São Paulo, la ciudad que no sabe si quiere las bicicletas

La mayor ciudad de Brasil se divide entre los que apoyan la construcción de ciclovías y los que gustan del uso del carro. En el medio de la discusión está el alcalde, Fernando Haddad

Tomada de ciclomag.com

 Mientras que Brasil pasa por una grave crisis económica (la economía creció solo 0,1% en 2014) y una crisis política (la última protesta antigubernamental reunió 400 mil personas en todo el país pidiendo la salida de la presidenta Dilma Rousseff), en São Paulo - la principal capital brasileña - todavía hay espacio para un gran debate que parece haber sido superado en Bogotá: la construcción de vías de bicicletas. El último episodio de este debate tuvo lugar el pasado fin de semana, cuando cerca de siete mil personas cerraron la avenida Paulista, para protestar contra la Justicia del Estado de São Paulo, que paralizó las obras de las nuevas ciclovías.

La existencia de espacios exclusivos para bicicletas es una discusión que viene desde que el actual alcalde, Fernando Haddad, del Partido de los Trabajadores de centro-izquierda, ganó la elección municipal y pasó a implementar ciclovías por toda la ciudad.

La meta del gobierno es que en 2016, la capital tenga 400 kilómetros de rutas fijas para los ciclistas, superando la estructura actual de Bogotá, que ahora cuenta con 388,6 kilómetros de las llamadas ciclorutas. La capital colombiana se enorgullece de ser la ciudad latinoamericana con la red más grande red de ciclovías de la región.

Hoy en día, São Paulo ya tiene 253 kilómetros de vías, ganando la adición de otros 120 kilómetros de las llamadas ciclofaixas en los fines de semana, es decir, vías automovilísticas habilitadas por la intendencia especialmente para el uso de ciclistas los sábados y domingos. Es el mismo modelo usado en Bogotá. En comparación, los días de descanso, São Paulo tiene 373 km de espacios para ciclistas, mientras que Bogotá llega a 508, el número al que aspiraría llegar la administración de São Paulo.

El debate tuvo impulso en febrero, cuando Haddad anunció que iba a construir una ciclovía en el centro de la Avenida Paulista. Los medios de comunicación, de oposición al PT, se quejaron de la idea, así mismo lo hicieron las clases altas y medias y algunos defensores del uso del carro. La mayor crítica es que las ciclovías reducirían el espacio para automóviles en la avenida. Frente a las críticas Haddfad responde que las vías vehiculares no resultarán perjudicadas, y que ciudades como Sao Paulo y Nueva York, por ejemplo, inevitablemente tendrán que buscar un espacio para el uso de alternativas de transporte. "No estamos haciendo sólo una ciclovía en la Avenida Paulista: se trata de una transformación urbana", indicó a El Espectador el secretario de Transportes de la ciudad, Jilmar Tatto.

La semana pasada, la Justicia de São Paulo ordenó paralizar las obras de todas las ciclovías de la ciudad, a excepción de la Avenida Paulista. El argumento es que la ciudad no ha presentado los a los fiscales los estudios de impacto en las regiones donde se construyen las vías. Sin embargo, un órgano judicial especial canceló dicha decisión el sábado pasado, criticando estos argumentos. La decisión fue anunciada en el mismo momento en que se presentaba una multitudinaria protesta en la misma Avenida Paulista. El resultado fue una explosión de alegría, que fue divulgada en redes sociales.

En la última encuesta realizada sobre tema entre la población de la ciudad, en septiembre del año pasado, el instituto Ibope mostró que un 88% de las personas apoyan la idea de las ciclovías en la ciudad. Los datos se han convertido en un escudo para la intendencia y los defensores del ciclismo. Sin embargo, las manifestaciones en contra de la construcción de ciclovías se viven en la cotidianidad. "Se oye a diario a los conductores gritar: 'disfruta de la cicloruta ahora, porque esta se va a eliminar'", cuenta el profesor Odir Züge Júnior, experto en el tema, al diario Folha de S. Paulo. "Los conductores tocan la bocina y gritan: 'vete a Cuba'", agrega el reportero Pablo Negro para el mismo periódico.

Y es que "váyase a Cuba" es la expresión usada por la gente contraria al gobierno del PT. "Las personas realmente no entienden que no tenemos otra mejor manera de transportarnos. La ciclovía no es sólo una construcción, es una decisión necesaria", concluye el alcalde Haddad en diálogo con El Espectador.

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