Rousseff relanza su relación con Obama y anuncia un ambicioso plan climático

La mandataria brasileña dio por superada la tensión con EE.UU. después de una reunión con el presidente estadounidense celebrada en la Casa Blanca este martes.

EFE

 La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, relanzó este martes su relación con el presidente de EE.UU., Barack Obama, después de casi dos años de tensiones y anunció un ambicioso plan para el uso de energías renovables con el que pretende impulsar las negociaciones globales sobre cambio climático.

Rousseff dio por superada la tensión con Obama después de concretar este martesen la Casa Blanca una reunión que estaba inicialmente programada para octubre de 2013, pero que Brasil canceló a raíz de las revelaciones de que la propia mandataria brasileña fue víctima del espionaje de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) de EEUU.

"Creo que este viaje a Estados Unidos supone un relanzamiento de nuestra relación bilateral", dijo Rousseff en una conferencia de prensa después de reunirse con Obama.

La mandataria brasileña aseguró que las cosas son hoy "muy diferentes" en la relación que en 2013, "en particular debido al hecho de que Obama y el Gobierno de Estados Unidos nos han indicado en varias ocasiones que ya no se implicarán en actos intrusivos de espionaje a países amigos".

"Creo al presidente Obama", añadió Rousseff, mientras que el mandatario estadounidense aseguró que confía "completamente" en su homóloga brasileña, que "siempre ha sido muy honesta" con él y "ha cumplido lo que ha prometido".

La crisis de confianza entre los dos países por las revelaciones sobre el espionaje estadounidense paralizó muchos de los acuerdos en los que trabajaban sus Gobiernos hace dos años, pero en los últimos meses esa tensión se ha disipado y hoy los dos mandatarios pudieron hacer anuncios sobre comercio, turismo y seguridad social.

Además, revelaron una serie de compromisos sobre cambio climático con los que esperan potenciar las negociaciones para lograr un acuerdo global "ambicioso y equilibrado" sobre el asunto en la cumbre de la ONU que se celebrará en diciembre en París, según un comunicado conjunto.

Estados Unidos ya envió el pasado marzo a la ONU su compromiso particular en las negociaciones globales sobre el clima, que consiste en reducir para 2025 sus emisiones de efecto invernadero entre un 26 y un 28 por ciento respecto a los niveles de 2005.

Brasil no ha hecho por ahora un anuncio al respecto, pero Rousseff aseguró a Obama que entregará en los próximos meses una contribución "justa y ambiciosa", de acuerdo con el comunicado.

Además, tanto Estados Unidos como Brasil se comprometieron este martes a que, para 2030, al menos un 20 % de la generación de electricidad en cada uno de sus territorios provendrá de fuentes renovables que no sean energía hidráulica.

Rousseff hizo además dos promesas adicionales que solo atañen a Brasil. La primera consiste en que, para 2030, entre el 28 % y el 33 % de su matriz energética total estará compuesta por fuentes renovables que no sean energía hidráulica.

Además, la mandataria brasileña se comprometió a restaurar y reforestar 12 millones de hectáreas de bosques para 2030.

"Queremos pasar página y centrarnos en una política clara orientada hacia la reforestación", indicó Rousseff.

El vicepresidente de EE.UU., Joe Biden, aseguró que esos nuevos anuncios sobre clima "tienen el potencial de cambiar el mundo", durante un almuerzo en honor de Rousseff.

Por otra parte, Obama subrayó que Estados Unidos ve a Brasil como "una potencia global, no regional", pero al mismo tiempo considera que mantener una alianza con ese país es "un pilar" clave en la relación estadounidense con Latinoamérica.

Por eso, Obama y Rousseff repasaron la situación política en el continente, incluido en Venezuela, y se comprometieron a "respaldar la democracia y los derechos humanos en toda Latinoamérica", en palabras del mandatario estadounidense.

Además, Obama puso al día a Rousseff del proceso de normalización de relaciones entre EEUU y Cuba, anunciado el pasado diciembre.

Rousseff consideró que ese acercamiento ha "puesto fin a los últimos vestigios de la Guerra Fría, y en último término ha elevado el nivel de las relaciones entre EEUU y la región al completo".

Durante su reunión de este martes, Obama y Rousseff anunciaron además que Brasil participará en el programa estadounidense "Global Entry", que agiliza la entrada de viajeros en los aeropuertos de Estados Unidos, antes de que acabe la primera mitad de 2016.

Además, firmaron un acuerdo que permitirá que los ciudadanos brasileños que trabajen en EEUU y los estadounidenses en Brasil vean reconocidas sus contribuciones a la seguridad social en ambos países, y acordaron estrechar la cooperación respecto a los estándares de regulación comercial.

Rousseff aprovechó la visita para invitar a Obama a visitar Río de Janeiro para los Juegos Olímpicos de 2016, y regaló al mandatario un suéter amarillo y verde con la palabra "Brasil" inscrita en la espalda, animándole a ponérselo cuando haga ese viaje.

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