Siria, la eterna guerra olvidada

Mientras la cifra de muertos aumenta y la situación de hambre e insalubridad no mejora, Siria presencia unos infructuosos diálogos de paz. La guerra civil parece no tener pronta solución.

Imagen del campo de refugiados palestinos en Siria de Yarmuk, cientos de personas hicieron largas filas para recibir alimentación proporcionada por la agencia de la ONU, UNRWA. En el lugar se ha alertado sobre graves casos de desnutrición e insalubridad. / AFP

Como un escenario de devastación ha sido descrita en repetidas ocasiones la crisis en Siria, la misma que llegó a ser quizá la más cruenta en 2013, denominado como el año de los conflictos armados por el Instituto de Heidelberg para la Investigación de Conflictos Internacionales (HIIK), su director señala que "Siria es con relativa claridad el conflicto que más víctimas mortales ha ocasionado".

Ratas, perros, gatos, hierbas podridas, cualquier cosa o animal es alimento en medio de la situación de extrema hambruna que viven actualmente los sirios y refugiados. Unos mueren por las armas y otros tantos mueren por el hambre. Y aunque la ONU ha lanzado alertas –como lo hizo esta semana- haciendo un llamado para que miles de niños reciban atención inmediata urgente para impedir su muerte, los esfuerzos parecen ser insuficientes, pues el régimen de Bashar al Asad ha torpedeado la acción humanitaria, tal vez el mínimo acuerdo al que se podía llegar.

Más de 130 mil personas han muerto desde el inicio del conflicto, en otras palabras, casi tres veces la capacidad que tiene el estadio El Campín de Bogotá. Sin embargo la cifra se hace difícil de precisar, tan solo este miércoles 175 rebeldes opositores murieron en medio de una emboscada del Ejército sirio cerca de Damasco y cada día los muertos son más.

Mientras tanto se desarrollan los diálogos de paz de Ginebra II, otro asunto que aún parece no tener resolución ya que, tal como ha manifestado el mediador en el proceso de paz para Siria, Lajdar Brahimi, las dos partes están todavía "a un millón de millas" de distancia.

"Ni los diálogos de paz, ni el reporte de la presencia de armas químicas usadas por el régimen, en agosto del año pasado, han disminuido la intensidad del conflicto", señala Víctor de Currea Lugo, profesor de relaciones internacionales y profundo conocedor del conflicto en Siria.

Señala de Currea Lugo que "las agendas que hay en el proceso de paz son absolutamente maximalistas", esto sumado a que, según él, "mientras esa guerra no se desborde afectando a un país relevante o hasta que las acciones militares no tengan una envergadura más allá de la destrucción interna o la masacre de civiles sirios" el mundo no verá realmente a Siria con preocupación y buscará una solución real y radical.


El drama de los refugiados

A la crisis que genera, además, la división de las facciones rebeldes, que ya han provocado la muerte de más de 2.500 personas, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos; se suma el drama los refugiados.

La fotografía del campo de refugiados palestino de Yarmuk en Siria, en la que se observa a mares de personas a la espera de recibir alimentos, consternó a muchos en el mundo. La imagen del hambre y la desesperación, junto a acciones humanitarias entorpecidas a causa del impedimento del régimen de tener acceso a las víctimas.

Explica de Currea Lugo que el conflicto también se traslada a estos campos donde existen sectores de minorías como los Kurdos que parecen querer enfrentarse contra todos, esto sumado a que hay, por ejemplo, campamentos de refugiados palestinos que han sido bombardeados por el régimen y a su vez palestinos levantados en armas que buscan enfrentarse a Bashar al Asad.

Mientras tanto los sirios desplazados a otros países por la guerra civil están a punto de convertirse en los refugiados más numerosos del mundo, según el alto comisario de la ONU para los refugiados, Antonio Guterres. "Me rompe el corazón ver cómo esta nación que recibió refugiados de otros países durante décadas fuerza ahora a los suyos al exilio", señaló Guterres el martes de esta semana.

Lo cierto es que mientras continúa el hambre, las armas, los bombardeos del régimen, los enfrentamientos entre opositores, la situación de insalubridad, entre otros problemas, tal como señala de Currea Lugo, parece ser que "el conflicto cada día esta menos presente en la comunidad internacional y los residentes sirios están jugando a una guerra de desgaste".