Siguen escándalos para Barack Obama

El revisionismo fiscal a grupos conservadores, espionaje a periodistas y aparente ocultamiento de información sobre el atentado de 2012 contra la embajada en Libia están en la lista.

El presidente de EE.UU. Barack Obama. /AFP
El presidente de EE.UU. Barack Obama. /AFP

No está siendo fácil este momento para el presidente de Estados Unidos, Barack Obama. Los escándalos se acumulan por estos días: tres, de los cuales el que tiene que ver con el IRS (Internal Revenue Service), la autoridad fiscal del país, luce como el más grave.

Luce grave porque ya costó la renuncia de quien fuera el director temporal del IRS, Steve Miller. La razón de la controversia tiene que ver con las denuncias de una supuesta discriminación en la revisión fiscal del organismo. Al parecer, la agencia tenía una política especial de revisión fiscal para las cuentas de organizaciones conservadoras, lo que ha desatado el rechazo de diversas voces políticas, en especial del Partido Republicano.

Obama les ha dado la razón al estar “enfadados” y ha declarado: “No toleraré este tipo de comportamiento en ninguna de las agencias gubernamentales, pero mucho menos en el IRS”, la salida de Miller ya parece muestra de ello. Lo que se torna más escandaloso en este episodio es que ese revisionismo que al parecer aplicó el IRS se cernió sobre los que en el papel han sido los adversarios más recios de la administración, para quienes el control fiscal era mucho más estricto. John Boehner, uno de los líderes republicanos en el Congreso, y portavoz de la Cámara de Representantes lanzó una dura sentencia: “Mi pregunta no es quién va a dimitir, mi pregunta es quién va a ir a la cárcel por este escándalo”.

Como si fuera poco, el presidente norteamericano lidia al tiempo con otros dos asuntos incómodos. El primero, el que tiene que ver con el atentado que sufrió la embajada de Estados Unidos en Bengasi (Libia) el año pasado y que causó la muerte del embajador en esa sede, Chris Stevens. El tema revivió debido a que la versión del Departamento de Estado no ha coincidido con la de los informes que las agencias de inteligencia realizaron sobre el hecho.

Las incongruencias en las versiones han dado pie a que los republicanos pongan leña en el debate, pues desde que tuvo lugar el atentado, han acusado al gobierno de Obama de reaccionar a tiempo ante la que era una amenaza clara. En este caso, los señalamientos tienen nombre propio: Hillary Clinton, quien entonces fuera la secretaria de Estado y quien goza hoy de un buen retiro con un alto índice de popularidad dentro del Partido Demócrata.

Hoy la bancada republicana no duda que desde el gobierno se intentó ocultar información para proteger a Clinton. Si se tiene en cuenta que el ataque ocurrió en vísperas de la campaña presidencial del año pasado y que Obama los acusó de tener pocos escrúpulos al intentar explotar el hecho políticamente, es inevitable que en este momento se sientan ofendidos: una razón más aparte de la discriminación del IRS.

El último de los embrollos que afronta Obama está relacionado con la agencia de noticias AP. Aparentemente, los órganos de inteligencia del país registraron llamadas de algunos de los periodistas, pues algunas de sus averiguaciones estarían poniendo en peligro a ciertas personas ligadas al trabajo antiterrorista. Aunque las interceptaciones no se dieron de manera indiscriminada y tuvieron el amparo de una orden judicial, el conocimiento público de este episodio podría enlodar la imagen del gobierno como un detalle que no parece muy acorde con la idea de la libertad de prensa.

últimas noticias