La semana de la reforma

La legislación para reformar el sistema de inmigración de Estados Unidos podría ser presentada ante el Congreso esta misma semana, según uno de los senadores demócratas implicados en las negociaciones.

Barack Obama, presidente  de Estados Unidos. / AFP
Barack Obama, presidente de Estados Unidos. / AFP

La Cámara de Representantes y el Senado reanudaron sus sesiones legislativas después de dos semanas de receso, y la ley de inmigración, una de las grandes prioridades del presidente, Barack Obama, puede ser una de las protagonistas.

“Todos hemos admitido que no habrá acuerdo hasta que los ocho pactemos una ley específica. Espero que podamos hacerlo esta semana”, reconoció el demócrata Chuck Schumer, miembro del “Grupo de los Ocho”, como se conoce a los senadores —cuatro demócratas y cuatro republicanos— que negocian las bases de la legislación.

El texto legislativo será el primer proyecto de inmigración en llegar al Senado —la Cámara de Representantes prepara una ley paralela— desde 2007, cuando fracasó el último intento. Aquel proyecto, que contaba con el liderazgo de uno de los senadores más influyentes entre los republicanos, John McCain, y de Ted Kennedy entre los demócratas, no logró sobrevivir al intenso debate.

El “Grupo de los Ocho” debe convencer al resto de miembros de sus respectivos partidos de que apoyen el acuerdo al que lleguen ellos. La presencia de senadores tan conservadores como Marco Rubio, líderes históricos como McCain o el representante de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, ha inspirado optimismo.

“Va a haber un gran descontento con esta propuesta, porque nadie consiguió todo lo que quería”, reconoció McCain este domingo, durante su aparición en el programa Face the Nation, de la cadena de televisión CBS. “Hay posturas muy cerradas en ambos lados de esta historia”. Schumer, por su parte, añadió que hay legisladores de ambos partidos “en contra de la ley. Tenemos un largo camino por delante”.

Los senadores revelarán finalmente esta semana las partes claves de una legislación que aspira a regularizar a más de 11 millones de indocumentados que se estima residen en EE.UU., y crear un sistema de control para que las empresas no contraten a personas sin permiso.

El Partido Republicano se sumó a las negociaciones sobre la reforma migratoria tras los resultados electorales del pasado mes de noviembre, cuando siete de cada diez votantes hispanos dieron su apoyo a Obama. Los republicanos dejaron atrás su retórica en defensa de leyes tan rigurosas como la de Arizona o estrategias de “autodeportación” para luchar contra la inmigración ilegal, y han apostado por reinventar un sistema de inmigración anticuado. El proyecto de ley del Senado y el de la Cámara de Representantes deberán ser sometidos a debate y votación en las próximas semanas. Si ambos salen adelante, los legisladores los reconciliarán en un texto conjunto que necesitará de nuevo el respaldo de cada Cámara y llegará hasta el presidente para su firma definitiva. Se prevé que el proceso termine el próximo mes de mayo.

 

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