Rousseff celebra la entrada de Río en lista de Unesco

Como un motivo de orgullo la mandataria elogió la inclusión de los paisajes de la ciudad en lista del Patrimonio Mundial de la Unesco.

La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, consideró como un "motivo de orgullo para todo Brasil" y un incentivo para continuar con la "revitalización" de Río de Janeiro la inclusión de los paisajes de la ciudad en lista del Patrimonio Mundial de la Unesco.

Según la mandataria, la decisión del órgano de la ONU es un "motivo de orgullo para todo Brasil y un estímulo para que la ciudad do Río de Janeiro prosiga en su trayectoria de revitalización y crecimiento, que ha mejorado la vida de sus habitantes".

En un comunicado, la jefa del Estado añadió que el título llega en un momento en el que la ciudad ha demostrado tener "competencia y capacidad de gestión para albergar importantes eventos nacionales e internacionales", entre los que destacó la reciente conferencia de la ONU para el desarrollo sostenible Río+20.

Además, recordó que la capital carioca será una de las sedes del Mundial de Fútbol de 2014 y de los Juegos Olímpicos de 2016 y felicitó "a toda la población" de Río por el título.

Mientras, el jefe del Gobierno regional, Sergio Cabral, celebró el fallo de la Unesco y describió como "único" el entorno natural de la ciudad.

"Ese diálogo de lo urbano con la naturaleza de Río de Janeiro es único en el planeta", dijo Cabral a periodistas.

En una reunión celebrada en San Petersburgo (Rusia), el Comité de Patrimonio de la Unesco incorporó a su lista las granjas decoradas de Halsingland (Suecia) y los sitios mineros mayores de Valonia (Bélgica).

Asimismo fueron declarados Patrimonio Mundial el sitio neolítico de Çatalhöyük, (Turquía), el sitio fosilífero de Chengjiang (China), los lagos de Unianga (Chad), la reserva natural de Shanga (Camerún, República del Congo y República Centroafricana).

Temas relacionados

 

últimas noticias

El futuro de Venezuela después de los drones

Viktor Orban, el nuevo amigo de Donald Trump

El judío que le enseñó oratoria a Hitler