Se destraba crisis política en España: socialistas dejarán que Rajoy gobierne

España lleva más de 300 días con un gobierno en funciones sin que exista un acuerdo sobre quién mandará en el siguiente periodo. Los del PSOE han decidido este domingo abstenerse en la siguiente votación, lo que le permitirá a Mariano Rajoy continuar en el cargo.

El presidente en funciones, Mariano Rajoy, a su llegada a una reunión de líderes de la UE en Bruselas el pasado 20 de octubre.AFP

Los socialistas españoles decidieron este domingo facilitar la semana próxima la investidura del conservador Mariano Rajoy, líder del Partido Popular, como presidente del gobierno, después de diez meses de parálisis política.

En una reunión en la sede nacional en Madrid, el comité federal del PSOE respaldó con 139 síes contra 96 noes la opción de abstenerse en la próxima votación de investidura, con lo que se evita la perspectiva de unas nuevas elecciones en diciembre, que serían las terceras en sólo un año.

Gracias a esto, Rajoy, en el poder desde diciembre de 2011, podría ser investido al final de la semana entrante, horas antes de que expire el plazo legal, el 31 de octubre, más allá del cual deberían disolverse las cámaras.

El Parlamento español está formado por 350 escaños. En una primera sesión de investidura, el candidato necesita mayoría absoluta; esto es, 176 diputados, si bien en una segunda le basta con más síes que noes.
 
El PSOE, dirigido por una comisión gestora desde la dimisión de Sánchez, ya adelantó que votará "no" en la primera sesión y hoy ha confirmado que se abstendrá en la segunda.

Se vislumbra así el fin de más de 300 días de bloqueo político, en los que el Partido Popular (PP) de Rajoy, vencedor sin mayoría absoluta en las dos últimas elecciones generales, fue incapaz de sumar apoyos suficientes para formar un nuevo ejecutivo y echar a andar con normalidad la nueva legislatura.

Las socialistas acudieron divididos al cónclave, entre los partidarios de resignarse a la oposición y los defensores a ultranza del no a Rajoy, "huérfanos" después de que su líder Pedro Sánchez se viera obligado a dimitir como secretario general hace tres semanas.

Pero de las dos resoluciones rivales presentadas, prefirieron la que propugna que "la repetición de las elecciones es perjudicial para el interés de España" y podría tener "efectos muy negativos para el Partido Socialista", que cosechó los peores resultados de su historia en los comicios generales de diciembre y junio.

Con 85 de los 350 escaños en la cámara baja (frente a los 137 del PP), la resolución vencedora llama a ejercer "el liderazgo de la oposición parlamentaria", por parte de un partido que teme verse desbancado por su gran rival en la izquierda, Podemos.

En los últimos días, la comisión gestora que dirige de forma interina al partido desde la dimisión de Sánchez, el 1 de octubre, estuvo preparando el terreno con el argumento de que "abstenerse no es apoyar", como dijo su presidente Javier Fernández.

Un partido desgarrado

Tras la decisión de este domingo queda sin embargo un partido muy dividido, y que en breve deberá enfrentar la delicada cuestión de liderazgo.

Varios dirigentes regionales, como el catalán Miquel Iceta, llegaron a la reunión afirmando que defenderían el no, en nombre de una militancia que según ellos va a ver muy mal la abstención en favor del PP.

"Nos da más miedo ese abismo con militantes y electores que unas terceras elecciones", afirmó Iceta en su discurso en el comité federal, según el texto al que la AFP tuvo acceso.

Dejar gobernar al PP "es un mal negocio para el Partido Socialista, pero sobre todo para España", abundó la presidenta de la región de Baleares, Francina Armengol.

La semana entrante, el grupo parlamentario socialista deberá detallar si la abstención es en bloque, o si lo harán sólo 11 diputados, el mínimo indispensable para que la investidura de Rajoy salga adelante.

Pocas horas después del comité federal de este domingo, España entrará en la recta final para la formación de gobierno, con la ronda de contactos que el rey Felipe mantendrá, lunes y martes, con los líderes de los partidos representados en la cámara.

Si Mariano Rajoy le informa el martes de que tiene suficientes apoyos, podría ir al Congreso a partir del jueves, para ser investido el fin de semana.

La legislatura será no obstante complicada, dado que el PP gobernará en minoría.

"Todos tenemos que ceder en nuestros planteamientos de máximos (...) si pretendo tener más apoyos, lógicamente tendré que adecuar mi discurso a la nueva situación", dijo el propio Rajoy el viernes desde Bruselas.

Los diez meses de bloqueo obligaron al gobierno en funciones de Rajoy a elaborar un presupuesto prorrogado, y empiezan a amenazar la recuperación económica de un país que tiene aún casi un 20% de desempleo.