Revive el caso Litvinenko

La historia de espionaje más sensacional desde la Guerra Fría llegó a un tribunal de Londres con la primera audiencia sobre el papel de Moscú en la muerte por radiación de su exagente Alexander Litvinenko.

Aleksandr Valtérovich Litvinenko murió el 23 de noviembre de 2006

Aleksandr Valtérovich Litvinenko tuvo que ser enterrado en un ataúd de plomo para evitar fugas radioactivas. Murió el 23 de noviembre de 2006, a los 43 años, envenenado con polonio-210, al parecer puesto en su taza de té.

Litvinenko era un veterano de la guerra de Chechenia (1994-1996) que había servido en el KGB durante la época soviética y luego en su organismo sucesor, el Servicio Federal de Seguridad (FSB). Sin embargo, en 1998, él y otros agentes del FSB dieron una conferencia de prensa en Moscú acusando a la agencia de un complot para matar a Boris Berezovsky, un oligarca que ayudó a Putin a llegar al poder, pero más tarde se volvió contra él. Litvinenko fue juzgado por abuso de poder y compra de explosivos, y aunque fue absuelto en 1999, huyó de Rusia con un pasaporte falso. Más tarde fue juzgado y condenado en rebeldía por diferentes cargos que su familia cree que se inventaron para silenciarlo. Litvinenko recibió asilo en el Reino Unido y se convirtió en ciudadano.

La policía británica asumió la investigación del caso, definido como el primer acto de terrorismo nuclear de la historia, y determinó que el isótopo radiactivo había sido puesto en el té de Litvinenko por los exespías rusos Andrei Lugovoi y Dmitri Kovtun, con quienes se reunió en el hotel Millenium de Londres el 1 de noviembre de 2006. Tres semanas después murió.

"Los interrogantes que su muerte genera son de suma gravedad", aseguró el presidente de la comisión judicial de investigación Robert Owen, en el inicio de la audiencia del martes al señalar que se examinará, a puerta cerrada, material de inteligencia sobre "la cuestión de la responsabilidad del Estado ruso de la muerte de Litvinenko".

Las audiencias durarán dos meses y el informe con las conclusiones se hará público antes de que acabe el año. Sin embargo, la investigación por la muerte de Litvinenko no desembocará en ninguna condena, pues de acuerdo con la ley británica, estas investigaciones establecen los hechos de un caso en público, pero no resultan en condenas.

Robert Owen explicó que Lugovoi y Kovtun fueron invitados a declarar por videoconferencia, pero las autoridades rusas han descartado cualquier colaboración con la investigación. "Lo considero una farsa", dijo Lugovoi a la agencia rusa Itar-Tass, alegando que las autoridades británicas no han querido compartir con ellos los documentos desclasificados que se presentarán en el juicio. "No planeo participar en este proceso, ni en persona ni por video", aseguró.

Por su parte, el abogado de la acusación, Robin Tam, hizo un repaso de la historia del caso, que en 2006 conmocionó a la opinión pública y que aún hoy parece propio de una película de espías.

Tam adelantó que, durante el proceso, se analizará si la muerte de Litvinenko pudo estar ligada a su apoyo al empresario ruso Boris Berezovsky, también exiliado en el Reino Unido y perseguido por el régimen de Putin, que en marzo de 2013 apareció ahorcado en su mansión inglesa, en un aparente suicidio. "¿Podría ser que las acciones de Litvinenko en Moscú en noviembre de 1998 llevaran a que fuera envenenado en Londres ocho años después?", se preguntó Tam al revelar que el exagente ruso había servido en la primera guerra chechena, en 1995, se había solidarizado con la causa y se había convertido al islam antes de su muerte.

 

* "Provocación política"

El periódico británico Daily Telegraph dijo el fin de semana que las comunicaciones entre Londres y Moscú interceptadas por la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos apuntaban a la participación del Estado ruso. El abogado que representa a la familia Litvinenko dijo este martes que hubo otro intento de envenenarlo con polonio un poco antes, con los mismos protagonistas, pero que fracasó.

En su momento, Putin rechazó las acusaciones como una "provocación política". Hay otras teorías acerca de quién pudo matarlo, porque trabajó con otros países europeos como Italia y España en investigaciones sobre la mafia.

Gran Bretaña anunció la investigación en julio de 2014, pocos días después de la explosión de un avión de pasajeros malasio cuando sobrevolaba el este de Ucrania, una tragedia atribuida a la participación de Rusia en el conflicto en la región.

De acuerdo con la esposa del exespía, Marina Litvinenko, la investigación es lo máximo que puede esperar ya que Rusia se ha negado a aceptar las solicitudes de extradición de Lugovoi y Kovtun. "Era lo último que podía hacer por él", dijo a la AFP en una entrevista, "tengo que defender su nombre y su memoria".


* 'La culpa es de Putin'


Dos días antes de su muerte, Litvinenko le entregó una declaración a su amigo, Alex Goldfarb, en la que culpaba a Vladimir Putin de su asesinato. El texto señalaba:

"Estando aquí puedo oír el aleteo de las alas del ángel de la Muerte. Podría escaparme de él, pero mis piernas no corren tan rápido como me gustaría. Por lo tanto, pienso que tal vez es el momento de decir unas cosas a la persona que es responsable de mi actual situación.

Podrá lograr silenciarme, pero todo silencio tiene su precio. Ha mostrado usted ser tan bárbaro y despiadado como afirman sus más duros críticos. Ha mostrado usted no tener respeto por la vida, la libertad o algún valor de la civilización. Ha mostrado usted ser indigno de su oficio, ser indigno de la confianza de hombres y mujeres civilizados.

Podrá lograr silenciar un hombre pero el aullido de protesta, Sr. Putin, retumbará en sus oídos por el resto de su vida. Que Dios se apiade de usted por lo que ha hecho, no sólo a mí sino a la amada Rusia y su pueblo.

 

 

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