La salud presidencial

A tres semanas de las elecciones legislativas, cruciales para su mandato, la mandataria argentina deberá guardar reposo un mes.

Cristina Fernández de Kirchner. / AFP

El viernes, la presidenta argentina, Cristina Fernández, sufrió fuertes dolores de cabeza que le impidieron seguir con su agenda normal de trabajo. Por esa razón fue llevada de urgencias al Hospital Universitario de la Fundación Favaloro, en donde permaneció aproximadamente 12 horas, mientras le realizaban estudios cardiovasculares y neurológicos. Luego de las pesquisas, los médicos determinaron la noche del sábado que la mandataria tiene una “colección subdural crónica” (un hematoma que aparece luego de un sangrado), provocado tras un trauma craneal que sufrió el pasado 12 de agosto. Explican los médicos que esta formación produce fuertes dolores de cabeza, así como otros síntomas que van haciéndose notar poco a poco después de una contusión. “Lo que nadie imaginaba era que los síntomas iban a presentarse dos meses después”, señaló uno de los asesores de Fernández.

Si bien su condición no es grave, los médicos le recomendaron a la presidenta reposo total durante un mes. Según el portal de noticias argentino La Política Online, que habló con los especialistas que la atendieron, por lo pronto, el tratamiento más adecuado para controlar esta afección es vigilar las manifestaciones y evitar un daño cerebral irreversible. “Algunos hematomas subdurales no sanan por sí mismos con el tiempo, por ello se analizarán en los próximos días las alternativas más seguras y, en lo posible, menos traumáticas para curar a la mandataria”.

La salud de Cristina Fernández ya había quedado en la mira de todos cuando el 4 de enero del año pasado tuvo que someterse a una operación en la cual le extirparon un tumor en la glándula tiroides, que luego de estudios se determinó que dicho tumor no era maligno, como se pensó en un comienzo. En aquel momento la presidenta se tomó 20 días de licencia y asumió el mando el vicepresidente Amado Boudou.

Durante tres semanas, y bajo la supervisión del núcleo duro del “cristinismo”, Boudou asumió las riendas del país entonces, algo que podría repetirse esta vez. Tan pronto conoció del parte médico, el vicepresidente regresó de Brasilia, donde estaba reunido con el presidente del Senado Federal brasileño, Renán Calheiros, y el expresidente y senador, José Sarney.

Sin embargo, la Casa Rosada no ha informado oficialmente si el vicepresidente volverá a asumir la presidencia, como lo ordena la Constitución argentina. ¿La razón? Bodour (50 años) es un hombre polémico. Amante del rock y de las motos, fue quien estuvo al frente de la seguridad social en 2008 para aplicar la ley del Congreso que estatizó los fondos privados de jubilación. Es investigado en una causa por presunto tráfico de influencias en favor de una empresa gráfica que imprime billetes y documentos, aunque aún no ha sido inculpado por la justicia que no halló pruebas en su contra.

Dicen medios argentinos que en la Casa Rosada no hay consenso sobre su nombre, ya que entre las investigaciones por enriquecimiento ilícito, los allanamientos a sus propiedades y la línea política de derecha del vicepresidente (mientras que el gobierno tiene una marcada inclinación social de izquierda) ha crecido la resistencia hacia él en el interior del kirchnerismo.

A ese dilema se suma una preocupación más al entorno presidencial. La incapacidad médica llega justo cuando Cristina Fernández afronta el duro desafío de conservar el control del Congreso en los comicios del 27 de octubre para renovar la mitad de los diputados y un tercio de los senadores en mitad de su segundo y último mandato. En las elecciones primarias obligatorias del 11 de agosto pasado el oficialismo fue derrotado en los mayores distritos, aunque logró conservar su condición de fuerza más votada a nivel federal.

“Posiblemente no pueda estar activamente en algún acto o en alguna cuestión institucional, pero sus proyectos y su gestión están muy presentes”, comentó el líder oficialista Daniel Scioli. De hecho, la prescripción médica implica que su participación en la campaña será nula o casi nula, según la prensa de ese país.

Cristina Fernández de Kirchner ha sufrido varios episodios de hipotensión en los últimos años y fue operada de tiroides en enero de 2012. Su salud es cuestión de Estado. Según el expediente médico, la presidenta argentina sufre hipertensión crónica y en varias oportunidades ha sufrido shocks de lipotimia y bajas de presión. El 9 de abril pasado, por ejemplo, presentó un “cuadro de disfonía” y suspendió sus actos públicos durante algunos días. Esta vez, la recomendación fue la suspensión inmediata de sus labores políticas. ¿Hasta cuándo?

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