos para el 2013. El jefe de gobierno pasará a la historia como quien consiguió en un año largo calmar a Europa y sobre todo frenar los ataques de los mercados. Para enderezar la economía y frenar la colosal deuda pública, Monti impuso drásticas medidas de austeridad, tuvo que encarar la ira de los sindicatos tras la reforma del trabajo y administró en el Parlamento una mayoría variopinta, además de protagonizar delicadas negociaciones a nivel europeo.

Monti, que continuará a cargo de los “asuntos corrientes”, ya había anunciado su dimisión el pasado 8 de diciembre al perder el apoyo de partido del Pueblo de la Libertad, partido de Silvio Berlusconi. “Hace un año este gobierno nació, hoy se concluye y no por culpa de la profecía Maya”, dijo Monti, al anunciar ante el Parlamento “su último discurso antes de mi renuncia”.

Como Monti no ha revelado aún si acepta lanzarse como candidato a las legislativas que se celebrarán probablemente el 24 de febrero, la incertidumbre se apodera de la política italiana. Según las reglas, las elecciones generales deben celebrarse entre 45 a 70 días después de la disolución del Parlamento, que deberá ocurrir antes de fin de año. Si bien todos los pasos han sido establecidos por la Constitución, Monti, un respetado economista y excomisario europeo, no ha querido develar si acepta ser el candidato de los moderados y la derecha en los próximos comicios. La decisión final la comunicará Monti el próximo domingo, tras una semana de reflexión.

Monti fue el hombre que, en medio de la crisis financiera, suplantó en noviembre del 2011 a Silvio Berlusconi, adoptó severas medidas de austeridad elogiadas por la Unión Europea y la finanza internacional y contó por un año con el apoyo de la derecha y la izquierda. El político ha sido presionado por sectores católicos para que acepte lanzar su campaña. Sin embargo, algunos medios de prensa y editorialistas italianos consideran que Monti, quien fue por diez años comisario europeo para la competencia, prefiere mantener su papel de “hombre por encima de la partes” y aspirar a ser presidente de la Comisión Europea o del Eurogrupo, cargos que se liberarán en pocos meses. Otro sector de la prensa considera inminente la candidatura de Monti hacia las legislativas.

Sondeos de la consultora SWG indican que Monti cuenta con el apoyo de sólo el 20% de los electores, que no le perdonan las severas medidas de austeridad adoptadas, ni los nuevos impuestos que han empobrecido a la clase media. No obstante, Monti cuenta con el respaldo del centro político italiano, de la clase empresarial, del Vaticano, de los líderes europeos y aun de Barack Obama, pero tiene en contra sus propias declaraciones, pues previamente había dicho a la prensa que su mandato expiraría en las elecciones.

Lo que la mayoría descarta es que Monti acepte el apoyo de Berlusconi, a quien tilda de “bestial egocentrismo” y a quien “detesta” según el diario Il Messaggero. Según anónimos colaboradores de Monti el silencio que ha mantenido esta semana ha servido a develar “las locuras, debilidades y contorsiones de Berlusconi”, quien ha aparecido a diario en los canales de televisión, maquillado y retocado por el bisturí, y en emisoras de radio para repetir que es el hombre que devolverá el optimismo a los italianos eliminando impuestos sin jamás hablar de los resultados alcanzados en los cerca de nueve años que estuvo en el poder.

Si acepta entrar en la arena política, Monti deberá enfrentarse al líder del Partido Democrático (izquierda), Pierluigi Bersani, quien lo ha apoyado a pesar de las críticas de parte de la militancia a las impopulares medidas.
 

 

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