La respuesta contra el espionaje norteamericano

La presidenta de Brasil Dilma Rousseff se encuentra de gira por Europa hablando con diferentes líderes.

EFE

Este lunes Brasil y la Unión Europea han llegado a un acuerdo que permitirá la instalación de un cable submarino de comunicaciones entre Lisboa en Portugal y Fortaleza en Brasil para evitar así la intercepción de información por parte de Estados Unidos.

Tras confirmarse que la NSA había realizado labores de vigilancia sobre diferentes líderes mundiales, entre ellos la dirigente brasileña Dilma Rousseff, muchos países han empezado a tomar medidas para protegerse del espionaje realizado por el gobierno norteamericano.

La vigilancia ejercida por agencias como la NSA se hace posible gracias a que muchos de los cables submarinos, hechos de fibra óptica, y que manejan el tráfico de internet con las comunicaciones de varios países que pasan en alguna instancia por los servidores o el territorio estadounidense, acción que se considera como un ataque a la neutralidad de la red, a la libertad de información entre individuos y a la privacidad.

Brasil no es la excepción a esta situación, pues aunque cuenta con un cable que lo une a Europa, el país depende de los cables norteamericanos para entregar la mayoría de sus comunicaciones al viejo continente ya que el mencionado cable es muy viejo y solo sirve para comunicaciones telefónicas, haciendo de un nuevo cable algo sumamente necesario.

El proyecto que costará 185 millones de dólares busca “garantizar la neutralidad” de Internet, dijo la mandataria durante una rueda de prensa sostenida en Bruselas, reafirmando su intención de proteger el tráfico de datos brasileños de cualquier tipo de vigilancia que Estados Unidos pueda ejercer.

Rousseff afirmó que Brasil y la Unión Europea comparten preocupaciones similares con respecto al dominio estadounidense sobre los cables de fibra óptica y que espera que el nuevo cable esté listo y conectado para el próximo año. Esta iniciativa se une a la ya propuesta por Angela Merkell. 

Cómo otra medida defensiva, la Unión Europea ha advertido a Estados Unidos que suspenderá todos los acuerdos de transferencia de datos entre ambas partes a menos que el país incremente las garantías en cuanto a la protección de la información de los ciudadanos europeos.

Temas relacionados