'Será un diálogo histórico sobre drogas'

En julio, Guatemala será el anfitrión de la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos.

El presidente de Guatemala, Otto Pérez, sigue dando la batalla para que se cambie la estrategia de lucha contra el narcotráfico.
El presidente de Guatemala, Otto Pérez, sigue dando la batalla para que se cambie la estrategia de lucha contra el narcotráfico.AFP

 El presidente de ese país centroamericano propondrá darle un giro a los enfoques de la lucha contra el narcotráfico.

Días antes de comenzar la Cumbre de las Américas en Cartagena, hace ya casi un año, el presidente de Guatemala, Otto Pérez, puso el dedo en la llaga: “Despenalizar el comercio de las drogas”. Su propuesta, apoyada por el presidente Juan Manuel Santos, fue llevada a la mesa de discusión del foro regional, pero hasta ahora Estados Unidos no ha cambiado de posición frente a su estrategia de lucha contra las drogas, la que según varios estudios no ha dado resultados. Sin embargo, Pérez sigue en pie de lucha y recientemente presentó su propuesta a Benedicto XVI y al gobierno español.

Guatemala es uno de los países que más han padecido por la lucha contra las drogas. Según cifras oficiales, el 60% de los asesinatos que se cometen a diario en ese país (20 en promedio) está relacionado con el narcotráfico y las actividades del crimen organizado. Por su posición geográfica, Centroamérica sirve de “puente” para el traslado de la droga producida en Suramérica hacia México y Estados Unidos, y en los últimos años su territorio también ha sido utilizado por los narcotraficantes como “bodega” de drogas.

En julio, Guatemala será anfitrión de la Asamblea General de la OEA, a la cual acuden los cancilleres de todo el continente, y allí espera lograr un “dialogo histórico” que les dé un giro a los enfoques para combatir las drogas. El canciller Luis Fernando Carrera, un académico de Oxford, estuvo en Washington presentando ante la OEA la agenda específica a discutir. Plantea una discusión de temas espinosos para países como EE.UU., entre ellos la legalización de algunos cultivos y la despenalización del consumo. Carrera habló con El Espectador de su propuesta y de lo que el gobierno del presidente Otto Pérez espera lograr en la cumbre de la OEA.

¿Cuál es la agenda que Guatemala quiere poner sobre la mesa de discusión en la próxima cumbre de la OEA?
Vamos a tener la Asamblea General de la OEA del 6 al 8 de julio en Antigua, Guatemala, y como es costumbre el anfitrión presenta el tema principal. Este año serán “estrategias alternativas del combate a las drogas”. Para precisar más de qué estamos hablando, queremos que también se aprueben cinco subtemas: fortalecimiento de los sistemas de salud pública para la prevención del consumo y la adicción, reducción de violencia homicida y delitos conexos al narcotráfico, promoción del desarrollo económico local y legalización del cultivos, reducción del tráfico de armas y del lavado de activos, y despenalización del consumo para reducir la población carcelaria.

No está planteado explícitamente el tema de la reducción del tráfico de drogas...
Se supone que con este enfoque reducimos el consumo y canalizamos parte de la producción hacia la economía legal, y a través de eso logramos menos tráfico. El tema importante es reducir el daño que hace el tráfico en términos de violencia. Es cuestión de cómo se combinan las estratégicas. Tradicionalmente se dice que hay que hacer law enforcement, aplicación de la ley, y eso es lo que se llamaba la guerra contra las drogas, que es un enfoque punitivo del tráfico, de la producción y, en general, un respuesta violenta del Estado a los carteles. Esto ha hecho que en América Latina aumente la violencia, y por eso somos un continente con tanta violencia. Lo que estamos tratando de buscar es sobre todo reducir el daño humano que está produciendo el narcotráfico, que se traduce en violencia.

¿Una política efectiva contra las drogas como ustedes la imaginan, podría implicar que el tráfico se mantiene igual pero se reduce la violencia?
Sí. La violencia y el daño a la salud humana que provocan las drogas. Tener un enfoque más de salud pública y prevención de violencia, que de promoción a la violencia para reducir el tráfico. En este momento las estrategias están muy centradas en combatir el tráfico directo a través de fuerzas de seguridad. Eso no significa abandonar la lucha contra las redes criminales.

El presidente Otto Pérez es un exmilitar. Resulta curioso que sea él quien propone menos uso de la fuerza.
El enfoque militar, en términos de represión violenta, fue el que conoció hace 20 años, cuando siendo director de inteligencia del Ejército de Guatemala se capturó al Chapo Guzmán. Él dirigió el operativo desde la división de inteligencia. Veinte años después tenemos el mismo enfoque, lo único que ha cambiado es que ahora hay más narcotráfico, consumo, producción, y más violencia. Por eso siente que se necesita un cambio.

El énfasis de EE.UU. en América Latina, en la práctica, ha sido de guerra contra el tráfico y la producción de drogas...
Sí, pero no ha sido toda la narrativa. Es importante aclarar que hay sectores dentro de la administración de Barack Obama que dicen que se debe tener una discusión para revisar las estrategias, pero no es abandonar la lucha frontal. No nos interesa que los criminales sean los dueños del país.

En la práctica, como hay recursos limitados, cuando se pone más énfasis en un lado, el otro se desequilibra. ¿Ustedes proponen quitarle énfasis a la interdicción y producción, y moverlo hacia la violencia, por ejemplo?
Ese es un ejemplo. Pero te pongo otro. El esfuerzo fiscal para impedir que lleguen drogas a EE.UU. le quita recursos a Guatemala para atender el grave problema de la desnutrición infantil. Y, francamente, no tenemos por qué estar quitando recursos que podíamos emplear en reducir la desnutrición en Guatemala para que finalmente no llegue un cargamento de droga a EE.UU. Que llega porque hay un consumo y una demanda, no porque nosotros estemos estimulando el tráfico y la producción.

¿Ustedes quisieran dejar pasar la droga y ocuparse de otros asuntos?
Más que dejar pasar la droga, lo que estamos diciendo es que si EE.UU. reduce su consumo, vamos a controlar el paso de menos droga, y ese esfuerzo merecería una compensación, porque estamos gastando recursos en un problema que no es de Guatemala, en la idea de que todos somos productores y consumidores. Hay países más productores y países más consumidores, pero nosotros no somos ni lo uno ni lo otro.

Dice que el diálogo en la Asamblea General de la OEA, en Antigua, va a ser histórico. ¿Por qué?
Porque vamos a poder discutir este tipo de estrategias a nivel de gobiernos. Todos los temas han sido discutidos a nivel de ONG, pero de los gobiernos nunca. Estos cinco temas no se han discutido nunca. Estados Unidos se sienta por primera vez a discutir alternativas. Al final de la reunión, la idea es darle un mandato a la OEA para que el secretario general lidere un diálogo de alto nivel sobre la revisión de la estrategia. Si lo hacemos bien, va a ser histórico. Si en el hemisferio occidental encontramos una forma diferente de combatir las drogas, le damos una lección al mundo.

¿Es importante el apoyo de Colombia en este tema?
En esta temática en particular, lo que hemos ido ganando no es tanto fluidez, sino un entendimiento básico de que hay que avanzar en el debate, sin ponernos necesariamente de acuerdo en las soluciones.

Si no se aceptan las alternativas, si esta discusión no va a ningún lado, ¿qué haría Guatemala?
Si no avanzara mucho el diálogo internacional, nosotros tenemos responsabilidades con nuestra población de reducir la violencia, fortalecer la prevención y la salud pública, y destinar recursos para enfocarnos en prioridades. Al final, lo entiendo como un problema fiscal. Habría que recurrir a un unilateralismo, que se enfoque en la violencia y en la prevención.

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