'Snowden no desvió las relaciones'

Para Joseph Biden, la relación de su país con Colombia es un ejemplo perfecto de dos naciones que trabajan como socios iguales para adelantar una agenda común.

Joe Biden, vicepresidente de EE.UU. / AFP

Luego de visitar Brasil para tratar de recomponer las relaciones, tras el escándalo de espionaje revelado por Edward Snowden, el vicepresidente de Estados Unidos, Joseph Biden, llegó a Colombia, en donde se reunirá con el reelecto presidente, Juan Manuel Santos, para repasar la agenda bilateral y buscar nuevas formas de avanzar en temas como economía, seguridad y cooperación energética. En entrevista con El Espectador, el vicepresidente resaltó la importancia de América Latina en la agenda del gobierno de Barack Obama.

¿Qué lugar ocupa América Latina en la nueva política exterior del gobierno Obama, anunciada por el presidente en su discurso en la Academia West Point?

América Latina tiene una importancia vital en la política exterior del gobierno Obama. Que yo recuerde, por primera vez es posible concebir y trabajar juntos hacia un hemisferio democrático seguro y compuesto de clase media —desde Canadá hasta Chile, incluyendo todos los países en el medio—. Es del más alto interés nacional para EE.UU. Y es un pilar fundamental en la construcción de una economía global más prospera, un mundo más pacífico, seguro y libre.

El 40% de las exportaciones de EE.UU. se queda en el Hemisferio Occidental, que bien podría reemplazar al Medio Oriente como el epicentro energético del mundo. Los ciudadanos de nuestros países están viajando, estudiando y trabajando en otros países de la región como nunca antes. Estamos negociando una alianza transpacífica con varios países en la cuenca del Pacífico con el fin de mejorar los estándares de la región para competir económicamente en el mundo. Países como Brasil, México y Colombia han emergido como socios importantes para afrontar desafíos que van desde la seguridad hasta el desarrollo económico, y cuyos beneficios se extienden más allá del hemisferio.

Por lo tanto, no es sorpresa que la pregunta para EE.UU. ya no sea “qué podemos hacer por el Hemisferio”, sino “qué podemos hacer con el Hemisferio”. Y la respuesta es mucho. Hemos trabajado para involucrarnos en una alianza genuina, de responsabilidad compartida y respeto mutuo.

La estrategia hacia las Américas refleja la visión que el presidente Obama dio en West Point. Trabajamos para fortalecer y reforzar el orden internacional a través de la evolución de nuestras instituciones, como la ONU o la OEA. Esta es la razón por la cual actuamos para apoyar la democracia y los derechos humanos, no sólo por razones altruistas, sino de seguridad nacional. El hecho de que todos los países del mundo estén buscando la manera de aliarse no sólo con EEUU., sino también entre ellos mismos, dice mucho de lo que la región ha avanzado hacia un hemisferio seguro y democrático.

Al enfocarnos menos en las diferencias ideológicas entre la izquierda y la derecha, y más en las oportunidades para una cooperación pragmática, hemos podido trabajar con más países que nunca antes para avanzar en la cooperación en áreas claves, como un crecimiento más equitativo, seguridad ciudadana, una alianza segura y sostenible en materia energética y el fortalecimiento de la democracia y los derechos humanos.

¿Cuál es su opinión sobre la creciente influencia de China y Rusia en América Latina?

No vemos que involucrarse con el Hemisferio sea un juego de suma cero; pero esperamos que los países que estén ingresando en la región pongan de su parte para contribuir a construir un Hemisferio de clase media, seguro y democrático. Esta es una región cuyos gobiernos han ido encontrando nuevas formas de cooperación y están proyectando su alcance más allá del Hemisferio para estrechar vínculos con Europa, África, India y Asia. Y todo esto es una gran noticia; entre más pueda EE.UU. buscar socios para generar el crecimiento de nuestra economía y la solución de los problemas de nuestra región y el mundo, mejor nos irá. Nunca hay demasiados socios capaces.

¿Cómo afectan su política exterior en América Latina las revelaciones de Edward Snowden y qué han hecho para reparar las relaciones con gobiernos afectados?

Reconocemos que este incidente generó graves preocupaciones entre los gobiernos y los pueblos de América Latina. Por esta razón, el presidente Obama anunció en enero importantes reformas, que incluyen la aplicación de las mismas protecciones a la privacidad de extranjeros que a nuestros propios ciudadanos, y la decisión de no monitorear las comunicaciones de los jefes de Estado y de gobierno de nuestros amigos y aliados cercanos.

El presidente y yo hemos tenido contacto personal con varios líderes de la región, incluyendo a los presidentes de México, Brasil y Colombia. La respuesta que hemos recibido es que la relación bilateral con EE.UU. es demasiado importante como para que se desvíe por un asunto como este. La realidad es que la mayoría de los países en el Hemisferio miran con buenos ojos la cooperación con EE.UU. y trabajan con nosotros en temas orientados a nuestra mutua prosperidad, además de abordar desafíos de seguridad compartidos.

La relación de EE.UU. y Colombia es un ejemplo perfecto de dos naciones que trabajan como socios iguales para adelantar una agenda común. El Plan Colombia evolucionó en 1999 como una manera para que EE.UU. apoyara a un amigo y aliado cercano en su esfuerzo para combatir el narcotráfico y encarar una situación económica y de seguridad en deterioro. Hoy, gracias a la voluntad política de líderes colombianos y a la determinación del pueblo colombiano, la supervivencia de su país ya no se ve amenazada por las drogas, la seguridad o el colapso económico.

Acabamos de cumplir dos años de haber firmado el TLC que está fortaleciendo la economía de nuestros dos países. Colombia también está ad portas de ganarse un merecido lugar en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Y hemos transformado nuestra cooperación de décadas en materia de seguridad hacia una alianza estratégica en seguridad, que ha tenido efectos positivos en otros lugares del Hemisferio, como Centroamérica.

Colombia también está a punto de terminar el conflicto interno más prolongado del Hemisferio y es vista por muchos en la comunidad internacional como un modelo de gestión económica y un actor constructivo en la región y el mundo. Nos enorgullece haber jugado un papel menor en apoyar la transformación de Colombia.

El gobierno Obama se opone a la aprobación de sanciones en contra de Venezuela, pero los comités de Relaciones Exteriores en la Cámara y en el Senado las aprobaron por una abrumadora mayoría. ¿Por qué oponerse a estas sanciones?

El presidente ha sido muy claro al afirmar que estamos dispuestos a utilizar todos los instrumentos disponibles, incluyendo las sanciones, contra los responsables de violaciones de los derechos humanos. Sin embargo, nuestras acciones deben ser guiadas por la estrategia que tenga la mayor posibilidad de éxito para apoyar el deseo del pueblo venezolano de tener mayor libertad, calles más seguras y un ambiente electoral más balanceado. He discutido la situación de Venezuela con líderes en todo el hemisferio y estamos de acuerdo en que el mejor camino es sostener un diálogo significativo con países de la región y contar con la presencia del Vaticano.

En este momento, el gobierno de Venezuela ha optado por criminalizar el disentimiento y reprimir el derecho a tener un diálogo serio. Es decepcionante que el proceso de diálogo haya fracasado y queremos exhortar al gobierno venezolano a que trabaje con la oposición para tratar de resolver los reclamos legítimos de su pueblo. Esto quiere decir que el gobierno venezolano debe tomar medidas concretas para restablecer la confianza de sus ciudadanos. Seguiremos consultando con nuestros aliados en la región sobre cómo podemos apoyar un mejor futuro para el pueblo de Venezuela.

¿Por qué razón Latinoamérica debería considerar recibir prisioneros de Guantánamo?

Muchos gobiernos en América Latina, así como la OEA, han pedido a los Estados Unidos que cierren Guantánamo. Es importante reiterar que esta sigue siendo una alta prioridad para los Estados Unidos. Una de las formas más rápidas para acelerar el cierre de Guantánamo es que otros países acepten, en forma responsable, recibir a los detenidos. Hacerlo representaría un gesto humanitario de gran alcance y daría una clara señal de la solidez de nuestra alianza en materia de seguridad y contraterrorismo.