Se cumplen 100 años del genocidio armenio

El Papa Francisco y el Parlamento Europeo le han pedido a Turquía que reconozca su participación en esta masacre; este responde que estas muertas fueron producto de deportaciones “mal planificadas” pero que no hubo tal genocidio.

Sobreviviente del genocidio armenio.AFP

 El 24 de abril de este año, señala un reporte de Al Jazeera, se cumple un siglo de lo que seconoce como el genocidio armenio: La muerte de entre uno y dos millones de armenios a manos del Imperio Otomano, del que hoy no queda sino el que fuera su epicentro, Turquía. En 1915, con la primera guerra mundial encima y al percatarse de que guerrillas armenias estaban atacando a las tropas otomanas con el apoyo de uniformados rusos, las autoridades del Imperio decidieron deportar a millones de armenios a los que consideraban un problema de seguridad nacional.

Los hicieron marchar durante meses por el desierto. Hasta que muchos de ellos murieron. Otros fueron atacados por las propias tropas otomanas y, en ocasiones por milicianos kurdos. El resultado no fue otro que el exterminio y desplazamiento forzado de todo un pueblo. Sin embargo, Turquía se niega a reconocer que haya habido un genocidio y, en cambio, ha dicho que todo fue producto de unas deportaciones “mal planificadas” pero que eran necesarias para la seguridad nacional.

Ese país ha llegado al punto de llevar a juicio a dos de sus mayores escritores, Elif Shafak y Orhan Pamuk (Nobel de Literatura), por referirse a estos hechos. Pero el pasado regresa. Este año, la presión para que Turquía reconozca, por fin, lo sucedido con el pueblo armenio, se ha intensificado. Primero fue el Papa Francisco quien dijo que la masacre de entre uno y tres millones de armenios por parte del Imperio Otomano, en 1915, fue “el primer genocidio del siglo XX (…) Fueron asesinados obispos, sacerdotes, religiosos, mujeres, hombres, ancianos y hasta niños y enfermos indefensos”.

Lo hizo esta semana durante una misa en memoria del genocidio armenio perpetrado.
Y agregó que era necesario recordar a las víctimas de este genocidio, “es más, es obligado recordarlos, porque donde se pierde la memoria quiere decir que el mal mantiene aún la herida abierta. Esconder o negar el mal es como dejar que una herida siga sangrando sin curarla”. Sus declaraciones llevaron a que Turquía llamara a consultas a su embajador ante la Santa Sede y pusiera en marcha toda una ofensiva diplomático porque, según su canciller, Mevlt Cavusoglu, revelaban “una discriminación de los musulmanes y turcos frente a los cristianos”.

Pero, ahora, otra poderosa voz se ha unido a la del Sumo Pontífice. El Parlamento Europeo, por medio de una resolución, invitó a Turquía a que “aproveche la conmemoración del centenario como una oportunidad importante para proseguir sus esfuerzos por asumir su pasado y reconocer el genocidio armenio” y a restablecer sus lazos diplomáticos con Armenia. Horas antes, el presidente turco, Tayyip Erdogan, había dicho que “sea cual sea el resultado del voto del Parlamento de la Unión Europea, me entrará por una oreja y me saldrá inmediatamente por la otra porque Turquía no puede reconocer un pecado o un crimen de este tipo”. No es la primera vez que esta entidad, que desde 1987 se ha referido a esta matanza como un genocidio, le pide a Turquía que reconozca lo sucedido. Pero, pese a que la posición de Turquía ha cambiado paulatinamente y hoy en día reconoce, por lo menos, que hubo errores en el trato hacia el pueblo armenio, es muy probable que falten muchos años para que de boca de un presidente turco salga la palabra genocidio.

Vea : EU parliament calls for Turkey to recognise 'genocide'

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