'Sandy' sacude la campaña en Estados Unidos

A una semana de las elecciones presidenciales en Estados Unidos, el fenómeno natural podría modificar el comportamiento de los votantes en las urnas.

El candidato Mitt Romney entregó mercados para no quedarse relegado de la atención mediática que acapara Obama por su manejo de la tormenta.  / AFP
El candidato Mitt Romney entregó mercados para no quedarse relegado de la atención mediática que acapara Obama por su manejo de la tormenta. / AFP

Por si le faltara dramatismo a una campaña que se disputa sobre el filo de una navaja, la naturaleza se ha sumado con uno de los más grandes huracanes de la historia sobre la Costa Este, lo que ha modificado de lleno el calendario electoral y puede llegar a cambiar el comportamiento de los votantes. Sumado a la incertidumbre anterior de las encuestas, ‘Sandy’ hace estas elecciones aún más impredecibles.

Tanto Barack Obama como Romney suspendieron sus campañas y ambos calculan con cuidado sus próximos movimientos. Obama, exhibiendo ante el público que está físicamente en la Casa Blanca, explicó las medidas de precaución que se tomaron y aseguró que está 100% concentrado en ello. “No estoy preocupado por el impacto (de ‘Sandy’) en las elecciones; estoy preocupado por su impacto en las familias y en la economía. Las elecciones son la semana que viene; en este momento mi prioridad es salvar vidas”, afirmó.

‘Sandy’ paralizó la vida en varios estados. Toda la actividad pública, así como los colegios y los transportes, fueron suspendidos. En Nueva York, el cierre llegó hasta el mercado financiero de Wall Street, que no había detenido sus operaciones desde los ataques del 11 de septiembre. En Filadelfia, Boston o Baltimore, la situación era similar.

Los efectos de ‘Sandy’ llevaron a los ciudadanos a concentrarse en las medidas que se requieren para evitar daños mayores. Este es un país solidario en las tragedias y cada cual según sus posibilidades ha cooperado para hacer el paso de ‘Sandy’ menos trágico.

En eso está puesta la mente de los estadounidenses en estos momentos, no en la campaña, pese a que sólo queda una semana para la jornada electoral. Algunas empresas han anunciado ya la interrupción de los sondeos. Hasta el dato del desempleo, de capital efecto electoral y que debía hacerse público el viernes, podría posponerse. Los candidatos están obligados a tomar decisiones en las que pueden jugarse las elecciones. Es difícil anticipar cómo puede funcionar la estrategia de cada uno. En cuanto a Obama, da la impresión de que el presidente no tenía más alternativa que permanecer en el puente de mando cuando la nación se enfrenta a un desafío de esta naturaleza. Eso le dejó a su rival el codiciado terreno de Ohio, pero le puede dar a cambio el respaldo de aquellos que valoran su sacrificio en estas horas difíciles.

La mezcla de la política y el dolor humano es una combinación peligrosa, aunque muy frecuente. El margen en el que el debido compromiso de un gobernante con el sufrimiento de su pueblo se transforma en utilización política de una tragedia es estrechísimo. Obama puede capitalizar la lógica identificación que se produce entre el pueblo y la autoridad en momentos como este. Pero esa es una renta que se convierte inmediatamente en pérdida ante la primera sospecha de que el presidente está pensando más en sus intereses que en los de la nación.

 

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