'Siria ya recibió misiles rusos'

El régimen de Damasco ya tiene el arma con la que espera evitar una intervención internacional. EE.UU. propuso una zona de exclusión aérea.

El presidente sirio Bashar al Asad reveló en una entrevista para la televisión libanesa que ya recibe armamento ruso. / EFE
El presidente sirio Bashar al Asad reveló en una entrevista para la televisión libanesa que ya recibe armamento ruso. / EFE

“Siria ya ha recibido el primer envío de misiles antiaéreos S-300”, dijo el presidente Bashar al Asad en una entrevista con el programa libanés de televisión Al Manar. “El resto del envío llegará pronto”. Se refería al armamento recibido desde Rusia y destinado a disuadir cualquier intervención internacional que pretenda acabar con la guerra que vive el país árabe desde marzo de 2011.

La llegada de la batería antimisiles rusa, que según Moscú pretende “llevar estabilidad” a Damasco, podría ser paradójicamente el detonante de una guerra de dimensiones internacionales. Además de Rusia, el gobierno iraní manifestó ayer que por ningún motivo permitirá el derrocamiento de su aliado Al Asad. Y el brazo armado de Hizbolá, una milicia aliada de Irán y que controla el sur del Líbano, ya está en Siria apoyando al Gobierno en su lucha contra la oposición.

A ese eje de Rusia, Irán y Hizbolá se enfrentan potencias militares de Occidente. Israel, vecino de Siria, ha dejado claro que no permitirá que los misiles S-300 lleguen a ser operativos, aunque tenga que hacerlo mediante ataques preventivos. Desde Tel Aviv ya se han orquestado tres ataques contra objetivos militares dentro de Siria, para destruir arsenales de armamento que en principio iba a ser enviado a Hizbolá, según la inteligencia militar estadounidense.

El ministro de Exteriores sirio, Walid Moallem, dijo que su gobierno está preparado para “responder inmediatamente” si Israel vuelve a atacar. En una entrevista con la televisión libanesa, Moallem añadió que Al Asad tiene intención de mantenerse en la presidencia hasta el próximo año, cuando se prevé que se celebren elecciones, y que está considerando si se presenta a un nuevo mandato.

En el mismo bando de Israel se encuentra la Unión Europea, que acaba de levantar el embargo de entrega de armas para los rebeldes que intentan derrocar al régimen de Damasco. Aunque los ministros del Viejo Continente afirman que no enviarán armamento en los próximos meses a la oposición, para no entorpecer la conferencia sobre Siria en Ginebra, el levantamiento de la medida ya genera toda una reorganización estratégica de las fuerzas oficiales y las rebeldes en el terreno. La sola idea de armar a los rebeldes ya está alimentando la violencia.

Estados Unidos se mantiene en la posición de sus aliados europeos y está dispuesto a defender a Israel ante cualquier ataque extranjero. El gobierno de Obama planteó la posibilidad de imponer una zona de exclusión aérea en Siria como se hizo en Libia, una medida que condujo a la intervención internacional de la OTAN y al derrocamiento del dictador libio, Muamar el Gadafi. Esa posibilidad fue criticada de inmediato desde Moscú: Alexandr Lukashévich, portavoz de la Cancillería rusa, dijo que “esto hace dudar sobre la sinceridad del deseo de algunos de nuestros socios de que tengan éxito los esfuerzos internacionales para el arreglo político”.

Mientras los rebeldes y el Gobierno esperan las armas del extranjero, la posibilidad de una salida diplomática a la guerra es cada vez menor. Al Asad confirmó que su gobierno asistirá a la cumbre de Ginebra el próximo mes, en la que están puestas las últimas esperanzas de una salida política. No obstante, añadió que no tiene fe en que haya logros en ese encuentro.