¿Reunionitis en América Latina?

A la cita presidencial sólo llegaron 12 mandatarios de los 22 países miembros. Sebastián Piñera dice que hay exceso de cumbres.

“Asistimos a una sucesión de cumbres, tantas que parece una cordillera. Cumbre de Unasur, cumbre de Mercosur, cumbre Iberoamericana, cumbre de la OEA. Tenemos muchas instituciones, pero falta la verdadera voluntad de integración de nuestro continente”, aseguró el presidente de Chile, Sebastián Piñera, antes de viajar a la XXI Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de Iberoamérica, que comenzó ayer en Paraguay. Su frase trajo a la memoria la cita de Hugo Chávez, quien desde 1999 repite en muchos de estos foros que “los presidentes de América Latina viven de cumbre en cumbre y los pueblos de abismo en abismo”.

Esta cumbre, que analiza los efectos de la crisis económica mundial en la región, será recordada por el escaso número de mandatarios participantes. No asistieron los presidentes de Chile y Argentina y tampoco lo hicieron los jefes de Estado de Costa Rica, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Cuba, República Dominicana, Venezuela, Colombia y Uruguay, “una de las más altas cifras de ausencias en la historia de estas reuniones”, explica Javier Polo, analista paraguayo.

El limitado poder de convocatoria de esta cita sólo tiene comparación con la reunión celebrada hace cinco años en Montevideo, a la que faltaron ocho mandatarios. Antes, la Cumbre de San José en 2004 se había convertido en la reunión con menos gobernantes de las catorce celebradas hasta esa fecha, superando las cinco registradas en la IX Cumbre de La Habana (1999). En Costa Rica faltaron seis.

El canciller paraguayo, Jorge Lara Castro, negó que hubiera malestar por las ausencias y destacó que hay una agenda compartida con ideas que se generarán en el espacio de reflexión y en un mundo globalizado es importante coordinar políticas. “Lo que se deben preguntar los líderes de la región es si en efecto hay reunionitis. Hay cumbres que sin duda son necesarias, pero por ejemplo en Unasur hubo un exceso de citas que, en general, no dan muchos resultados”, explica la analista argentina Marta Viteri.

Claudio Reyes, coordinador de proyectos de la Facultad de Estudios Latinoamericanos (Flacso), explica que ”efectivamente, los esfuerzos de integración latinoamericana han sido varios en el tiempo, desde el Pacto Andino, Mercosur, Unasur, Alba, ALALC, Aladi, Sela, entre otros, y los resultados son exiguos. Ha habido más declaración que intención y ello se explica por las diferencias económicas y políticas de nuestra región. Es preciso buscar nuevos equilibrios regionales, que generen elementos de acción común, realistas y sin la nostalgia respecto de una independencia ya lejana”. La XXI Cumbre Iberoamericana concluye hoy con el traspaso de la secretaría pro témpore de Paraguay a España, que el año que viene acogerá en Cádiz una nueva cita.