Siria, Turquía y el terrorismo

El país ha ganado muchos enemigos por su participación en la guerra siria. Ayer fueron detenidas ocho personas vinculadas con el ataque de la noche de Año Nuevo, que dejó 39 muertos y 65 heridos.

Turquía desplegó una gran operación policial tras el ataque terrorista del Estado Islámico el 1º de enero.  / Efe
Turquía desplegó una gran operación policial tras el ataque terrorista del Estado Islámico el 1º de enero. / Efe

Siete minutos de terror. Treinta y nueve muertos. Sesenta y cinco heridos. Un arma abandonada. Ciento ochenta cartuchos disparados. Un sospechoso en fuga. Diecisiete mil policías desplegados en una agresiva operación para dar con el responsable del ataque en la discoteca Reina de Estambul y, de paso, evitar nuevos atentados en un país que se enfrenta al terrorismo del Estado Islámico (EI) y al de varios grupos radicales separatistas kurdos, que cometieron diez de los 20 ataques terroristas de 2016.

Esta vez, tal y como lo sospechaban los investigadores, el responsable era el Estado Islámico, que ayer, a través de internet, aceptó ser el autor de la masacre en el exclusivo centro nocturno en la orilla europea del Bósforo. Algo extraño en su forma de operar. De acuerdo con expertos turcos de seguridad, el Estado Islámico no suele reivindicar sus atentados en Turquía, para generar confusión entre la población y crear tensiones. Además, el grupo terrorista elige sus víctimas en Turquía: cuatro de sus siete ataques han sido contra simpatizantes kurdos o de izquierda; el resto, objetivos turísticos. El ataque de fin de año fue contra un símbolo del secularismo turco y se da justo cuando la sociedad estaba inmersa en un agrio debate sobre las celebraciones navideñas.

Según dice el comunicado del EI, “en continuación de las sagradas operaciones que el Estado Islámico está llevando a cabo contra el protector de la cruz, Turquía, un heroico soldado del califato golpeó uno de los más famosos clubes nocturnos donde los cristianos celebran su festivo apóstata”.

No es la primera vez que el EI amenaza o ataca en Estambul. Hace unas semanas, el líder del grupo radical islamista, Abu Bakr al-Baghdadi, publicó un video en el que amenazaba con atacar objetivos en Turquía, y en vísperas de Navidad, el Estado Islámico publicó un video de dos soldados turcos quemados vivos.

De acuerdo con los terroristas, este es un ataque por el papel de Turquía en la guerra en Siria. Justo en este momento, las fuerzas turcas tratan de reconquistar la ciudad de Al Bab, bastión del EI en el norte de Siria, donde Ankara lleva a cabo una ofensiva contra los yihadistas. El domingo, aviones turcos y rusos llevaron a cabo nuevos bombardeos contra los terroristas en esa zona.

La reconquista de esa ciudad es parte clave de la operación Escudo del Éufrates, con la que Ankara ha ido desterrando al Estado Islámico de la frontera turco-siria. Ankara también ha bombardeado en los últimos meses los dos lados de la frontera para frenar a la vez el avance territorial de las milicias kurdo-sirias que combaten al EI y golpear la nueva estrategia militar de sus archienemigos en el Kurdistán turco.

En su comunicado, el grupo terrorista acusa a Turquía, un país de mayoría musulmana, de “haberse aliado con los cristianos”, en alusión justamente a esta incursión del ejército turco desde hace cuatro meses en el norte de Siria.

Las amenazas y los ataques, sin embargo, no amedrentan al gobierno del presidente Recep Tayyip Erdogan, quien informó que no cambiará su política exterior. “Continuaremos realizando nuestras operaciones exteriores con determinación”, aseguró Numan Kurtulmus, vice primer ministro turco. “El atentado, que provocó 39 muertos, es un mensaje destinado a las operaciones exteriores, comenzando por la operación Escudo del Éufrates’’, agregó.

El vice primer ministro también informó que, a través de las huellas y las imágenes reunidas tras el asalto, la identificación del terrorista del EI es cuestión de horas. Las últimas imágenes distribuidas por la policía turca muestran el rostro de perfil del supuesto autor del atentado, un joven de unos 25 años.

Según el diario turco Haber Türk, el terrorista descargó 180 balas antes de abandonar su arma y su chaqueta y darse a la fuga. Llegó al barrio de Örtakoy en taxi y caminó cuatro minutos hasta el club, donde abrió fuego contra un guardia y luego entró. La policía no ha encontrado huellas dactilares en sus pertenencias, según la agencia Efe.

Kurtulmus confirmó que las fuerzas de seguridad han detenido durante la operación policial a ocho personas por sus posibles vínculos con el ataque. Y el ministerio del Interior dijo que en una semana en toda Turquía fueron detenidas 147 personas vinculadas al Estado Islámico. La Policía centra la investigación en células islamistas procedentes de Uzbekistán y Kirguistán, aunque también en las ramas del Estado Islámico de nacionalidad turca. De acuerdo con datos oficiales, por lo menos 12 de los 20 atentados sufridos el año pasado por Turquía tienen el sello del Estado Islámico.

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