Reporte: Estados Unidos asesinó a 33 civiles en Afganistán durante operación contra los talibán

Una investigación, realizada por el ejército estadounidense, admite que en el ataque del 3 de noviembre del año pasado cerca de Kunduz murieron civiles inocentes. Un obstáculo más para la paz en ese país.

Imagen de referencia: miembros de las fuerzas afganas en la provincia de Helmund.AFP

“Vimos cuerpos de niños de tres años. ¿Qué culpa tenían ellos?”, dijo Ruhani, un residente del pueblo de Boz, en las afueras de Kunduz, a Al Jazeera. El 3 de noviembre del año pasado, las fuerzas de Estados Unidos y las tropas del ejército afgano llevaron a cabo un ataque, por tierra y por aire, contra los talibán en la ciudad donde reside Ruhani. Días después, Naciones Unidas anunció que investigaría el supuesto asesinato de 33 civiles durante el ataque. Hoy, una investigación del ejército de Estados Unidos admite que dichos civiles desarmados murieron en el ataque y que 27 más resultaron heridos.

Kunduz es una provincia con una alta presencia talibán, un grupo extremista que hasta hace poco más de una década tenía el poder del país. Tras la invasión de Estados Unidos los talibán fueron derrocados y, desde la clandestinidad, han buscado perturbar el orden público y recapturar el poder que les fue vedado. Kunduz se ha convertido en el centro de esa batalla: en septiembre de 2015, los talibán capturaron la capital —también llamada Kunduz—, la primera ciudad grande que quedaba en su poder desde 2001.

Con el objetivo de retomar la ciudad, el ejército de Estados Unidos llevó a cabo una serie de bombardeos. Sin embargo, los talibán no fueron el objetivo: al menos 42 personas que estaban en el Centro de Trauma de Kunduz, administrado por la organización Médicos Sin Fronteras, fueron asesinadas el 3 de octubre de 2015. Eran pacientes, médicos y asistentes. Hasta hoy, Estados Unidos no ha aceptado su responsabilidad por ese ataque, que podría ser calificado como crimen de guerra.

Tras una larga campaña contra los talibán, la ciudad de Kunduz fue retomada en octubre del año pasado por las tropas afganas. Los enfrentamientos, a pesar de que fueron terminados de manera oficial en 2014, siguen. En noviembre, cuando sucedió el ataque en el poblado de Boz, las fuerzas estadounidenses aseguraron que debían defenderse, puesto que los talibán habían abierto un fuego virulento en contra de ellas. Según las cifras oficiales de Estados Unidos, 26 talibán murieron en el ataque.

Pese a ello, el número de víctimas civiles, desarmados y protegidos por el derecho internacional, fue mucho mayor. En ese sentido, el ataque levanta serias preocupaciones sobre las operaciones contraterroristas de Estados Unidos en ese país —y en el resto de Oriente Medio—. “Sean cuales fueran las circunstancias, siento profundamente la pérdida de vidas inocentes”, dijo el general John Nicholson, máximo líder de las fuerzas de Estados Unidos y de la Otan. "La investigación mostró que las fuerzas estadounidenses actuaron en legítima defensa, respetando las leyes de la guerra y las reglas", indicó en un comunicado la misión de la OTAN en Afganistán. "Durante la batalla no se había visto o identificado a ningún civil", agregó el comunicado.

Según Charles Cleveland, portavoz de las fuerzas estadounidenses en Afganistán, el único modo de atacar a los talibán por entonces era con bombardeos, porque los extremistas estaban avanzando con fuerza. “El pueblo (Boz) no es un pueblo normal, hay muchos talibán allí. Como sea, la única solución real para prevenir la muerte de civiles es que los talibán no se escondan tras los civiles”, aseguró. Tadamichi Yamamoto, representante de Naciones Unidas en Afganistán, aseguró por los días del ataque: “La pérdida de vidas civiles es inaceptable y mina los esfuerzos para construir la paz y la estabilidad en Afganistán. (…) Cuando conducen operaciones aéreas, las fuerzas militares internacionales deben tomar todas las medidas factibles para minimizar el daño civil, incluyendo análisis completos del contexto para realizar los ataque aéreos”.

Afganistán no es el único país de Oriente Medio que ha sufrido con la pérdida de vidas civiles en medio de su guerra. Los bombardeos llevados a cabo por Estados Unidos, de acuerdo con las cifras de la organización Airwars, habrían acabado con la vida de entre 5.100 y 6.800 civiles en Siria y en Irak. Al menos 3.217 de ellos habrían muerto por acciones directas de la Coalición liderada por Estados Unidos en la lucha contra el Estado Islámico. Desde 2014 hasta este mes, se han presentado más de 790 incidentes en ambos países que involucran muertes de civiles.