¿Por qué, si Clinton es tan buena, no le toma más ventaja a Trump?

En la carrera por la presidencia de EE. UU., la candidata demócrata ha utilizado, sin éxito, su papel como mujer y su carrera como atractivo para sus votantes. Una experta explica por qué Trump atrae más.

La candidata presidencial demócrata Hillary Clinton durante su gira para buscar el voto latino. AFP

Ange-Marie Hancock es profesora asociada de la Universidad del Sur de California, donde da cátedra sobre género y relaciones políticas. Ha estudiado el impacto de la raza y la clase social en las políticas públicas durante toda su carrera, en la que ha pasado por las universidades de Yale y Penn State. Aquí analiza, en palabras simples, por qué Clinton aún no atrae a los votantes del mismo modo como Donald Trump, a pesar de que el republicano está rodeado por escándalos que desharían cualquier candidatura. (Vea acá el especial ELECCIONES EN ESTADOS UNIDOS 2016)

¿Por qué Trump sale casi que ileso de los escándalos?

Trump tiene dos cosas que trabajan a su favor y que tienen que ver poco con él. Primero, la ansiedad del votante sobre el futuro (la economía, el éxito de sus hijos, etc.) ha creado un contexto en el que los votantes buscan a un político por fuera de la élite dominante. Como el único candidato sin experiencia política, él encaja en el rol de manera perfecta. De ese modo, muchos de quienes lo apoyan lo hacen a pesar de los escándalos, porque es un político recién llegado. Segundo, la resiliencia de Trump es producto de un doble estándar que castiga de modo más duro a las mujeres en busca de un ascenso que a los hombres. En el caso de Trump, “los chicos serán siempre chicos”, pero en el de Clinton, en cambio, cualquier escándalo es un reflejo de su “verdadero” carácter.

Clinton tiene una larga historia como funcionaria. ¿Por qué no ha aventajado con brío a Trump?

Primero, Clinton se presenta como una candidata del orden establecido en un año que va contra el orden establecido. Segundo, Clinton ha estado sometida al vilipendio público por tres décadas en Estados Unidos (antes de su período como primera dama y cada vez que se ha presentado a un cargo) de parte de los hombres conservadores, que se incomodan por su ambición y poder. Tercero, Clinton no es una gran promotora de campaña. Trabaja duro y tiene una gran reputación entre aquellos con quienes trabaja mientras ocupa un cargo público, pero no es una política “natural” del modo como lo son Bill Clinton, George W. Bush y Barack Obama. Cada uno de ellos tiene una marca o un atractivo al que los votantes se pueden vincular. La marca de Hillary Clinton, el hecho de que sea una política estudiosa y una trabajadora recia, no se traduce así para los votantes.

¿Por qué, incluso para ciertos latinos, Trump resulta tan atractivo más allá de sus errores?

En Estados Unidos, hay un segmento de votantes que aspira a actuar como Donald Trump: estos evadirían impuestos si pudieran y admiran a alguien que ha encontrado la manera legal de hacerlo. Alegan que no ven los beneficios de pagar impuestos y de ese modo creen que el gobierno no merece sus recursos. Entre los votantes latinos, hay una dinámica diferente en proceso. Los pocos que apoyan a Trump están en uno de dos campos: entre los evangélicos cristianos (que apoyan a Mike Pence, el candidato a vicepresidente, tanto como apoyan a Trump) y entre los latinos que van en contra de la migración y quieren cerrar las puertas y construir un muro.

¿Piensa que los votantes de Trump están más unidos que los de Clinton?

Hay cierta evidencia de que el grupo de Trump está menos unido desde las revelaciones del video de Access Hollywood. Varias encuestas mostraron que el apoyo a Trump se quebró entre las mujeres; incluso algunos de los hombres blancos menos educados, que son su base, lo abandonaron. Creo que se trata menos de unificación que de entusiasmo: los seguidores de Trump son muy apasionados por su candidato y existen otros que votarán por Trump a pesar de que no digan que lo harán (porque no quieren ser asociados de manera pública con las posiciones chovinistas y misóginas de Trump).

¿Es imposible cambiar la mentalidad del votante de Trump?

Es casi imposible cambiar la mentalidad de la mayoría de los votantes. Punto. Los votantes de Trump son vociferantes, pero, si Trump se desmarcara de cumplir aquello que ha prometido (y no tendrá el poder para cumplir algunas de sus promesas), entonces hay un gran chance de que aquellos votantes en contra del orden establecido se vuelquen sobre él del mismo modo como se volcaron contra Ted Cruz y otros conservadores.

¿La campaña de Trump es el signo de un nuevo nacionalismo?

Existe una ansiedad de largo aliento (¿quince años, quizá?) acerca de la prosperidad económica y el cambio demográfico en Estados Unidos que ha sido manipulada por nacionalistas, quienes claman que la razón para el declive de la prosperidad económica son otras personas que no lucen “estadounidenses”: inmigrantes, afroamericanos, latinos y otros. La popularidad de Trump es similar a la del brexit y los sentimientos contra la inmigración en ciertas partes de Europa: esta profunda ansiedad es aliviada al culpar a la gente de la clase laboral en vez de culpar a las políticas, las corporaciones y las instituciones que siguen beneficiándose del declive económico de la clase media. Mientras que las ansiedades nacionalistas han despegado a la vuelta del fin de siglo, en esta ocasión el cambio generacional (la generación más joven en Estados Unidos es más diversa racialmente y tiene un alto porcentaje de extranjeros) ha hecho que el cambio demográfico sea particularmente visible. Una cosa que dijo Peter Thiel, que respaldó a Donald Trump, es cierta: este sentimiento no se desvanecerá.