Septiembre 11 de 2001: el día que el mundo cambió

Los efectos del peor ataque terrorista de los últimos tiempos en pleno corazón de Estados Unidos todavía estremecen al mundo. El Espectador los analiza con un grupo de expertos. Hoy, los grandes quiebres globales.

Este momento marcó a miles de personas en el mundo: el segundo avión secuestrado se estrellaba contra las Torres Gemelas en Nueva York. / AFP
Este momento marcó a miles de personas en el mundo: el segundo avión secuestrado se estrellaba contra las Torres Gemelas en Nueva York. / AFP

Un enemigo sin rostro ni territorio. 

Por: Óscar Palma*

Las imágenes reiterativas del desplome del World Trade Center en la mañana del 11 de septiembre de 2001 quedaron grabadas en las mentes de toda una generación. Las apocalípticas escenas de neoyorquinos corriendo para escapar de una densa nube de humo y escombros parecerían ser un trágico presagio de la incertidumbre que estaría a punto de inundar el escenario internacional. La destrucción de uno de los más reconocidos íconos de la civilización occidental contemporánea parecería indicar que el mundo que vivíamos ya no sería el mismo. Los miedos de las guerras, el terror y la destrucción volverían a preocupar a las naciones, siempre temerosas del inicio de una tercera guerra mundial.

De cierta forma fue así, algunas cosas cambiaron. Desde Pearl Harbor, en 1941, ningún enemigo externo se había aventurado a lanzar un ataque de grandes proporciones en suelo estadounidense. Ni la China comunista, ni el imperio soviético, ni el Irán de los ayatolás o la Corea de los Kim lo hicieron. El hecho de que haya sido un actor no estatal, Al Qaeda, quien causara tal hecatombe, representó cambios en la agenda internacional. Los actores armados no estatales, llámense terroristas, insurgencias o criminales, pasaron al centro de las discusiones de la agenda internacional. La imagen de las guerras entre estados cedió el paso, tal vez apresuradamente, a la confrontación de enemigos sin rostro ni territorio. (Lea el texto completo). 

* Profesor Universidad del Rosario.

Érase una vez los medios

Por: Massimo di Ricco*

Los eventos del 11 de septiembre, junto con la evolución impensable en aquel momento de la comunicación, ayudaron a crear un entorno en el cual los medios, en nombre del miedo y el lema de la supuesta seguridad, fallan a menudo en su utópica tarea de contribuir a un mundo mejor.

En términos ideales, las noticias propagadas por los medios, especialmente las de carácter internacional, deberían servir para combatir la ignorancia, la pasividad de una audiencia lejana de los lugares donde ocurren los hechos, y combatir los prejuicios hacia sociedades y culturas lejanas. En definitiva, para intentar entender al otro. Así es como define las noticias el escritor Alain de Botton en uno de sus últimos ensayos: las noticias pueden ayudar a crear un mundo mejor.

El 11 de septiembre de 2001 ha contribuido a desencadenar más guerras y una violencia que ha aumentado de forma exponencial, junto con una constante sensación de inseguridad y su diaria presencia mediática en la vida de todas las personas. Las consecuencias de ese día han repercutido en todos los campos e impactado también la tarea diaria tanto de los medios de comunicación como de los periodistas que han cubierto eventos relacionados en los últimos 15 años. Y que se tienen que relacionar con la evolución de la sociedad actual y del ámbito de la comunicación global por cuestiones ajenas a estos atentados. (Lea el texto completo). 

* Académico y analista político de medios internacionales. @riportag

El rostro de Arafat

Por: Víctor de Currea-Lugo *

Después del ataque en Nueva York del 11 de septiembre, todos salieron a dar sus condolencias al pueblo estadounidense. El que más, Yasir Arafat. El líder de un pueblo que ya llevaba un año de su segunda Intifada, leyó perfectamente el momento: todo lo que sucediera los próximos años estaría marcado por la sombra de las Torres Gemelas caídas, lo que se llama la guerra contra el terror.

A las pocas horas, el entonces primer ministro de Israel, Ariel Sharon, enmarcó la brutal represión contra el pueblo palestino en la lucha contra el terrorismo. Durante meses vi en Jerusalén, Gaza y Ramala, entre otras poblaciones, la humillación constante a que los palestinos eran (y son) sometidos.

Dos años después, Bush ordenó la invasión de Irak con los pretextos de que allí había armas de destrucción masiva y que Hussein era íntimo de Al-Qaeda. El gran pecado era otro: tener petróleo. Hoy Irak es un país descuadernado, con muchos frentes de violencia surgidos como reacción a la ocupación de 2003. La crisis de Irak también permitió (ahora sí) la implantación de Al-Qaeda y de otros grupos islamistas, varios de los cuales a su vez son responsables de la violencia intra-religiosa, en la que grupos de chiíes y suníes se han masacrado. (Lea el texto completo).

*PhD, Profesor de la Universidad Nacional de Colombia.

15 años después

Por: Gustavo Palomares Lerma *

La destrucción total o parcial de los Estados Unidos como consecuencia de distintos ataques, ha sido uno de los recursos habituales en la literatura y la cinematografía estadounidense. Clásicos inolvidables como: Teléfono rojo volamos hacia Moscú (Stanley Kubrick, 1964); El planeta de los simios (Franklin J. Schaffner, 1968); El día después (Nicholas Meyer, 1983); Amanecer rojo (John Milius, 1984); Amerika (Donald Wrye, 1987) e incluso, Trece días (Roger Donaldson, 2000).

Por no hablar de ataques de otro tipo: Día de Independencia. (Roland Emmerich, 1996) y la divertidísima Marcianos al ataque (Tim Burton, 1996), en donde la destrucción venía de la mano de pequeños y agresivos pero simpáticos seres extraterrestres. Sin embargo, ese 11 de septiembre de 2001 —del que todos recordamos en dónde y cómo nos encontró—, por primera vez la ficción de celuloide se hizo realidad global y hoy, con los últimos atentados sufridos en distintos escenarios, podemos estar viviendo su reloaded con nuevas sagas. (Lea el texto completo).

*Presidente del Instituto de Altos Estudios Europeos, catedrático “Jean Monnet” en la UNED y profesor en la Escuela Diplomática de España.

El fin de la seguridad absoluta

Por: Miguel Benito Lázaro *

El terrorismo internacional ya había sido un fenómeno clave en el final del siglo XIX y el principio del XX. Los años sesenta y setenta del siglo XX estuvieron dominados por el terrorismo aéreo, con secuestros y bombas que explotaban en aviones en vuelo. Las primeras formas del yihadismo estaban activas aproximadamente en esas décadas. Al Qaeda, la organización directamente responsable de los atentados de hace quince años, operaba desde la década de los noventa y ya había atentado contra objetivos estadounidenses —las embajadas de Nairobi y Dar Es Salaam, el USS Cole, etc.— e incluso en 1993 había realizado una primera tentativa de atacar las Torres Gemelas. Su modus operandi ya era claro: acciones coordinadas y muy espectaculares.

Todas las piezas estaban sobre la mesa y, aun así, el 11 de septiembre de 2001 nos sorprendió y nos transformó. Por dos motivos: porque lo vimos todo en directo por televisión. Sin intermediación, sin explicación, vimos cómo los vuelos 11 de American Airlines y 175 de United Airlines chocaban contra las torres y cómo el vuelo 77 de American Airlines dejaba una columna de humo infinita en el mismísimo Pentágono. La relación simbiótica del terrorismo con los medios de comunicación, como propaganda de la acción, nunca lo fue más que en el 11-S. (Lea el texto completo).

* Historiador e internacionalista. Profesor de la Universidad Sergio [email protected]

Terrorismo, una herencia del 11-S

Por: Carlos Alberto Patiño Villa*

Desde los ataques del 11 de septiembre de 2001 en los Estados Unidos –simbolizados por las Torres Gemelas de Nueva York ardiendo, luego de que dos aviones se incrustaran en su interior y posteriormente implosionaran–, el mundo ha dado muchos giros inesperados, que sorprendentemente acabaron con las certezas de la década de 1990, así como con las de la Guerra Fría.

Entre las certezas que se arruinaron se pueden indicar tres: la religión retornó al escenario político, mostrando que la ilusión westfaliana de una política internacional laica y secular no era para siempre. Segundo, se derrumbó la ilusión de que una potencia, con discurso de unipolaridad, podía gobernar el mundo e incluso reimponer el orden internacional a su imagen, racionalidades y convicciones políticas. (Lea el texto completo)

*Profesor Universidad Nacional de Colombia.

El 11-S desde una pantalla

Por: Mery Castillo C.*

Se ha convertido en lugar común decir que los eventos de septiembre de 2001 cambiaron nuestra manera de ubicarnos en el mundo, al menos para quienes, herederos de las promesas incumplidas de siglo XX, arribamos al nuevo siglo como sobrevivientes desengañados y escépticos, en el que la caída del muro de Berlín y sus consecuencias representan un punto de inflexión en esa larga lista de decepciones. Y sí, por deformación profesional, analizamos lo ocurrido hace quince años desde los nuevos retos y dilemas a los que nos enfrentamos, la geopolítica, la economía, la seguridad, los derechos humanos y un largo etcétera.

Pero algo diferente produjo el 2001. Nos puso nuevamente frente a las pantallas. Las del cine, las de la televisión, las de los computadores y recientemente las nuevas plataformas digitales. Y allí seguimos. Las imágenes se suceden permanentemente, desestructuradas, desarticuladas la mayor parte del tiempo, sin aparente lógica ni racionalidad. (Lea el texto completo). 

* Filósofa. Analista social. Universidad del Rosario.

 

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