Siria, la encrucijada de Obama

La supuesta utilización de armas químicas por parte de Bashar al Asad y los bombardeos israelíes generan presión para que el presidente de EE.UU. se decida a iniciar una intervención militar en la nación árabe.

Soldados israelíes hacen ejercicios militares en los Altos del Golán, en la frontera con Siria.  / AFP
Soldados israelíes hacen ejercicios militares en los Altos del Golán, en la frontera con Siria. / AFP

Mientras la incertidumbre sobre la utilización de armas químicas en Siria sigue generando un disparate internacional en el que EE.UU., la ficha clave, permanece escéptico y silencioso, el conflicto sirio ya desbordó las fronteras y está poniendo demasiada presión sobre el gobierno de Barack Obama.

Los ataques aéreos israelíes contra Siria, realizados durante el fin de semana, estaban supuestamente dirigidos contra un cargamento de misiles que iban a ser traspasados a la milicia chií libanesa Hezbolá, aliada de Irán y que colabora con el régimen de Bashar al Asad. Pero más allá de los objetivos de los misiles, dicha incursión puede entenderse como una estrategia con doble propósito: primero, para demostrar que una intervención en Siria es posible desde Israel (país que perfectamente serviría a EE.UU. como plataforma de operaciones) y, segundo, que los vecinos ven a Siria como una inminente amenaza regional frente a la que hay que actuar por la vía armada.

Las acciones israelíes ayudan a incrementar la presión sobre Washington, su fiel aliado. Obama prometió un respaldo irrestricto a Israel en caso de que se vea amenazado. También dijo que si el régimen de Bashar al Asad utiliza armas químicas estaría cruzando la “línea roja”, es decir, que EE.UU. podría pensar en una intervención militar directa.

Pero la difícil comprobación de datos en el terreno tiene al presidente estadounidense a tientas para tomar una decisión. Aún hay un abanico de posibilidades : ¿Y si fueron los rebeldes los que usaron el arsenal químico? Washington y algunos de sus aliados de Occidente vienen prestando un apoyo “indirecto” —con equipos y financiación— a la oposición, y tendrían entonces que revaluar su estrategia. Otra posibilidad es que hayan sido grupos terroristas como Al Qaeda, en cuyo caso la región, y sobre todo Israel, estaría expuesta a una grave amenaza.

Obama quiere agotar todas las vías diplomáticas antes de cualquier intervención, en parte para evitar un error como el de la invasión estadounidense a Irak, realizada bajo la presunción de que Saddam Hussein poseía armas de destrucción masiva que nunca fueron halladas. El secretario de Estado de EE.UU., John Kerry, está en Rusia intentando encontrar puntos en común para solucionar el conflicto sirio. Rusia, junto a China, han vetado las resoluciones de la ONU para condenar el régimen de Bashar al Asad, así han hecho del máximo organismo internacional un club sin mucha capacidad para intervenir. Obama, en vista de esa impotencia, ha tomado con la Unión Europea medidas hasta ahora insuficientes.

Al Nobel de Paz lo cuestionan desde la política interna de EE.UU. El senador republicano John McCain dijo que “si Israel ha podido penetrar con tanta facilidad las defensas antiaéreas sirias, ¿por qué no puede hacerlo EE.UU.?”. El exdirector de The New York Times Bill Keller escribió que los errores cometidos en Irak no debían impedirle ahora a Obama hacer lo que sea justo hacer en Siria.