Siria: Rusia y China imponen su veto nuevamente en la ONU

Es la tercera vez que bloquean una resolución de Occidente dirigida contra el régimen sirio.

Rusia y China utilizaron el jueves su derecho a veto en el Consejo de Seguridad de la ONU contra una resolución presentada por países occidentales que amenazaba con sancionar al régimen sirio, una decisión fuertemente criticada por Europa y Estados Unidos.

Se trata de la tercera vez en nueve meses que Rusia y China han empleado su derecho a veto como miembros permanentes del Consejo para bloquear resoluciones contra Damasco.

Las otras dos fueron en octubre de 2011 y en febrero de 2012. Entre los 15 países miembro, la resolución -presentada por Francia, Estados Unidos, Alemania, Portugal y Reino Unido- recibió 11 votos a favor, dos en contra y dos abstenciones (Pakistán y Sudáfrica).

La Casa Blanca consideró que la misión del enviado especial para Siria de la ONU y la Liga Árabe, Kofi Annan, "no puede continuar" después del veto. El portavoz del gobierno estadounidense, Jay Carney, calificó de "altamente lamentable decisión" la acción de Rusia y China.

Annan reconoció estar "decepcionado de que en este punto crítico, el Consejo de Seguridad de la ONU no pueda unirse y adoptar una acción concertada", informó su portavoz Ahmad Fawzi.

La embajadora de Estados Unidos ante la ONU, Susan Rice, aseguró que el Consejo ha "fracasado totalmente" en Siria. "Intensificaremos nuestro trabajo con un amplio grupo de socios fuera del Consejo de Seguridad para presionar más al régimen de (el presidente Bashar) Al Asad y para ayudar a aquellos que lo necesitan", anunció.

Interrogado por la estrategia de Estados Unidos en Siria, el portavoz del Departamento de Estado Patrick Ventrell dijo que Washigton "se prepara para todos los escenarios" y que "todas las opciones estaban encima de la mesa", pese a que el gobierno quiere "una solución pacífica".

"Está claro que Rusia sólo quiere dar más tiempo al régimen sirio para aplastar a la oposición", aseguró el representante de Francia, Gérard Araud. "Para Moscú y Pekín, parece que seguimos siendo muy duros con los dictadores sanguinarios", añadió.

Araud advirtió a ambos países que "la historia no les dará la razón, la historia les juzgará, ya empieza a hacerlo en este momento en Damasco", refiriéndose a los combates que se suceden en la capital siria.

Moscú se ha defendido alegando que la resolución "abría la vía para presionar con sanciones y más adelante para un involucramiento militar externo en los asuntos internos" sirios, señaló el embajador ruso Vitaly Churkin. Embajadores occidentales por su parte, contestaron, que la resolución sólo amenazaba al régimen sirio con sanciones económicas y no con el uso de la fuerza militar.

El embajador británico Mark Lyall Grany dijo estar "consternado por el veto de Rusia y China", a quienes acusó de "poner sus intereses nacionales por delante de las vidas de millones de sirios". La consecuencia del veto es "proteger a un régimen brutal", agregó.

Su homólogo alemán, Peter Wittig, deploró que se haya desperdiciado una ocasión para presionar Damasco y estimó que el pueblo sirio puede "pagar el precio".

"Los días del régimen de Al Asad están contados", vaticinó.El proyecto de resolución occidental buscaba sanciones económicas contra Damasco si las fuerzas militares seguían utilizando armas pesadas contra la oposición en los siguientes 10 días tras ser aprobado.

También prolongaba 45 días el mandato de la misión de 300 observadores de la ONU en Siria (MISNUS), que expira el viernes. Carney dijo que sin el mandato más firme que habría implicado la vetada resolución del Consejo, no hay motivos para mantener a los observadores de la ONU en Siria, por lo que es poco probable que la misión sea renovada.

La ONU anunció posteriormente el envío de su principal consejero militar para dirigir la MISNUS tras la salida del general Robert Mood, y podría prolongar el viernes un mes el mandato para permitir la salida ordenada de los 300 observadores.

El veto en el Consejo de Seguridad coincide con la escalada de la violencia de los combates entre el Ejército y la oposición armada que se desarrollan en Damasco, donde centenares de personas huían de sus casas y donde el miércoles, un atentado con bomba acabó con la vida del ministro de Defensa, su viceministro y cuñado de Al Asad, y la del jefe de la célula de crisis.