Semana definitiva para Siria

Antes del viernes, el Consejo de Seguridad de la ONU deberá definir el camino a seguir en el país árabe, donde la violencia no se detiene.

Una vez más, como ha ocurrido repetidamente en los 16 meses que completa el conflicto entre el gobierno sirio y los rebeldes de la oposición, los voceros de Damasco salieron a defender sus acciones y a desmentir la percepción de la comunidad internacional frente a los hechos violentos que ocurren en su territorio. Esta vez le correspondió el turno al portavoz del Ministerio de Exteriores, Jihad Makdesi, quien en una rueda de prensa se refirió a la muerte de más de 150 personas en Treimsa, el evento que más víctimas ha causado desde que se inició la guerra.

El estupor fue generalizado cuando se supo de esta nueva tragedia. El delegado de Naciones Unidas y la Liga Árabe para Siria, Kofi Annan, fue uno de los primeros en calificar el episodio de “matanza” y denunció que en la ofensiva oficial contra la ciudad se efectuaron ataques “de artillería, de tanques y de helicópteros”, según reportaron varios observadores de la ONU en suelo sirio. Sin embargo, esta versión fue considerada “fantasiosa” por el gobierno de Bashar al Asad. En su conferencia de prensa, Makdesi descartó el empleo del armamento denunciado, deslegitimó la denominación de “matanza” y clarificó la versión oficial: “El Ejército transportó a sus tropas en camiones y empleó armas ligeras y lanzacohetes. Hablar de recursos de artillería pesada carece completamente de fundamento”.

El delegado del Ministerio de Exteriores calificó la versión entregada por Annan de “precipitada” y de no estar basada en hechos. “No hubo una matanza, lo que sucedió es que hubo combates con grupos armados que ignoraron el plan de Kofi Annan para resolver la crisis en Siria”. Esta postura resultó un tanto contradictoria con la primera explicación que entregó el gobierno de Al Asad, en la que se aseguraba que las muertes se debían a la acción de grupos terroristas.

Lo cierto, hasta el momento, es que las lista de muertos no deja de aumentar. El fuego se trasladó el fin de semana a la ciudad de Al Qusayr, donde se reportaron al rededor de 50 muertes y una oleada de violencia que recordaba los primeros días de la revolución. Los pobladores comenzaban a cavar refugios para protegerse de los misiles.

Fuentes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas adelantaron a las agencias internacionales de noticias que el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, presionará a las representaciones de Rusia y China —los más grandes aliados de Al Asad en este conflicto— para que se pueda aprobar una resolución que contemple una acción sobre Siria, ya que por las vías del diálogo no se han logrado avances sustanciales para reducir la violencia.

El Consejo de Seguridad tendrá que definir antes del viernes si da continuidad a la misión de observación que vigilaría un alto el fuego entre las partes, cuyo plazo inicial vence ese día. Hace mes y medio la misión tuvo que ser suspendida por ausencia de garantías de seguridad para sus miembros. No obstante, existe la posibilidad de que se prolongue, como han insinuado los gobiernos de Moscú y Pekín, o que se concierten nuevas acciones, como la eventual intervención militar extranjera que sugieren las potencias occidentales.

En todo caso, Kofi Annan llegará mañana a Moscú para reunirse con el presidente ruso, Vladimir Putin, con la esperanza de definir un plan para resolver la crisis que afecta a Siria.