La sequía amenaza a Sao Paulo

El estado que acoge a la ciudad más poblada de Brasil (12 millones de personas) está cerca de agotar sus reservas de agua. Sin una declaratoria oficial de racionamiento, algunos cortes de agua comienzan a ser palpables.

Imagen de la represa Atibainha, perteneciente al sistema Cantareira./EFE

Las advertencias en Sao Paulo ya dejaron de ser advertencias para convertirse en realidad. El mensaje ha variado desde "el hay que tomar precauciones para evitar un racionamiento de agua" al “tenemos que estar preparados para lo peor”, que lanzó el jueves Jerson Kelman, presidente de la Compañía de Saneamiento Básico (Sabesp), encargada de prestar el servicio de acueducto a la mayor parte de la capital financiera de Brasil y sus cerca de 12 millones de habitantes.

La ciudad y el Estado del mismo nombre afrontan la peor sequía de los últimos 80 años. A la poca frecuencia de las lluvias se ha sumado además la mala suerte de que cuando cae agua del cielo, no lo hace donde le convendría al sistema de presas que abastecen la ciudad. El Estado cuenta con tres sistemas de abastecimiento de agua: el Guarapiranga, que está cerca de la metrópoli y sólo tiene una presa; el Alto Tietê, que tiene seis embalses, y la más grande, Cantareira, con 19 presas.

El gobernador Geraldo Alckmin, del Partido de la Socialista Democracia Brasileña (PSDB), admitió que la situación es crítica y el pronóstico podría empeorar. En algunas regiones periféricas del Estado, barrios enteros se quedan sin agua entre 6:00 p.m. y 7:00 a.m. y lo que antes parecía una pesadilla ahora comienza a ser perceptible: su capital, la ciudad más poblada del país, empieza a experimentar esporádicos cortes en el servicio. Dichas interrupciones no son reconocidas como racionamientos ni por el gobierno local, ni por Sabesp, pues según explicaciones técnicas se debe a que la disminución del volumen de agua ha ocasionado una baja en la presión del líquido que circula en el sistema. Esto causa que el agua se tarde más en llegar a ciertos puntos de la ciudad. Exactamente a unos 1.200 barrios.

Kelman teme que la situación se torne más complicada si los niveles de agua continúan agotándose, lo que implicaría pasar de las bajas en la presión a cortes de agua en días alternos. El sistema Cantareira, que abastece a 67 municipios, es el que en más riesgo está, rozando el volumen mínimo antes de secarse completamente: hace un mes se encontraba en su 7.5%. El menos deficiente es el Guarapiranga, que se acerca al 30% de su capacidad. El Alto Tietê se encuentra cercano al 4%.

La situación ya llegó a los tribunales porque el gobierno intentó multar a las viviendas o establecimientos que excedieran en más del 20% el consumo promedio. No obstante, una jueza de Sao Paulo determinó que la medida era ilegítima a menos que Alckmin decretara oficialmente el racionamiento del servicio. Mientras tanto, la ciudad continúa su ritmo normal y Sabesp intenta idear descuentos y premios para los usuarios que minimicen su consumo.

Temas relacionados