RSF denuncia deterioro general de libertad de prensa en el mundo

Según la organización Reporteros Sin Fronteras (RSF) la nueva clasificación, que evalúa la situación en 180 países, mantiene a Eritrea, Corea del Norte, Turkmenistán y Siria en los últimos cuatro puestos.

Archivo EFE

La libertad de prensa se ha deteriorado de forma general en el mundo en 2014, según la organización Reporteros Sin Fronteras (RSF), cuya clasificación divulgada hoy muestra que países dirigidos por dictaduras siguen ocupando los últimos puestos y democracias asentadas han empeorado en esa lista.

"El (año) 2014 está marcado por un deterioro del 8 % de nuestro indicador de la libertad de la prensa", informó a Efe el secretario general de RSF, Christophe Deloire.

La nueva clasificación, que evalúa la situación en 180 países, mantiene a Eritrea, Corea del Norte, Turkmenistán y Siria en los últimos cuatro puestos, de forma invariable, pero con una situación todavía más crítica.

En el otro extremo, los escandinavos copan de nuevo las primeras posiciones, pero también entre ellos el informe de RSF nota un deterioro marcado por la concentración de medios, las consecuencias de la crisis económica y la incidencia de ciertos extremismos.

"En general hay un vínculo entre la riqueza y la libertad de prensa, aunque hay excepciones. China prosigue su mejora económica y cae en la clasificación, mientras que Níger, que es un país muy pobre, está en el puesto 47, por encima de Estados Unidos", señaló Deloire.

A la vista de la clasificación, RSF mostró su inquietud por la pervivencia del "modelo europeo", incapaz de imponer a los Gobiernos nacionales mejoras en el respeto del trabajo de los periodistas.

"La Unión Europea parece superada por la intención de ciertos Estados miembros de no respetar la libertad de información", denunció RSF, al señalar que entre Finlandia, primero de la clasificación, y Bulgaria, 106, nunca ha habido tanta distancia.

De hecho es en Europa donde se registran algunas de las principales caídas. Italia pierde 24 posiciones ante el acecho de la mafia a los periodistas, víctimas también de abusivos procesos de difamación.

Islandia perdió 13 puestos para situarse en el 21 debido al endurecimiento de las relaciones entre el sector político y los medios, lo que justifica que RSF considere "amenazada" una "democracia modélica".

Veinte posiciones se deja Venezuela, que pasa al puesto 137, después de que la Guardia Nacional Republicana disparara contra periodistas en manifestaciones, mientras que Ecuador cae 13 lugares (108) por su nueva ley de comunicación que la organización califica de "censura institucionalizada".

El caos político y social ha llevado a la República Democrática del Congo a perder 25 posiciones, a Libia 17 y a Sudán del Sur 6.
Estabilidad en las últimas posiciones, donde RSF habla de un "agujero negro" informativo, "una situación terrible" para los periodistas, según Deloire.

Rusia se sitúa en el puesto 152, cuatro más abajo que en la pasada clasificación, por el endurecimiento del cerco que el Kremlin impone a los medios críticos, con cierre de páginas web, despidos de periodistas y nacionalización de medios independientes.

En el puesto 49 aparece Estados Unidos, que en la línea de las últimas ediciones pierde tres puestos, en esta ocasión afectado por la presión que ejercieron las autoridades sobre el reportero del "The New York Times" James Risen para que revelara sus fuentes, mientras se mantiene la tensión en el caso "WikiLeaks".

Entre los ascensos, RSF destacó a Georgia, que ganó 15 posiciones y después de tres años de mejora recupera el lugar que tenía antes de la guerra de 2008 (69).
La misma mejora registran Costa de Marfil (86) y Nepal (105), aunque en ambos países RSF aseguró que queda mucho camino por recorrer.

Con dos periodistas asesinados, frente a los 5 de 2013, Brasil ganó 12 posiciones y se situó en el puesto 99, por vez primera entre los cien mejores.

Cuatro lugares progresó México para situarse en el puesto 148, aunque RSF anotó un deterioro de la situación en los meses finales del año con la represión de periodistas que cubrían manifestaciones para pedir justicia por la desaparición de 43 estudiantes en Guerrero, y por el asesinato de tres comunicadores. 

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